Llega el fin de semana y es momento de hacer rutina de ocio. Ejemplo: acercarse al mercadillo. Cada pueblo y ciudad tiene el suyo, y los de los sábados son muy parecidos.
En Santa Maria de Palautordera no es menos. Sus plazas y calles se llenan este día de puestos de alimentación, ropa, calzado y otros productos, con los embutidos y los pasteles artesanos como seña de identidad.
En total son más de 50 paradas que cada sábado se montan en la plaza de la Vila, el carrer Doctor Robert y la rambla dels Països Catalans, para encontrarse con los vecinos y ofrecerles el mejor producto.
Se celebra por la mañana. Empieza pronto, a las 8 h, y se alarga hasta las 13:30, evitando las horas de máximo calor.
¿Por qué es conocido?
Sus vecinos ya lo han bautizado: el sábado es el día del Mercat de Palau. ¿Es especial? Para ellos sí. Si bien no deja de ser un mercado de venta no sedentaria con una oferta variada que se ha sabido adaptar a los nuevos tiempos.
Aquí hay puestos y productos para distintos gustos y precios. Entre los más destacados están la elaboración de embutidos y carnes, así como la producción de pan y pasteles.
Qué tiene el mercado de Palau
Tampoco faltan los productos típicos de mercadillo. La oferta gastronómica sigue siendo de frutas, verduras, quesos, pescado salado, especias e incluso pollos y churros.
También hay puestos dedicados a ropa, calzado, ropa interior, bisutería y plantas, para ampliar la oferta y no quedarse solo con lo gastronómico.
Y para no quedarse tampoco en el paseo por el mercado ambulante semanal, uno puede seguir de visita por el pueblo. La misma plaza de la Vila, donde se concentra buena parte del mercado, tiene una historia interesante.
A lo largo de su historia ha tenido diferentes denominaciones y adquirió su configuración actual cuando se abrió la plaza en el siglo XIX.
La iglesia de Santa María
Muy cerca de allí está la iglesia. Se levantó sobre las viejas ruinas de un templo románico, pero en la reconstrucción que se hizo en el siglo XVI se apostó por el estilo gótico que ahora muestra.
Junto a la iglesia luce aún la antigua torre del Palau de Palautordera, original del siglo X, que ahora hace las funciones de campanario.
La Ermita del Remei
Este no es el único templo religioso del lugar. La Ermita de la Mare de Déu del Remei también es conocida en Santa Maria de Palautordera.
Aquí el gótico queda lejos. Construida en 1803, la fachada, aunque sencilla, tiene el aspecto de la arquitectura neoclásica, con una portada de arco rebajado, un óculo y el campanario.
Vistas de la Iglesa de Santa Maria de Palautordera
Cerca de allí estaba la antigua capilla dedicada a Sant Sebastià, situada a pocos metros del edificio actual. En su origen era un pequeño templo de una sola nave que tenía relación con el culto al santo, tradicionalmente invocado en Cataluña frente a las epidemias de peste.
Por suerte o por desgracia, la devoción a la Mare de Déu del Remei y el culto a la Virgen fueron adquiriendo mayor importancia y acabaron dando nombre al santuario.
Paseo por el pueblo
El camino hasta la ermita también permite recorrer el passeig del Remei, una rambla flanqueada por plátanos y diferentes viviendas de veraneo y edificios de arquitectura popular.
Aunque llega el momento de empezar a alejarse para poder ver más cosas que ofrece el lugar.
Un puente roto
Otro de los puntos más singulares que se pueden visitar en los alrededores es el Pont Trencat, un puente de estilo pregótico construido en el siglo XV sobre el río Tordera, que hace de frontera entre Santa Maria de Palautordera y Sant Celoni.
Cuenta la leyenda que por aquí pasó primero una vía romana y posteriormente el camino real. Su estructura original tenía dos arcos, pero uno de ellos desapareció. Solo queda la silueta y el nombre que recuerda que el puente está roto.
80 especies del Montseny
Ya que uno se acerca a las afueras, puede llegar hasta el Parc de l'Arboretum 'L'Arbreda del Montseny', un espacio creado expresamente para hablar del patrimonio forestal del macizo del Montseny.
El recinto reúne una muestra de unas 80 especies leñosas presentes en este querido macizo catalán. Todas están señalizadas para que grandes y pequeños conozcan el entorno.
Mucho más que un mercadillo
Aquí no hay solo árboles, también hay animales. El espacio cuenta con patos, tortugas y peces, y una fuente situada en la entrada.
En resumen, el mercado de los sábados puede servir como punto de partida para recorrer Santa Maria de Palautordera.
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