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No todo el modernismo acaba en Gaudí, eso ya es sabido. En cambio, cuando se habla de fábricas modernistas solo se piensa en la Colònia Güell.

Hay más y, coincidiendo con la ubicación de la obra gaudiniana, también en la periferia. Es el caso de la Masia Freixa, una antigua fábrica textil del siglo XIX que ha sido calificada incluso como la mejor obra modernista del mundo.

El título se lo dio una famosa publicación de viajes de Prensa Ibérica, que hablaba de ella como una joya única de inspiración gaudiniana digna de conocer. Y, la verdad, es que merece la pena.

Esta famosa casa, reconvertida en oficina de Turismo de Terrassa, cada vez pasa más desapercibida en este municipio situado a 20 minutos de Barcelona.

Dónde está

Su ubicación en un parque público y su uso casi exclusivo por parte de extranjeros han hecho que caiga en el olvido hasta el punto de empezar a degradarse.

Sus paredes blancas empiezan a oscurecerse, no tanto por la lluvia como por el mal uso que se hace de ellas.

Arquitectura apreciada

A pesar de que sus vecinos conocen su alto valor arquitectónico, siempre hay quien no respeta el patrimonio.

Así, esta joya modernista, considerada la más bonita del mundo, requiere la atención que no siempre recibe. Sobre todo, teniendo en cuenta que su construcción y estilo hablan de la historia de Cataluña.

Para empezar, su origen parte de un símbolo de la revolución industrial catalana. La Masía Freixa era en realidad una fábrica textil de 1899, vinculada al motor económico catalán de la época, aunque no estaba inspirada por la vanguardia arquitectónica.

Poco después, su propietario, el industrial Josep Freixa, encargó al arquitecto Lluís Muncunill i Parellada una reforma de la planta para convertirla en su residencia familiar.

Cambio de manos

Fue entonces cuando, conservando la estructura de la antigua nave, el artista superpuso elementos arquitectónicos modernistas.

Muncunill, poco a poco, hizo de esta construcción industrial una residencia modernista, destacada por sus formas orgánicas y el predominio del arco parabólico.

Cómo es

La fachada está recubierta de estuco blanco, lo que acentúa la luminosidad y la plasticidad del diseño.

En la parte sur se abre una gran galería porticada con arcos parabólicos en ocho tramos, cada uno de ellos cubierto por una pequeña cúpula que armoniza con las del sector central.

Edificio Modernista Masia Freixa, en Terrassa DIPUTACIÓN DE BARCELONA

Un gran arco en el lado oeste enmarca esta estructura, coronada por una cúpula más prominente.

Uno de los elementos más característicos del edificio es su torre-mirador, ubicada en el ángulo noreste, cuya estética recuerda a un minarete árabe.

Los detalles

La mampostería rústica se combina con ladrillo visto en los vanos, mientras que un zócalo de cerámica vidriada sigue las sinuosas líneas del edificio.

Además, la estructura está rematada por una bóveda tabicada con cúpulas parabólicas enlucidas con mortero y fragmentos de vidrio.

La Masia por dentro

El interior de la Masia Freixa mantiene la coherencia estética del exterior. Sus techos presentan ondulaciones concéntricas en yeso, con un elegante trabajo de relieves y canales en la sala de comedor.

La carpintería, elaborada en álamo barnizado, presenta diseños redondeados y detalles florales poco habituales en la obra de Muncunill.

La distribución del espacio se inspira en la arquitectura rural catalana. En lugar de un vestíbulo clásico, el acceso se realiza a través de una gran sala distribuidora, que también estructura los espacios en el piso superior.

Para separar la sala principal del comedor, el arquitecto diseñó tres estructuras de carpintería acristalada, donde la central actúa como entrada y las laterales como puntos de iluminación.

El jardín

Tampoco puede dejar de hablarse de los jardines que rodean la Casa Freixa. Fueron diseñados con un marcado estilo italiano y cuentan con reproducciones de esculturas clásicas.

A finales del siglo XIX, la familia Freixa importó esculturas italianas y un templete renacentista. Entre ellas destaca una copia del Sant Jordi de Donatello, que inspiró el nombre actual del parque.

Contexto actual

Desde su conversión en espacio público en 1959, el Parc de Sant Jordi ha sido un punto de referencia en Terrassa, dando a la Casa Freixa el protagonismo que merece.

Por un lado, ha servido a lo largo del tiempo como conservatorio; también ha hecho las funciones de colegio electoral y ahora se ha convertido en casa-museo y oficina de turismo.

Masía Freixa VALENTINA MOLINA

A pesar de algunos signos de deterioro detectados en 2005, el edificio sigue siendo una de las construcciones modernistas más espectaculares de Cataluña. Eso sí, olvidada y desconocida para muchos catalanes.

Para conocer o revisitar este monumento del modernismo no hace falta coche. La línea S1 de FGC llega a Terrassa Rambla en aproximadamente 40 minutos. Desde esta estación, la Masía Freixa se encuentra a unos 10 minutos a pie.

Cómo llegar

También es posible viajar con Renfe en la línea R4, que conecta Barcelona con Terrassa en un tiempo similar, con parada en Terrassa Estació del Nord, desde donde se puede llegar caminando en unos 15 minutos.

Si se opta por el coche, lo mejor es tomar la C-58 en dirección a Sabadell/Terrassa. Esta autovía conecta directamente con la ciudad en aproximadamente 30-35 minutos, dependiendo del tráfico.

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