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Gastronomía

Los expertos coinciden: "Se recomienda conservar las semillas del melón junto a la fruta para ayudar a mantener su humedad"

Conservar esta fruta en verano parece sencillo, pero hay un detalle muy extendido que conviene revisar antes de meterla en la nevera

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Dulce, refrescante y con un elevado contenido en agua, el melón es uno de los protagonistas del verano. Su textura y su sabor, sin embargo, empiezan a deteriorarse una vez abierto, sobre todo si permanece varias horas a temperatura ambiente.

La clave no está solo en evitar que la pulpa se reseque. Un melón cortado necesita refrigeración, porque su interior puede favorecer el crecimiento de microorganismos si se conserva mal. AESAN permite mantener mitades o cuartos a 20-25 ºC durante un máximo de tres horas en comercios y obliga a refrigerarlos después.

El detalle de las semillas

La frutería madrileña Don Melón recomienda conservar las semillas junto a la fruta para ayudar a mantener su humedad. Es un consejo orientado a preservar textura y jugosidad, aunque no aparece entre las medidas de seguridad recogidas en las guías oficiales consultadas.

Por eso, retirar o mantener las semillas no debe distraer de lo esencial. El melón abierto debe guardarse frío y protegido, preferiblemente en un recipiente cerrado o bien cubierto. La Comunidad de Madrid aconseja refrigerar de inmediato la fruta ya cortada y mantenerla separada de otros alimentos.

Antes de cortar

También importa lo que ocurre antes de que el cuchillo toque la pulpa. La corteza puede transportar microorganismos procedentes del suelo, el agua o la manipulación. Al cortar el melón, estos pueden pasar desde la superficie hasta el interior a través de la hoja.

La FDA recomienda lavar bien el melón solo con agua corriente y frotar las piezas de piel firme con un cepillo limpio. No aconseja utilizar jabón, detergente ni productos comerciales para lavar frutas, porque pueden quedar absorbidos por su superficie.

Un consejo que conviene corregir

Este punto contradice una de las recomendaciones publicadas en el blog de Don Melón, donde se propone emplear “un poco de jabón suave”. Las autoridades sanitarias desaconsejan ese método. El jabón debe reservarse para las manos, utensilios y superficies, no para la fruta.

Los CDC, en una guía actualizada en julio de 2026, insisten además en refrigerar cuanto antes las frutas ya cortadas, siempre dentro de las dos horas posteriores. En días especialmente calurosos, reducir ese tiempo es todavía más importante para limitar la proliferación microbiana.

¿Cuánto puede durar?

Los CDC consideran más seguro consumir el melón cortado en un plazo máximo de siete días si permanece refrigerado. Aun así, cuanto antes se coma, mejor conservará su textura, aroma y sabor, especialmente cuando se trata de una fruta madura.

Más allá del calendario, cualquier olor extraño, textura viscosa o deterioro visible debe ser una señal para desecharlo. Cubrir bien la fruta también ayuda a evitar que se reseque, absorba olores o entre en contacto con otros alimentos del frigorífico.

La pauta más segura

En casa, la recomendación es sencilla: lavar la corteza con agua, utilizar utensilios limpios, cortar solo la cantidad necesaria y guardar enseguida el resto en frío y bien protegido. Mantener las semillas puede ayudar a conservar humedad, pero no sustituye ninguna de estas precauciones.

Así, el melón puede conservar mejor su sabor sin convertir un sencillo gesto de verano en un riesgo innecesario. Frío, higiene y poco tiempo de almacenamiento son las reglas que realmente marcan la diferencia una vez abierta la fruta.