Publicada

Pocas rutas de senderismo mezclan tan bien montaña, mar e historia como el camino de Les Rojales y el cim del Torn. Con este nombre se conoce un camino de unos 7 kilómetros que son casi un tres en uno.

Primero aparece la montaña, con la subida a las colinas de Rojales y el Torn; después llega la historia, representada por las trincheras, los nidos de ametralladora, los polvorines y las baterías antiaéreas; y finalmente el mar, con las calas, el Illot del Torn y la extensa playa.

Todo en una ruta circular de 7,16 kilómetros, 200 metros de desnivel y una cota máxima de 157 metros, que lleva a una playa de 1,5 kilómetros. Los números asustan, pero impresiona. No por el esfuerzo, sino por el paisaje.

A lo largo del camino uno pasa por miradores, calas, restos de trincheras, baterías antiaéreas y búnkeres de la Guerra Civil y luego acaba con un baño opcional en la playa del Torn. O a la inversa.

Una ruta entre el mar y la montaña

El recorrido se puede hacer como se plazca. Aunque todo parte de Vandellòs i l'Hospitalet de l'Infant (Tarragona) y el entorno de la Rojala, un espacio natural protegido.

Luego ya hay opciones. Una de las propuestas parte de las proximidades del camping El Templo del Sol y se adentra primero por la zona montañosa para después regresar hacia la costa. Otra variante comienza directamente en la playa del Torn y acaba en la de les Oques.

Inicio del camino

Si uno quiere empezar por la parte más histórica, debe partir desde el camping y comenzar con el ascenso a Les Rojales. El baño inicial y final está asegurado en ambos casos.

El sendero asciende desde la costa y conduce hacia el Pla de Rabadà, donde todavía quedan restos de las posiciones defensivas construidas durante la Guerra Civil.

Antes de llegar allí ya aparecen trincheras y un búnker en la zona de Cala d'Oques. Si bien algunas de las trincheras están bastante cubiertas por la vegetación, todavía pueden reconocerse diferentes tramos y, según el itinerario, incluso se puede acceder a un antiguo polvorín donde se almacenaba la munición.

Una vez en el Pla de Rabadà, el recorrido atraviesa los restos de tres baterías antiaéreas, además de un recinto fortificado construido en hormigón.

Restos para hacer memoria

No son los únicos vestigios militares. Por el lugar también pueden verse trincheras, nidos de ametralladora, polvorines y otras estructuras defensivas de la época de la Guerra Civil.

Aquí ya la playa de les Oques queda lejos. Este llano ya presenta vegetación y permite ver el destino final, la Platja del Torn, con el Mediterráneo al fondo. Pero primero hay que llegar.

La Punta de les Rojales

Tras abandonar el Pla de Rabadà, el sendero sigue hacia la Punta de les Rojales, otro de los puntos elevados del recorrido. Algunas variantes ascienden hasta la cima siguiendo un pequeño tramo de cresta, aunque esto es voluntario.

Quien sube tiene la recompensa de las vistas. Desde esta zona se domina la costa y se obtiene una perspectiva diferente de la playa del Torn y del entorno de l'Hospitalet de l'Infant.

Cim del Torn WIKIPEDIA

Poco después, de vuelta a la ruta, aparece la Punta de la Rojala y el camino que va hacia una pequeña balma con un pesebre, uno de los puntos curiosos de la ruta.

Posteriormente se alcanza el mirador de la Rojala, equipado con barandillas de madera y situado en uno de los puntos con mejores panorámicas del recorrido. Pero queda el ascenso final: el cim del Torn.

El mar a los pies

Aunque apenas alcanza los 152 metros de altitud, la posición de esta pequeña colina hace que las vistas sean especialmente amplias. La Federació d'Entitats Excursionistes de Catalunya (FEEC) lo incluye en su reto de los 100 Cims, un proyecto impulsado para dar a conocer el territorio catalán.

Lo que sucede aquí es algo especial. El Mediterráneo queda prácticamente a los pies del senderista. La playa, el islote del Torn y buena parte del litoral del Baix Camp están casi a un paso, cuando en realidad aún queda camino.

Descenso al Mediterráneo

De hecho, el caminante aún se va a topar con más restos de la Guerra Civil después de abandonar la cima. Algunos itinerarios incluso pasan junto a los restos de otras baterías antiaéreas antes de comenzar el descenso hacia el litoral.

Aquí hay una nueva opción de desvío para ver el Aljub de la Casilla, una antigua construcción relacionada con las infraestructuras ferroviarias que lleva hasta la legendaria Cala del Llop Marí.

Cueva del Llop Marí Freepik

Este tramo forma parte de esas vías verdes, que siguen antiguos trazados ferroviarios en desuso y permiten dar con diferentes estructuras relacionadas con la antigua línea de ferrocarril.

Se tome esta opción o no, uno de los últimos puntos destacados es el Illot del Torn, una pequeña formación rocosa situada frente a la costa.

La playa del Torn

La playa se extiende durante aproximadamente 1,5 kilómetros y queda protegida por las montañas de la Rojala.

Con esta parada final, uno puede refrescarse de vuelta, para finalizar un recorrido que acaba prácticamente en el mismo lugar desde el que comenzó la excursión.

Noticias relacionadas