Los martes pueden ser el peor día. La semana ya ha arrancado y el fin de semana se ve lejos. Es levantarse para la monotonía. Excepto si en una localidad donde uno vive hay mercadillo.
Eso es lo que sucede en Falset. La capital del Priorat (Tarragona) celebra cada martes su mercado ambulante, alegrando la jornada a sus vecinos y visitantes que se acercan.
Entre unos 20 y 50 paradistas se suelen poner a lo largo de la jornada y durante todo el año. Llueva, granice o caiga un sol infernal, allí están los vendedores ambulantes, fieles a su cita.
Los martes, puestos de alimentación, ropa, calzado, complementos y productos para el hogar invaden la plaza de la Quartera para alegría de todos.
A qué hora abre
El mercado se empieza a poner a las ocho de la mañana y abre sus puertas desde las 9 h hasta las 14 h de la tarde, aunque a veces se puede alargar hasta las 15 h. Todo depende de la afluencia de gente.
Hay que tener en cuenta que el mercadillo sirve como punto de encuentro social de los vecinos y también con los paradistas, que ya son uno más.
Qué se vende
Ellos se acercan aquí cada martes en busca de productos frescos y de proximidad. Los frutos secos son la estrella, como es obvio, pero hay mucho más.
Entre los productos que se pueden encontrar hay fruta, verdura y otros alimentos, además de puestos dedicados a la ropa, los zapatos, los bolsos y diferentes complementos.
Para los que no conocen Falset, acudir un martes ayuda a conocer a la gente y el espíritu del municipio, así como uno de sus puntos más importantes.
La plaza de la Quartera, donde se ponen los paradistas, es uno de los espacios más característicos de la localidad. Rodeada de porches, presenta una particularidad poco habitual en una plaza como esta: está construida en pendiente.
Una plaza especial
El espacio, además, conserva varios edificios históricos. Uno de ellos es el palacio de los duques de Medinaceli, un inmueble renacentista construido en el siglo XVII que actualmente alberga el Ayuntamiento.
También se halla aquí la Casa Grande o palacio de los condes de Azara, un edificio del siglo XVIII que actualmente acoge el Consell Comarcal del Priorat y la Oficina de Turismo.
Un nombre de mercado
El nombre de la plaza, de alguna manera, también tiene relación con el mercado o, al menos, con la actividad comercial de Falset.
La quartera es una antigua medida utilizada para calcular cantidades de grano. Y es que Falset, la tierra, la agricultura y el comercio siempre han ido de la mano.
Castillo de Falset
Con estos datos y unas compras, si uno no es vecino de Falset y quiere aprovechar el martes para visitar el municipio, desde aquí se puede comenzar un recorrido por el centro histórico.
La localidad conserva diferentes elementos de su antiguo recinto fortificado, entre ellos el Portal del Bou, una de las antiguas puertas de entrada a la población medieval.
El castillo
El castillo de Falset se encuentra en la parte elevada del municipio y es otro de los puntos que se pueden visitar durante la jornada. La fortificación tiene origen medieval y estuvo vinculada a los condes de Prades.
Como es obvio, el castillo tuvo funciones defensivas en sus orígenes, pero luego fue cambiando. Durante el siglo XIX, por ejemplo, se convirtió en prisión y mantuvo este uso durante más de cien años.
De fortaleza a museo
Hoy, el recinto alberga el Museo Comarcal del Priorat, dedicado a la historia del territorio.
Aquí se habla de las distintas etapas de la comarca, desde la prehistoria y la época ibérica y romana hasta la Edad Media y los conflictos que marcaron los siglos posteriores.
Falset
Otro de los edificios destacados del municipio es la iglesia arciprestal de Santa María, construida durante la segunda mitad del siglo XVIII.
El edificio tiene también una historia interesante. Para levantarlo se aprovecharon materiales procedentes de la antigua iglesia románica que se encontraba en el recinto del castillo.
La iglesia
Hoy, el templo conserva las reliquias de Santa Càndia, patrona de Falset, y constituye uno de los principales ejemplos de arquitectura religiosa de la localidad.
Pero la importancia de Falset no está solo en los edificios; sus calles conservan la estructura de la antigua población medieval y el recuerdo de un pasado judío.
Pasado judío
Este municipio de Tarragona tuvo una comunidad judía documentada durante la Edad Media, cuya presencia forma parte de la historia urbana del municipio.
La otra gran particularidad de Falset está relacionada con el vino. El municipio se encuentra en un territorio en el que conviven dos denominaciones de origen: la DOC Priorat y la DO Montsant.
La producción vitivinícola ha dejado además una importante huella arquitectónica. Una de las construcciones más destacadas es la Cooperativa Agrícola de Falset.
Se trata de un edificio de estilo modernista diseñado por Cèsar Martinell, arquitecto especializado en este tipo de construcciones y discípulo de Antoni Gaudí.
Falset, conexión con la tierra
La bodega fue construida a comienzos del siglo XX y forma parte del conjunto de grandes edificios cooperativos vinculados a la arquitectura agraria catalana.
Así, el circuito de Falset puede empezar y acabar de la misma manera, con el producto de proximidad. Del mercado al vino o del vino al mercado. Lo importante es que el pueblo sigue arraigado a la tierra y a sus tradiciones, algo difícil de encontrar.
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