Ana Obregón protagonista del anuncio de McDonald's

Ana Obregón protagonista del anuncio de McDonald's CRÓNICA GLOBAL

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El pueblo de España protagonista del nuevo anuncio de McDonald's: 32.000 habitantes, 5 kilómetros de playa, un tobogán gigante de más de 700 metros y Ana Obregón

El municipio tiene rincones tan increíbles que se ajusta perfectamente al lema de la campaña, "mitiquísimo"

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Ya se sabe que las grandes marcas intentan siempre acercarse al público local, sea como sea. Una manera que tiene la publicidad y el marketing de ganarse a la clientela.

McDonald’s parece tenerlo claro. Para este fin del verano, la cadena de comida rápida ha lanzado una campaña que recoge todos los tópicos españoles de las vacaciones españolas con el lema “Mitiquísimo”.

Para dar con él no se han estado de nada. Han jugado con todos los tópicos posibles, hasta con Ana Obregón. Y para rodarlo se han desplazado a un pequeño pueblo de España de algo más de 32.600 habitantes de la Costa Daurada, Calafell.

Los encargados de la campaña vieron que la zona comercial que hay a las afueras de este municipio marinero, donde hay un local de McDonald’s, era el lugar perfecto. Y hasta allí se han desplazado. Claro que el municipio no es un desconocido.

Un pueblo con mucho que ofrecer

Tal vez los que no frecuenten la Costa Daurada no lo tengan muy ubicado, pero Calafell es mucho más famoso de lo que uno cree.

Lo es por sus cinco kilómetros de playa, por una historia que se remonta a más de 2.500 años atrás, por un tobogán gigante de 700 metros y hasta por ser lugar de inspiración de poetas y escritores como Gabriel García Márquez, Carlos Barral o Mario Vargas Llosa, entre otros.

Plató de cine

Tampoco es la primera vez que se viene aquí a filmar. Antes de que se convirtiera en un hotel de lujo al que van los futbolistas, el Hotel Ra, en la playa de Calafell, fue escenario de una importante película.

Era cuando todavía estaba en ruinas y circulaban numerosas leyendas, a finales de los 90. Fue entonces cuando un todavía joven y prometedor director de cine llamado Jaume Balagueró usó el antiguo Sanatorio de Sant Joan de Déu de Calafell como escenario de Los sin nombre.

Sanatorio Sant Joan de Déu de Calafell

Sanatorio Sant Joan de Déu de Calafell WIKIPEDIA

Se podría decir, pues, que Calafell ya está acostumbrada a los rodajes. Ahora es su polígono el escenario para el anuncio de McDonald’s, pero mucho antes lo fue su playa. ¡Y qué playa!

Hasta cinco kilómetros de arenal ininterrumpido bañado por el Mediterráneo tiene este municipio de Tarragona. Una extensa playa que, por su tamaño, nunca consigue estar abarrotada. Un lujo en pleno verano.

Una playa y su paseo

Además, sus aguas son tranquilas y poco profundas. Quien se adentra lo hace con tranquilidad, encontrándose una suave pendiente de entrada, ideal para los más pequeños. De ahí que se llevara el sobrenombre de “la playa del biberón”.

Y donde hay mar, hay paseo marítimo, y Calafell tiene uno tan extenso como su playa, con cinco kilómetros de tiendas, restaurantes, bares, quioscos y todo tipo de comercios.

Pesca y poesía

Tampoco faltan los rincones con historia, como es el caso del Centro de Interpretación del Calafell Pescador. Se trata de una especie de museo, instalado en la antigua cofradía, que recuerda la tradición pesquera de esta localidad.

Una tradición a la que durante muchos años se sumó un joven veraneante de la zona, Carlos Barral, que siempre tuvo aquí su casa de veraneo, también cuando se consagró como un famoso escritor y editor.

Casa Barral

Casa Barral

El literato amaba este lugar. Le permitía salir a pescar, saltando desde su balcón a la arena de la playa, y adentrarse en el inspirador Mediterráneo. Además, rodeado de amigos.

Allí se alojaron grandes referentes de la literatura hispana. Vargas Llosa, Gabriel García Márquez, Jorge Edwards, Juan Marsé (quien también tenía allí una casa y le dedicó un libro a una de sus habitantes, La muchacha de las bragas de oro) o Jaime Gil de Biedma pasaron varias veces por ese lugar.

De los íberos al McDonald's

Pero la historia de Calafell, el nuevo pueblo del anuncio de McDonald’s, viene de más lejos. Concretamente, de más de 2.500 años atrás.

La prueba es la Ciudadela Ibérica, también conocida como el poblado de Alorda Park o de Les Toixoneres, que está cerca del famoso local de comida rápida.

Arrasado por los romanos

Las ruinas de un asentamiento fortificado de los íberos cosetanos, fundado en el siglo VI antes de Cristo, atestiguan la historia del lugar, que fue mucho más que un enclave frente al mar.

Su historia se prolongó durante varios siglos hasta su desaparición en el contexto de la Segunda Guerra Púnica, a finales del siglo III antes de Cristo. Aunque luego volvió a resurgir de sus cenizas.

Ciudadela Ibérica de Calafell

Ciudadela Ibérica de Calafell visit.calafell.cat

Lo hizo un poco más alejada del mar, en la colina donde se eleva el Castillo de la Santa Creu, todavía en pie. Esta fortificación de la Edad Media es uno de los puntos clave de la ciudad.

Situada en el casco antiguo, junto a la iglesia de la Santa Creu, esta fortificación dio vida de nuevo a esta ciudad. Y es que, además de elemento de defensa, a su alrededor empezó a construirse de nuevo la ciudad. Hasta volver a acercarse al mar.

Del medievo a la diversión

Y así, poco a poco, pasados los años, Calafell cogió fama. Pueblo íbero, defensa medieval, rincón de poetas, pueblo turístico… solo le falta un parque de atracciones. Aunque tiene algo mejor.

En una de las colinas cercanas al castillo, la Montaña Escarnosa, se esconde un espacio de ocio que sorprende a propios y extraños: un tobogán gigante de 700 metros por el que se puede descender a velocidades que alcanzan los 30 km/h. Su nombre, Calafell Slide.

Un lugar "mitiquísimo"

También fue muy conocida en su día por su discoteca con un avión incrustado y una enorme piscina. Louis Vega fue una de las salas de fiestas más concurridas de los años 90.

Con tanto atractivo, no es de extrañar que los responsables de la última campaña de McDonald’s hayan elegido Calafell para rodar su anuncio con Ana Obregón. Este lugar sí es “mitiquísimo”.