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El calor en Cataluña no cesa. Tres olas de calor y el mercurio no se detiene en su escalada. Esto ha provocado que incluso uno de los lagos más grandes del país se haya convertido casi en un espacio termal.

El pasado 17 de julio, el Estany de Banyoles (Girona) alcanzó los 30 °C, según el observador meteorológico Josep Pascual. En otras palabras, representa la temperatura más alta jamás medida en el lugar desde que se tienen registros.

A pesar del dato histórico, la cifra solo confirma una tendencia que ya se venía dando en veranos anteriores. Ya hace dos años que el agua alcanzaba o superaba los 29 °C.

Los meteorólogos son claros: se debe a las temperaturas extremas que se viven año tras año por el cambio climático.

Lago milenario

Todo ello en uno de los lagos más grandes e históricos de Cataluña. Los geólogos aseveran que el Estany se formó hace aproximadamente 250.000 años.

Su origen se remonta a procesos tectónicos y kársticos que le otorgaron su peculiar forma y características. Aunque no es la única particularidad del lugar.

Un nombre del pasado

Cuenta la leyenda que, ya en su día, Banyoles, conocido entonces como Bayones, era una pequeña villa que se erigía frente a las orillas del lago.

Ya por esos tiempos se decía que una criatura monstruosa habitaba sus profundidades. Pero, así como no se sabe qué es Nessy, el monstruo del lago Ness, el de Banyoles sí está identificado.

El relato popular cuenta que hace siglos había un lagarto gigantesco que, según las historias, podía echar fuego por los ojos y devorar a cualquiera que se aventurara demasiado cerca de sus dominios.

Este ser aterrorizaba a la población local, atacando al ganado y poniendo en peligro a los habitantes.

El monstruo de Banyoles

El temor llegó hasta los oídos del mismísimo Carlomagno, quien decidió enfrentarse a la criatura.

Sin embargo, la leyenda detalla que incluso su famosa espada, con la que nunca había perdido una batalla, se rompió en mil pedazos al golpear al monstruo, obligando al rey a retirarse.

¿Un dragón en el lago?

Claro que este no es el único relato existente. Otro parecido, que tampoco da nombre al monstruo de Banyoles, apunta a que también era un ser parecido a un dragón.

Habla de una bestia cubierta de escamas afiladas, con una cola erizada y cuyo aliento secaba las plantas, envenenaba las fuentes y contagiaba enfermedades.

Barcas en el lago de Banyoles CANVA

Los habitantes de las inmediaciones tuvieron que ir a ver a un monje de Narbona llamado Mer (San Emerio o Emeterio) para suplicarle ayuda.

Este averiguó que era inofensivo y vegetariano y acabó llevándolo a una cueva, de la que hoy dicen que, si te acercas, aún puedes sentir unas bocanadas malolientes.

Qué pasó con Carlomagno

Al parecer, los culpables de las desapariciones eran las tropas de Carlomagno, ya que las personas eran raptadas para enrolarlas en los ejércitos y los ganados eran sacrificados para alimentar a los soldados.

Otra de las leyendas cuenta que el monje convirtió al sanguinario monstruo en un ser inofensivo y después regresó a su guarida, donde pasó a vivir sumergido en el lago, apareciendo solo de vez en cuando.

Cuándo nace la historia

El dragón acuático apareció a finales del siglo XIX, cuando atacó la diligencia que hacía el trayecto entre Olot y Banyoles.

También apareció el 26 de mayo de 1913, cuando una lancha turística volcó sin causa aparente: diez de los doce pasajeros desaparecieron y no se pudieron recuperar los cadáveres; meses después aparecieron pedazos flotando en el agua.

Más allá de las historias mitológicas, el lago de Banyoles es un espacio natural de gran valor ecológico y cultural. Pero también histórico.

Las investigaciones contemporáneas han revelado que el lago fue en su día aún más extenso, con un volumen de agua significativamente mayor.

Lugar para pasar el día

A pesar de que ahora es más pequeño, el lago de Banyoles es un ecosistema con una rica variedad de flora y fauna.

Además, la laguna ha sido un centro de vida desde tiempos inmemoriales y hasta hoy. Sus aguas son ideales para actividades al aire libre como senderismo, ciclismo y remo.

Cómo llegar

Para llegar al Estany de Banyoles desde Barcelona en coche, se debe ir por la autopista AP-7 en dirección a Girona/Francia hasta la salida 6 (Girona Norte) y seguir las indicaciones hacia Banyoles por la carretera C-66.

Una vez en Banyoles, se pueden seguir los carteles que indican el acceso al lago, que está bien señalizado en el centro de la ciudad. Es solo hora y media de camino.

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