Edificio Domènec Coll

Edificio Domènec Coll GALA ESPÍN Barcelona

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La casa modernista que rompe la uniformidad del Eixample: 130 años con la fachada "al revés"

Con su particular estilo, quebró las convenciones de este barrio y construyó un lenguaje arquitectónico propio en pleno centro de la ciudad

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Si hay un barrio de Barcelona que ha creado tendencia, ese es l’Eixample. La precisa retícula diseñada por Ildefons Cerdà, con esas islas de edificios iguales, es un modelo que se ha extendido a lo largo del mundo.

Pero a nivel local cambió la ciudad. Ayudó a ensancharla y a crear un entramado de células de viviendas icónico y muy copiado en el resto del mundo.

Con el famoso Ensanche, como se le llama en castellano, llegaron las nuevas propuestas y estilos arquitectónicos y también las esquinas de esas ínsulas.

Nunca acabaron en punta, sino que fueron cortándose, creando unos chaflanes que ya forman parte de la imagen que uno tiene de Barcelona, aunque hay alguno más especial que otro.

Las medidas del barrio

Estos cortes en las esquinas, de 20 metros y ángulo de 45 grados, son el símbolo más reconocible del urbanismo barcelonés.

Sirven al tránsito, al comercio, a la ventilación y, por encima de todo, a la uniformidad. Cada uno parece espejo del anterior. Hasta que no lo es.

Un chaflán diferente

En el cruce de las calles Bruc y Diputació, el paseante se encuentra con una esquina que, de pronto, desafía la lógica repetitiva de la cuadrícula. Es un chaflán, sí, tiene las mismas medidas, pero muestra algo muy distinto.

Es imposible no fijarse en el edificio que hay allí. Parece que está del revés, pero en realidad está hecho bastante adrede. Este fue el diseño original que ideó en 1886 el arquitecto Francesc Bruguera Díaz.

Edificio Domènec Coll

Edificio Domènec Coll GALA ESPÍN Barcelona

Con su particular estilo, quebró las convenciones del Eixample y construyó un lenguaje arquitectónico propio en pleno centro de la ciudad.

En este edificio, conocido como Casa Domènech Coll, lo que se considera fachada principal se comporta como fachada interior. Y viceversa.

Un edificio particular

La planta baja y el entresuelo siguen la línea del chaflán como dicta el manual. Pero a partir del primer piso, el edificio se retrae: gira hacia dentro, rompe el plano de fachada y genera una volumetría inesperada.

En lugar de continuar el trazado del ángulo de la esquina, los pisos superiores se orientan perpendicularmente a Bruc y Diputació, creando una especie de "L" quebrada.

Cómo es el patio al revés

Ambas alas confluyen en una torre poligonal que se eleva justo en el vértice del chaflán, donde normalmente el plano se expande, no se contrae.

Esta torre, además de marcar el punto de fusión visual del edificio, acoge en su interior la caja de escaleras, rematada por una cúpula que le da aún más dramatismo a su silueta. La fachada que surge de este juego de volúmenes es cualquier cosa menos convencional.

Edificio Domènec Coll

Edificio Domènec Coll GALA ESPÍN Barcelona

La Casa Domènech Coll se reconoce porque presenta estas galerías abiertas a la calle, un recurso más habitual en los patios interiores de manzana que en las fachadas principales.

De ahí que se diga que está al revés. Estas galerías están decoradas con vidrios de colores que aportan una nota de fantasía al rigor de la piedra.

Qué se ve

Más allá de esta fantasía que se puede ver de lejos, verla desde dentro permite apreciar el estuco imitando sillares.

Lo que también se observa son las aperturas enmarcadas en piedra y los frontones clasicistas en las plantas nobles, que dotan al conjunto de una monumentalidad sobria y que se ve contrarrestada por la ligereza de las galerías acristaladas.

El piso por dentro

Más allá de esta característica tan vistosa, el acceso principal se encuentra precisamente bajo la torre, en el vértice del chaflán, marcando un eje axial que estructura todo el alzado.

Este eje continúa en vertical hasta la azotea, donde una pequeña edificación remata la cúpula y prolonga la verticalidad del conjunto.

Casa Domènech Coll

Casa Domènech Coll

En el interior, el vestíbulo y la caja de escalera están ricamente ornamentados con estucados planchados a fuego, motivos geométricos, colores contrastados y suelos de mosaico hidráulico, conformando una experiencia estética total, desde el zócalo hasta el techo.

En contraposición, el edificio adyacente, ubicado en el número 62 de la calle Bruc, responde por completo a los cánones del Eixample.

Entre el modernismo y lo clásico

De planta rectangular y alzado simétrico, presenta una fachada con tres grandes portales en la planta baja (uno de ellos destinado al acceso principal) y una organización racional de huecos que se repite en los cinco pisos superiores.

Aquí no hay experimentación, sino un seguimiento disciplinado del manual de estilo cerdaniano: fachada alineada, cornisa en voladizo, canecillos de piedra y balaustrada rematando la azotea.

Una obra única en el Eixample

En cambio, ambos edificios comparten elementos decorativos --como el estuco imitando sillares y los frontones clásicos--, pero mientras uno los aplica de forma convencional, el otro los subvierte, los pliega y los proyecta hacia el vacío del chaflán.

Un "edificio al revés" que desafía la simetría del Eixample y que no deja de sorprender al viandante.