Ha tardado en llegar, pero ya está aquí. Rodri Hernández ya es jugador del FC Barcelona y, en un santiamén, ha encontrado dónde vivir.
Tras vivir en la fría e industrial Manchester, el centrocampista ha decidido conectarse con el Mediterráneo y con el Barça de una misma vez.
El madrileño se ha mudado a Gavà Mar, a una casa conocida por algunos jugadores de su nuevo equipo. Ha encontrado refugio, ni más ni menos, en la misma casa de Ferran Torres, que este año juega en el PSG.
Él no es el único futbolista que vive allí. Son muchos los jugadores del FC Barcelona que se han acercado a este rincón de Gavà, que les ofrece tranquilidad, grandes casas y estar cerca del mar, de la capital catalana y del aeropuerto de El Prat.
La casa donde vive
La vivienda, donde también vivió Víctor Valdés, es una señora casa. Cuenta con dos plantas, jardín privado, piscina, gimnasio, sauna y un espacio de bienestar y recuperación.
La vivienda está concebida como un chalet unifamiliar de líneas modernas, con grandes ventanales, espacios abiertos y una fachada en la que predominan los revestimientos de madera.
Cómo es el refugio de Rodri
En el interior además de la madera, predominan el mármol y los tonos neutros. Pero lo más llamativo es que cuenta con instalaciones dignas de un jugador profesional como él.
La casa cuenta con un gimnasio, una sauna finlandesa y un espacio de máquinas para la rehabilitación.
Ferran Torres en la actual casa de Rodri
Es en esta última sala donde se encuentra una de las excentricidades más curiosas: un sistema de fotobiomodulación mediante luces LED rojas e infrarrojas que se usa como parte de tratamientos de recuperación.
A eso se le suma el exterior. El jardín no solo cuenta con piscina privada, también hay habilitada una zona de relax, con hamacas, mesas y demás, para disfrutar bien de la casa.
Quién vive allí
Todo en uno de los sectores residenciales más exclusivos de Gavà, con una baja densidad de construcción y de población.
Si la ciudad cuenta con más de 48.000 habitantes, en la zona de playa apenas superan los 15.000 vecinos, con las comodidades y la privacidad de una zona residencial y frente al mar.
La playa
Gavà Mar tiene cuatro kilómetros de costa, donde hay un pinar de aproximadamente 400 metros de anchura y un sistema de dunas que le dan a la playa un toque especial.
Y si hay tanta extensión de arenal, tampoco falta un extenso paseo marítimo donde no faltan bares, restaurantes y otras tiendas.
Surferos en la playa de Gavà
El entorno natural se completa con la cercanía de espacios como el Delta del Llobregat, donde se conservan zonas húmedas y hábitats de gran importancia para las aves.
Aunque Gavà es mucho más que una zona de playa para futbolistas y otras familias de alto poder adquisitivo. Uno de sus principales atractivos es su historia.
El pasado de Gavà
La ciudad conserva un patrimonio que recorre miles de años. De hecho, uno de sus principales atractivos son las minas prehistóricas que se encuentran en el subsuelo y tienen unos 6.000 años de antigüedad.
Debajo del municipio se extiende todo un conjunto de minas con galerías, el más antiguo de Europa. De aquí se extraía variscita, un mineral de color verde utilizado durante el Neolítico para fabricar objetos ornamentales.
Una Venus catalana
Esto habla de un pasado prehistórico en el que vivían las comunidades neolíticas que ocuparon este territorio. Las herramientas, cerámicas, restos constructivos y otros materiales arqueológicos reafirman esta teoría.
Pero si algo sobresale de este pasado arqueológico es la Venus de Gavà, una figura antropomorfa de cerámica asociada al mundo simbólico de aquellas comunidades.
Y del subsuelo a la montaña. Si uno asciende por las montañas de la sierra prelitoral que se eleva detrás de Gavà, da con el castillo de Eramprunyà.
Esta antigua fortificación, que domina buena parte del litoral del Baix Llobregat, tiene sus orígenes en los siglos IX y X, cuando formaba parte del sistema defensivo de frontera.
El castillo
Con el paso del tiempo, la fortaleza se convirtió en el centro de un territorio que llegó a comprender los actuales términos de Gavà, Castelldefels, Begues, Sant Climent de Llobregat y Viladecans, entre otros.
De aquel castillo apenas se conservan diferentes restos, aunque no se pueden visitar. El recinto se encuentra condicionado por trabajos de consolidación y restauración para estabilizar las estructuras y mejorar el acceso al conjunto.
La zona de Bruguers
Junto al castillo se encuentra la ermita de Sant Miquel y, a los pies del conjunto, la ermita de la Mare de Déu de Bruguers, un núcleo urbano ya desaparecido.
Aquí, entre el mar, la montaña y el pasado neolítico, Rodri, como antes Ferran Torres y Dani Alves, ha encontrado el refugio perfecto para antes y después del partido. ¿Se dejará ver por la ciudad?
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