Publicada

La Costa Daurada no tiene tanto glamour y reconocimiento como la Costa Brava, pero es porque no se busca bien.

Es cierto que la fama se la llevan Cambrils, Salou y la propia Tarragona. Sin embargo, hay calas mucho más discretas y de una belleza que nada tienen que envidiar a las de Girona.

La Platja del Canyadell es un claro ejemplo. Y lo más curioso de todo es que está en un municipio relativamente conocido, Torredembarra. En cambio, aquí no hay muchas aglomeraciones.

No se trata de una cala remota. No hay accesos complejos o escarpados, pero tampoco responde a una gran playa urbana flanqueada por un paseo marítimo.

Cómo es la playa

Las dimensiones de la playa permiten una distribución holgada de los bañistas: 700 metros de largo y 45 metros de ancho.

La playa es típica de la Costa Daurada: arena fina de tonos dorados. Las aguas tampoco son muy profundas y hay pocas corrientes, gracias a que queda encajonada por varias formaciones rocosas.

Qué tiene

La playa dispone de duchas, lo que refuerza su comodidad. Además, cuenta con una zona de aparcamiento cercana, un detalle importante en cualquier playa del litoral mediterráneo.

Aunque lo que más la define es que la orilla está dominada por la silueta del faro de Torredembarra, una infraestructura de señalización marítima erigida sobre el promontorio rocoso de la Punta de la Galera.

Con una altura estructural que supera los 50 metros, esta torre destaca como símbolo arquitectónico local y como uno de los faros más altos de todo el territorio catalán.

El diseño es obra del arquitecto Josep Maria Llinàs, quien concibió una torre octogonal de hormigón armado de 38 metros de altura sobre el terreno. Sumando la elevación del acantilado, el plano focal alcanza los 58 metros sobre el nivel del mar, lo que lo sitúa como el faro más alto de Cataluña.

El faro

Su alcance lumínico supera las 17 millas náuticas, con una característica de grupo de cinco destellos blancos repetidos cada 30 segundos. El interior del faro cuenta con una escalera de caracol de 217 escalones que permite acceder hasta la linterna.

Desde hace años se realizan visitas guiadas, con grupos reducidos de hasta siete personas, que incluyen la subida al mirador y las vistas panorámicas desde los 48 ventanales de la torre. El precio de la visita es simbólico, y durante los meses de verano se establecen varias franjas horarias.

Y a los pies de esta torre discurre un tramo del Camí de Ronda, el histórico sendero litoral que antiguamente conectaba los puestos de vigilancia costera y los pequeños puertos naturales de la región.

El sendero conecta la playa con otros puntos de interés geográfico del municipio, ofreciendo miradores elevados desde los cuales se pueden observar las dinámicas marinas y la configuración completa de la cala.

Playa del Canyadell Ayuntamiento de Altafulla

Esa accesibilidad hace que sea una opción muy manejable para una salida de un día. No obliga a grandes caminatas ni a una organización complicada y, al mismo tiempo, conserva un perfil mucho más amable que el de otras playas más expuestas a la masificación.

Lo que sí tiene más reconocimiento son las ruinas históricas que están a apenas 500 metros de la playa. Allí se alzan los vestigios de la Villa Romana d’Els Munts, un yacimiento del siglo I‑II d.C. que revela la etapa romana que marcó esta región.

Una villa romana cerca

Se trata de los restos de la antigua residencia de verano del mismísimo Adriano. Una escultura dedicada a Antínoo dan pistas al respecto.

Els Munts es una de las villas aristocráticas mejor conservadas de la Hispania romana. Durante el siglo II d. C., coincidiendo con el máximo esplendor de la construcción, fue la residencia de Cayo Valerio Avitio, uno de los duunviros de Tarraco (el cargo más alto de la administración local) y de su esposa Faustina.

Villa Romana de Els Munts Wikipedia

Camí de ronda

La playa del Canyadell se halla integrada en la emblemática ruta del Camí de Ronda, un sendero litoral que discurre entre acantilados, playas y bosques, conectando núcleos costeros como Altafulla, Torredembarra y Tarragona.

El tramo que la rodea ofrece un recorrido de aproximadamente 3 km entre ida y vuelta, sobre pasarelas de madera seguras y accesibles, ideal para combinar senderismo y baño.

Cómo llegar

Y eso que se puede llegar en tren. Los servicios regionales de Rodalies permiten llegar a Torredembarra en poco más de una hora desde Barcelona. Desde la estación, la playa queda a unos 40 o 45 minutos a pie siguiendo el paseo marítimo en dirección sur.

En coche es más o menos el mismo tiempo de viaje hasta Torredembarra. Se puede ir por la AP-7 o tomar la C-32 y enlazar con la citada autopista. Luego basta con salir hacia Torredembarra y seguir las indicaciones hasta la Platja del Canyadell, situada junto al faro.

Noticias relacionadas