Cascada del Gerber o Salt de Comials.webp

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Viajes

La cascada más bonita del Pirineo: una excursión perfecta entre un bosque de cuento, salto de agua de 125 metros y pequeños riachuelos

Un sendero prácticamente llano en el Pirineo de Lleida para caminar bajo la sombra del abetal más extenso de España

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El bosque envuelve el camino casi desde el primer paso, y el agua nunca deja de sonar, un murmullo constante que acompaña sin imponerse, mezclado con el aroma a resina y tierra húmeda de un abetal centenario.

Caminar hasta la cascada de Gerber es, antes que nada, una experiencia sensorial completa.

Se encuentra en el Pallars Sobirà, en el municipio de Alt Àneu (Lleida), dentro del Parque Nacional de Aigüestortes. Con 125 metros de altura, es el salto de agua más elevado de todo el parque, y el entorno que lo rodea compone una de las atmósferas más serenas del Pirineo de Lleida.

El bosque más grande de la Península

El camino atraviesa el bosque de Gerdar, la zona boscosa más extensa de toda la Península Ibérica.

Caminar bajo su sombra te protege del calor y del viento durante casi todo el recorrido, lo que hace que la ruta sea agradable incluso en los días más calurosos del verano.

El sendero discurre en paralelo al río Bonaigua y a varios riachuelos que se cruzan por el camino, así que el sonido del agua te acompañará de principio a fin. Es ese murmullo constante el que convierte el paseo en algo sumamente relajante.

Una ruta pensada para toda la familia

El recorrido es prácticamente llano, con un desnivel de unos 260 metros entre subida y bajada, y una distancia total de 6 kilómetros ida y vuelta.

El punto de partida es el Refugio del Gerdar, desde donde un camino señalizado con estacas amarillas conduce hasta el pie de la cascada en aproximadamente una hora y cuarto.

No está adaptada para carritos de bebé ni sillas de ruedas, pero sí es apta para hacer con niños.

El paso por el Pla de la Dinada

Al poco de iniciar, el sendero atraviesa una zona sin árboles, despejada por los aludes de nieve que bajan en invierno desde las laderas del Pui de la Bonaigua.

Después, el camino cruza la antigua carretera del puerto de la Bonaigua y llega a un extenso prado conocido como el Pla de la Dinada, un buen lugar para hacer un descanso con vistas abiertas al entorno.

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A partir de ahí, el bosque vuelve a cerrarse y el paisaje cambia: aparecen ejemplares de pino negro y abedul, y el suelo empieza a notarse más húmedo, una señal inequívoca de que la cascada está cerca.

Las piñas del pino negro, con su curiosa forma de erizo, suelen convertirse en el entretenimiento favorito de los más pequeños durante este tramo.

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El tramo final, algo más exigente

Antes de llegar, el camino cruza algunos riachuelos por pasarelas de madera que conviene pisar con cuidado, ya que pueden estar resbaladizas. Los últimos 500 metros se vuelven algo más rocosos y exigen ir con más atención, aunque sin mayor dificultad real.

El sonido de un pequeño riachuelo anticipa la llegada inminente. Una última pendiente conduce hasta una plataforma de madera situada justo debajo del salto de agua, el punto de observación más cercano a la cascada.

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El salto de agua que lo cambia todo

La cascada de Gerber se ve desde el inicio mismo del recorrido, pero su imponente belleza solo se aprecia de verdad al tenerla justo delante. Con sus 125 metros, es un espectáculo natural que, según quienes la han visitado, deja sin palabras.

Cómo llegar

El punto de inicio de la ruta es el Refugio del Gerdar, en el municipio de Alt Àneu, comarca del Pallars Sobirà (Lleida). El acceso se realiza por la carretera que sube hacia el puerto de la Bonaigua, dentro del Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici.

Conviene llevar repelente de mosquitos, ya que la humedad del bosque favorece su presencia, y calzado adecuado para terreno de montaña.