Publicada

Marc Márquez sigue imparable y, a pesar de sus caídas esta temporada, ya vuelve a estar segundo en la clasificación de MotoGP.

El catalán no se rinde, no descansa, aunque tiene un refugio donde reponerse y coger fuerzas para volver a subirse a la moto y darlo todo. Ese lugar es su pueblo natal, Cervera.

El motorista siempre ha hecho bandera de esta ciudad de Lleida en la que nació, conocida por su relación con las brujas, por su antigua universidad y por ocultar hasta 11 tesoros históricos.

Él mismo es casi uno de esos monumentos. El Museu Comarcal de Cervera cuenta con un espacio dedicado a la trayectoria del deportista. Y eso no es todo.

Un refugio lleno de patrimonio

La capital de la Segarra conserva un importante patrimonio arquitectónico que permite recorrer varios siglos de historia, entre iglesias, edificios históricos, fortificaciones y construcciones vinculadas a su pasado.

Buena parte de la personalidad de Cervera procede de su origen medieval. La ciudad creció alrededor de un recinto fortificado que llegó a tener cerca de tres kilómetros de murallas, además de torres, puertas y un foso defensivo.

Pasado de la ciudad

Aunque el recinto original no ha llegado completo hasta nuestros días, todavía pueden encontrarse diferentes tramos y estructuras que permiten reconocer la importancia estratégica que tuvo Cervera durante la Edad Media.

Como suele pasar, el casco antiguo es la zona en la que se mantiene más vivo este legado. Solo hace falta recorrer el entramado urbano, con sus calles estrechas, desniveles y edificios que crecieron alrededor de la fortificación.

Esta vieja villa medieval está coronada por uno de sus grandes símbolos: la iglesia de Santa Maria. Su construcción comenzó a finales del siglo XIII y se prolongó durante los siglos siguientes, hasta convertirse en uno de los mejores ejemplos del gótico catalán de la zona.

El templo destaca también por sus dimensiones. Su campanario alcanza alrededor de 50 metros de altura y es uno de los elementos más visibles de Cervera.

La universidad que cambió todo

Aunque, si hay un edificio muy querido y apreciado por los vecinos de la ciudad de Marc Márquez, es su universidad. Levantada en el siglo XVIII por orden de Felipe V después de la Guerra de Sucesión, es todo un emblema no exento de polémica.

Tras su victoria, el monarca decidió concentrar en Cervera los estudios universitarios que hasta entonces se impartían en diferentes universidades catalanas. El resultado fue la construcción de un enorme edificio barroco que todavía hoy impresiona.

Huella arquitectónica

La Universidad de Cervera funcionó durante décadas y convirtió a la ciudad en uno de los principales centros académicos de Cataluña.

Su presencia también dejó una profunda huella en la arquitectura y en la vida económica de la ciudad y, actualmente, continúa siendo uno de los principales atractivos patrimoniales del municipio.

Universidad de Cervera Wikipedia

Pero el patrimonio de Cervera no termina en sus grandes edificios. A las afueras del núcleo histórico se encuentra Sant Pere el Gros, una pequeña iglesia románica especialmente singular por su planta circular.

Se trata de uno de los ejemplos más destacados de arquitectura románica de la zona y forma parte del conjunto patrimonial protegido de Cervera.

La importancia de la agricultura

Su estructura responde a un modelo poco habitual en Cataluña. La construcción conserva buena parte de sus características medievales y está vinculada a la antigua organización religiosa del territorio.

También merece atención el Sindicat Agrícola, un edificio relacionado con la arquitectura cooperativa de comienzos del siglo XX, que refleja el peso que tuvo y tiene la actividad agrícola en la Segarra, así como la fuerza de las agrupaciones de trabajadores.

Castillos y antiguas fortificaciones

Dentro del término municipal y fuera del núcleo urbano existen otras construcciones defensivas vinculadas a los antiguos núcleos que dependían de la ciudad.

Entre ellas se encuentran los castillos de Castellnou de les Oluges, la Prenyanosa y Malgrat, elementos defensivos cruciales cuando Cervera era un espacio de frontera.

Y es que Cervera acumula un total de 11 Bienes de Interés Cultural entre antiguas fortificaciones, iglesias y masías que aparecen repartidas por la ciudad y entre los campos de cultivo de la zona.

Aunque hay otro valor más, mucho más oscuro, pero igual de querido por todos. Sobre todo, por la cuenta que les trae. Ese elemento son las brujas.

El aquellarre

Estas figuras mágicas y de cuento son parte de la esencia de la ciudad. Cada verano se celebra el Aquelarre de Cervera.

La fiesta dura varios días y las calles del casco antiguo se llenan de espectáculos de fuego, música, cultura popular y representaciones relacionadas con la tradición de las brujas. Un evento que atrae cada año a miles de visitantes.

Cervera y las brujas

Los espectáculos de fuego y las representaciones alrededor de las brujas no fallan. Cervera se enciende tanto o más que cuando Márquez gana un mundial de MotoGP. Pero esa veneración no se queda en una fiesta, está presente a diario. Las brujas tienen su propia calle aquí, el Carreró de les Bruixes.

Este es uno de los rincones más conocidos del casco antiguo. Se trata de un estrecho callejón medieval asociado a las historias y leyendas de brujería que durante siglos circularon por la zona.

Tal vez para compensar esta fiesta relacionada siempre con lo malvado y oscuro o simplemente por devoción, hay otra celebración grande aquí, La Passió de Cervera.

Representada desde el siglo XV, esta función que recrea la Pasión es una de las más antiguas de Cataluña. Ha evolucionado mucho desde entonces.

Una tradición centenaria

Las representaciones reúnen a numerosos participantes y se desarrollan en diferentes espacios, manteniendo una tradición centenaria.

Su importancia es tal que La Passió de Cervera es ya uno de los principales ejemplos de patrimonio cultural inmaterial de Cataluña.

Los Márquez y Cervera

Y en medio de todo este patrimonio aparece Marc Márquez. El piloto nació en Cervera en 1993 y su éxito en las motos no se detiene. Una pasión que ha pasado a su hermano, Àlex, que compite también en MotoGP.

Igual que las brujas y La Passió, los Márquez son ya otro símbolo en Cervera, que celebra cada victoria de los pilotos. Por su parte, ellos hacen bandera de su ciudad, el refugio donde se sienten en casa.

Noticias relacionadas