No es una sola cueva, sino un conjunto formado por seis cavidades. Están en la provincia de Tarragona, a unos 20 kilómetros de Gandesa y a unos 43 de L’Ampolla, en un entorno marcado por las sierras de Cardó-el Boix y la ribera del Ebro.
Son las Cuevas de Benifallet, un conjunto de grutas que permite adentrarse en el interior de la montaña y descubrir un paisaje que se ha formado durante miles de años.
El agua ha ido modelando las rocas calcáreas hasta crear galerías, columnas, estalactitas, estalagmitas y otras formaciones que aparecen en las paredes y techos de las cavidades.
De las seis cuevas que forman el conjunto, únicamente dos están abiertas actualmente a las visitas turísticas: la Cova dels Dos y la Cova Meravelles. Entre ambas suman más de 800 metros de recorrido subterráneo.
Seis cuevas en las sierras de Cardó-el Boix
El conjunto está formado por seis cavidades con nombres diferentes. Son la cueva de l’Avenc del Sitó, la d’en E. Marigot, la de l’Aumediella Gran, la del Avenç del Catalanisme, la Cova dels Dos y la Cova Meravelles.
No todas tienen las mismas características ni son accesibles para el público. Las dos últimas son las que concentran las visitas y permiten conocer desde dentro el paisaje subterráneo de Benifallet.
Una cueva con dos entradas
La Cova dels Dos recibe su nombre por las dos bocas naturales que comunican el interior con el exterior. Estas dos entradas se abren en la montaña y permiten acceder a una cavidad en la que el recorrido turístico alcanza aproximadamente 260 metros.
La visita presenta un desnivel de unos 12 metros y permite avanzar por diferentes salas y galerías. A medida que se entra en la montaña desaparece la luz exterior y las formaciones calcáreas adquieren todo el protagonismo.
Cuevas de Benifallet
La segunda cavidad abierta al público es la Cova Meravelles. Su recorrido es considerablemente más largo, con unos 550 metros, y concentra algunas de las formaciones más llamativas del conjunto.
Las formas que aparecen en el interior de las Cuevas de Benifallet no surgieron de manera rápida. Son el resultado de un proceso geológico desarrollado durante miles de años.
El agua bajo tierra
El agua de lluvia se infiltra en el terreno y, al atravesar la atmósfera y el suelo, incorpora dióxido de carbono. Esa agua ligeramente ácida puede disolver parte de la roca caliza y avanzar por pequeñas grietas y conductos.
Cuando llega a una cavidad y entra en contacto con el aire, las condiciones cambian y comienza a depositarse carbonato cálcico. El proceso se repite una y otra vez durante largos periodos de tiempo y acaba formando las estructuras que pueden observarse en las cuevas.
Estalactitas y estalagmitas
De este modo aparecen las estalactitas que cuelgan del techo y las estalagmitas que crecen desde el suelo. Cuando ambas formaciones llegan a unirse se crean columnas, mientras que otras acumulaciones de minerales generan paredes y superficies cubiertas de piedra colada.
En la Cova Meravelles pueden observarse numerosas formaciones de este tipo. Algunas ocupan grandes superficies y convierten determinadas salas en espacios completamente diferentes a los que se encuentran en el exterior.
El recorrido de la Cova Meravelles alcanza aproximadamente los 550 metros. Durante la visita se atraviesan diferentes espacios en los que las formaciones calcáreas se encuentran prácticamente por todas partes.
Las estalactitas y las estalagmitas son las estructuras más conocidas, pero no son las únicas. También aparecen grandes columnas de piedra, superficies onduladas y acumulaciones de carbonato que han ido creciendo lentamente sobre la roca.
Visita guiada
La iluminación permite observar las formaciones sin necesidad de utilizar equipos especiales durante la visita turística.
El recorrido se realiza acompañado de un guía, que explica cómo se originaron las cavidades y las características de las estructuras que aparecen a lo largo del itinerario.
Una ruta fría
La temperatura del interior también cambia respecto al exterior. La montaña mantiene unas condiciones mucho más estables que las que se registran en la superficie, algo habitual en las cavidades subterráneas.
En cualquier caso, las cuevas pueden visitarse en familia y forman parte de las actividades que realizan grupos escolares y visitantes interesados en conocer el patrimonio natural de la zona.
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