Sandra Barneda es de Barcelona, pero hace años que su refugio y su vida están en Madrid. Más concretamente, en el barrio de Justicia.
Esta zona, marcada por una densa trama de historia, arquitectura y vida cultural, concentra en sus calles tres zonas con personalidad propia: Chueca, Salesas y Barquillo. Pero no solo.
Aquí hay una gran vida nocturna. Decenas de bares y restaurantes, dos teatros históricos de referencia y uno de los ejemplos más destacados del modernismo madrileño: el Palacio de Longoria.
¿Y el nombre? El barrio recibe el nombre de Justicia porque anteriormente aquí se hallaban los altos tribunales del país, entre ellos el Tribunal Supremo, instalado en el antiguo convento de las Salesas Reales, y el Tribunal de Cuentas.
Un pasado que aún se ve
Poco queda de aquella etapa institucional. Ahora es un espacio cosmopolita, literario y creativo, muy en sintonía con el perfil público de la periodista y escritora.
Pasado y presente se dejan ver en las fachadas. Aquí hay edificios construidos para las clases acomodadas que contrastan con las corralas populares de otras áreas del centro.
Un barrio con un poco de todo
Justicia tiene palacios, iglesias y comercios que han definido la evolución del barrio a lo largo de más de un siglo. Y un teatro, que no es un teatro cualquiera.
El Infanta Isabel, situado en la calle del Barquillo, es uno de los teatros más antiguos de Madrid y está en el barrio donde vive Barneda.
Fue inaugurado el 9 de febrero de 1907 como sala de cine. Lo diseñó el arquitecto José Espeliús y se llamó Cinema Nacional, aunque pronto llegarían los espectáculos de variedades que darían una nueva vida al espacio, renombrado ya como Petit Palais.
Siete años después de su inauguración, en 1914, ya era oficialmente un teatro. El local adoptó el nombre de Teatro Infanta Isabel un año antes y se consolidó como una de las salas de referencia del teatro comercial madrileño.
Un teatro noble
No es el único de la zona. A pocos metros, en la calle Tamayo y Baus, se encuentra el Teatro María Guerrero, inaugurado antes: el 15 de octubre de 1885.
También tenía otro nombre, el Coliseo de la Princesa. Costeado por el marqués de Monasterio y proyectado por Agustín Ortiz de Villajos, fue concebido como un local selecto con localidades caras, destinado a un público acomodado.
Sede del CDN
Tras años como sede de la Compañía de María Guerrero, de la que tomó su nombre actual, el teatro es hoy una de las sedes del Centro Dramático Nacional.
Aunque uno de los grandes tesoros arquitectónicos que flanquean el día a día del barrio y de la propia Sandra Barneda es el Palacio de Longoria, situado en la esquina de las calles Fernando VI y Pelayo.
De estilo modernista, la obra es de un arquitecto catalán, José Grases Riera, que, por orden del financiero asturiano Javier González-Longoria, construyó este edificio como residencia familiar y oficinas bancarias entre 1902 y 1904.
Su estructura se organiza en torno a dos cuerpos unidos por un torreón circular que alberga la escalera principal, coronada por una cúpula de hierro y vidrio.
Un palacio modernista
Las fachadas están decoradas con formas vegetales y ondulantes propias del modernismo, mientras que en el interior destaca la escalera de trazado circular, uno de los elementos más celebrados del conjunto.
Hoy, y tras varios cambios de propietario, es la sede de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). Eso sí, tuvo que ser adaptado a las necesidades de la institución y restaurado en 1990. Seis años más tarde, el conjunto fue declarado Bien de Interés Cultural.
Tres zonas con personalidad propia
¿Pudo atraer esto a Sandra Barneda? Claro. Aunque también la actividad nocturna y social de las tres zonas que lo componen.
El principal es Chueca, uno de los principales referentes de la comunidad LGTBI de Madrid y una de las áreas más internacionales de la capital. Aquí no solo hay bares y discotecas de ambiente, sino que se concentran numerosas tiendas, librerías y locales vinculados a la cultura y el ocio.
Las Salesas son la zona que se articula alrededor de la plaza del mismo nombre y del antiguo convento de las Salesas Reales, fundado en 1748.
Aquí el ambiente se pone más pijo, con numerosas tiendas de firmas independientes y boutiques de diseñadores. Asimismo, es normal encontrar concept stores, perfumerías de autor y estudios de decoración.
Un barrio musical
Por último, está el Barquillo, zona a la que da nombre una vía homónima que durante décadas fue conocida como la calle del sonido por concentrar numerosas tiendas de alta fidelidad, vinilos e instrumentos musicales.
Esta tradición comercial todavía forma parte de la identidad de la zona, aunque actualmente los restaurantes y las tiendas de moda, así como los cambios en el mundo de la música, han cambiado el aspecto del lugar.
Rincón 'foodie'
Pero si hay un denominador común en estas tres zonas es la comida. Justicia fue uno de los primeros sectores de Madrid en abrazar la cultura del café de especialidad y el brunch, que hoy convive con restaurantes internacionales y tradicionales casas de comidas.
En el centro de este tejido comercial se encuentra el Mercado de San Antón, un mercado de abastos reconvertido en espacio gastronómico. Pero también hay restaurantes de comida de autor e internacional, pastelerías, locales de cookies y hasta el local de los famosos pollofres.
Sí, Sandra Barneda ha encontrado su refugio en una zona de Madrid con muchísima personalidad. Múltiple, ecléctica, como Madrid.
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