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Los mercados y ferias medievales son algo que siempre gusta a pequeños y grandes. A los primeros, por ver a personajes vestidos de época; a los segundos, por los productos gastronómicos y artesanos que venden.

Si a eso se le suma que el entorno ya parece sacado de la Edad Media, una visita a una de estas celebraciones populares puede ser toda una experiencia.

En Cataluña hay posibilidad de vivir algo así este fin de semana del 3 y 4 de octubre. Esos días, las calles de Peratallada (Girona) se llenan de personajes de época, artesanos, puestos de alimentación y actividades de todo tipo.

Durante dos jornadas, el festival celebra la 30.ª edición de la Fira Medieval de Peratallada, en la que las calles del municipio recrearán un mercado medieval.

Personajes de época

Comediantes, juglares, titiriteros, cuentacuentos y otros personajes caracterizados se pasearán por el ya de por sí medieval pueblo del Baix Empordà.

La feria aprovecha precisamente el escenario medieval que conserva el pueblo para recrear una actividad comercial propia de otra época.

Qué se puede comprar

Entre las paradas habrá productos elaborados artesanalmente como quesos, miel, hierbas, pan y pasteles varios, además de diferentes puestos de artesanía, uno de los elementos centrales de la celebración.

A ellos se suman demostraciones de oficios, música medieval itinerante y diferentes actividades relacionadas con la época.

Feria medieval de Petallada TURISME DE CATALUNYA

La programación incluye además un campamento medieval a cargo de Alma Cubrae, con personajes caracterizados como vasallos y hombres de armas de Guilleuma.

El campamento estará ambientado en el siglo XIV y permitirá conocer cómo era la vida de estos personajes.

Programa de fiestas

El programa incorpora además tiro con arco, talleres infantiles, animaciones musicales, paseos en burro y diferentes actividades repartidas por el núcleo antiguo.

También habrá personajes de época recorriendo las calles, entre ellos juglares y otros artistas vinculados a la recreación medieval.

La importancia de la gastronomía

La gastronomía tiene un espacio propio dentro del mercado. Entre los productos más deseados están los quesos, la miel, las hierbas, el pan y pasteles varios.

La feria mantiene así uno de los elementos habituales de los mercados de época: la combinación de productos alimentarios, objetos artesanales y demostraciones de oficios.

El escenario es casi inmejorable. Peratallada nace en la época medieval y tiene una imagen medieval. Los primeros documentos que mencionan la villa se remontan al siglo X, cuando aparece con nombres como Petra Scissa y Petra tallada.

El castillo, situado en el centro del núcleo, fue el eje de la baronía vinculada al linaje de los Peratallada, documentado desde el siglo XI.

Escenario del mercado medieval

Las murallas son otro de los elementos que explican el aspecto actual del pueblo. Peratallada llegó a contar con tres recintos amurallados, mientras que el foso fue excavado directamente en la roca. En las zonas donde todavía puede observarse, alcanza aproximadamente entre siete y ocho metros de profundidad.

También destaca la iglesia de Sant Esteve, un edificio románico de principios del siglo XIII situado fuera del núcleo fortificado.

Patrimonio protegido

El conjunto medieval incluye además la torre del homenaje, el palacio y diferentes construcciones de arquitectura popular.

Todo ello hace que Peratallada esté declarado conjunto histórico-artístico y Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN), gracias a la conservación de buena parte de su trazado medieval.

Músicos en la Feria medieval de Peratallada TURISME DE CATALUNYA

Las calles estrechas y empedradas discurren sobre la roca de gres, que también fue utilizada en las construcciones y en las propias estructuras defensivas. Esta piedra es, de hecho, la que le dio nombre.

Peratallada y el mercado

La roca fue trabajada para levantar las fortificaciones y crear el foso que rodeaba parte del recinto, de ahí su nombre latino, Petra Scissa, piedra cortada.

Durante la feria, algo de todo eso renace y se pone en valor. La ciudad medieval cobra aún mucha más vida y el patrimonio luce de época. Una experiencia que pocos vecinos de la zona se pierden.

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