Hay pueblos que son en sí mismos un refugio. Sitges es uno de ellos. Aquí han tenido su casa varios jugadores del Barça y hasta estrellas de la música como Antonio Orozco.
También lo es para periodistas, como Pilar Eyre, que pasó 17 años de su vida entre Sitges y Sant Pere de Ribes.
La periodista y escritora creció vinculada a una casa familiar en la que su padre, el pintor Vicente Eyre, recibía a personajes del mundo artístico y social de la época. Allí empezó su conexión con los famosos.
Entre quienes pasaron por aquella vivienda estuvo Antonio Gades. Eyre ha contado que el bailarín, entonces todavía muy joven, pasó una Semana Santa en esa casa, algo que la marcó.
La conexión de Eyre con Sitges
La relación de la periodista con el municipio se remonta así a su infancia y juventud. Por eso, su olor y su recuerdo son para ella como un refugio.
El municipio ofrecía entonces, como ahora, un gran atractivo: el Mediterráneo. Sitges está bañado por este mar a lo largo de sus más de 17 kilómetros de costa, en los que hay 26 playas.
Icónos de la villa
Algunas calas y otros grandes arenales forman parte de la imagen más conocida de Sitges, igual que lo hacen el campanario de su iglesia y su arquitectura modernista.
A finales del siglo XIX, Sitges se convirtió en uno de los focos del modernismo catalán. Santiago Rusiñol llegó a la localidad en 1891 y convirtió el Cau Ferrat en su casa y taller.
El edificio conserva hoy parte de aquel legado artístico junto a otras obras y colecciones vinculadas a la historia cultural de la localidad.
Ese vínculo con el mundo artístico ayuda a entender el ambiente en el que creció Eyre. Allí vivió 17 años antes de trasladarse definitivamente a Barcelona, donde nació.
Arte y cine
Pero el mundo del arte se ha ido extendiendo en la ciudad. Sitges tiene uno de los festivales de cine más importantes de Cataluña, el Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya.
Aquí se acercan cada octubre directores, intérpretes y aficionados al género fantástico para presentar sus películas y asistir a las proyecciones y actividades del festival.
Carnaval y Corpus
A esta celebración se le unen la fiesta y la tradición. Eventos como el Carnaval y el Corpus son dos acontecimientos importantes en Sitges.
Los vecinos salen en carrozas y con sus mejores disfraces cada año en febrero, en la fiesta pagana, y despiden la primavera cubriendo de flores sus calles para la jornada de origen católico.
Aunque la verdad es que Sitges no siempre ha sido un espacio muy aceptado por los católicos. La villa marinera se convirtió en los años 60 en el epicentro hippie de Sitges.
Aquí nació Pachá y surgieron algunas de las discotecas más famosas hasta la fecha. La fiesta era su sello de identidad, junto con la libertad sexual. De ahí que una de sus calles se haya bautizado como la calle del Pecado.
Destino de libertad
El colectivo LGTBIQA+ encontró en las calles y playas de Sitges un lugar en el que poder vivir su sexualidad sin miedo a la represión franquista y al qué dirán de quienes estaban alrededor.
Ese espíritu es el que vivió Eyre y su familia. Un Sitges en el que todo era posible. Aquí, arte, tradición y diversión siempre han ido de la mano de la libertad. Una libertad que siempre ha defendido la periodista catalana.
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