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Con la llegada de septiembre, los pinares del interior catalán empiezan a regalar uno de sus tesoros más preciados y la fiebre micológica invade las carreteras de montaña.

Si buscas dar con ejemplares recién cosechados, impregnarte del ambiente de pueblo y darte un homenaje gastronómico en plena naturaleza, el Mercado de la Seta de Cal Rosal se convierte cada otoño en una parada casi obligatoria en el Berguedà.

Instalado a pie de la C-16, dentro del término municipal de Olvan, este rincón comercial funciona como la antesala perfecta para quienes suben hacia la Cerdanya o Andorra. Su acceso no puede ser más sencillo y su ubicación, a las puertas del Prepirineo, lo transforma en un planazo de fin de semana para escaparse con amigos o en familia.

Tres décadas de tradición

La historia de este mercadillo tan particular arrancó de forma casi espontánea allá por los años 70, cuando varios vecinos empezaron a colocar pequeñas cajas en la cuneta para vender lo que recogían por la mañana.

Aquellas paradas improvisadas fueron ganando fama entre los conductores habituales y, ya en la década de los 80, la cita se estructuró hasta convertirse en todo un referente de la venta de setas en Cataluña.

Visitar sus puestos permite conectar de lleno con la cultura catalana y comprender la profunda vinculación que los vecinos de la comarca mantienen con sus bosques.

Productos de la tierra

El recinto cuenta con una docena de paradas fijas que abren de forma continuada durante toda la temporada de otoño.

La mitad de los mostradores se dedica en exclusiva a la exhibición y venta de setas frescas, así como a elaboraciones derivadas que van desde conservas artesanales hasta harinas o aceites aromatizados.

El resto de los puestos completa la oferta con una suculenta muestra de gastronomía local y productos de proximidad.

Es el lugar idóneo para adquirir quesos de montaña, embutidos tradicionales del Berguedà, miel silvestre y hierbas medicinales cultivadas en la zona.

Pensado para toda la familia

Más allá de la compra al pormenor, la visita al mercado se transforma en una jornada didáctica gracias a las actividades paralelas que se organizan de forma periódica.

El programa Domingos de setas reúne talleres infantiles, propuestas pedagógicas e itinerarios guiados diseñados para enseñar a los más pequeños a identificar y respetar las distintas especies del bosque.

A estas experiencias se suman degustaciones culinarias que permiten probar recetas tradicionales a base de boletus, rovellons y otras variedades de temporada.

Esta combinación de ocio y aprendizaje garantiza un entretenimiento completo para todas las edades.

Turismo rural

La ubicación del certamen invita a prolongar la estancia en la zona y explorar los senderos que rodean el núcleo de Olvan y el río Llobregat.

Tras recorrer las paradas, resulta casi obligatorio hacer una pausa en los restaurantes y fondas locales para degustar la contundente cocina de montaña de la comarca.

El ambiente festivo y el constante goteo de visitantes llenan de vida la localidad durante los meses de septiembre, octubre y noviembre.

Es una oportunidad excelente para escapar de la rutina urbana y respirar el aire puro del Prepirineo.

Cómo llegar

Llegar desde Barcelona es facilísimo, por la autovía C-16 dirección Berga y Cerdanya, y en apenas una 1 hora y 10 minutos te plantas en pleno núcleo de Cal Rosal.

Este colorido Mercado de la Seta abre a diario desde el 11 de septiembre hasta el 9 de noviembre, de 09:00 a 14:00 horas, estirando el horario por las tardes durante los fines de semana.

Si te pide el cuerpo una escapada que huela a otoño, acércate a este rincón del Berguedà y regálate una mañana disfrutando de los aromas del pinar y el sabor de la mejor gastronomía artesana.

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