Vista aérea del faro de Calella

Vista aérea del faro de Calella MARESME TURISME

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El faro más antiguo de Cataluña en activo: acantilados, historia y 50 metros sobre el nivel del mar con una de las mejores vistas del Mediterráneo

Su ubicación, elevada y abierta al mar, fue utilizada durante siglos como atalaya para controlar posibles incursiones desde el Mediterráneo

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Los faros parecen algo muy antiguo, pero siguen siendo útiles: para la navegación, como referencia e incluso como spot para visitar, como pasa en la playa del Fangar, en el delta del Ebro, por ejemplo.

No son reliquias, siguen en activo. Hay uno en Cataluña que puede presumir de llevar más de 150 años en funcionamiento. Es, sin duda, el faro en activo más antiguo de Cataluña.

Está en Calella, pero la de la Costa Brava, sino la del Maresme. Fue construido en el siglo XIX sobre un acantilado frente al Mediterráneo y, desde entonces, sigue guiando a los navegantes.

No solo eso. Muchos vecinos de la zona y amantes del senderismo y la naturaleza suben a la colina en la que se encuentra, convertida en uno de los miradores más privilegiados de la costa barcelonesa.

Faro referente

Quienes lo hacen no solo encuentran vistas. La silueta blanca del faro, visible desde buena parte del litoral, es ya un símbolo del Maresme y de la navegación en Cataluña.

Y es que, a pesar de la presencia de otros faros icónicos en el litoral catalán, como el del Cap de Creus o el del delta del Ebro, ninguno en activo tiene una trayectoria tan larga como este.

Qué había antes

Se ha de tener en cuenta que, antes de convertirse en faro, este enclave ya era un punto estratégico de vigilancia sobre la costa.

Su ubicación, elevada y abierta al mar, fue utilizada durante siglos como atalaya para controlar posibles incursiones desde el Mediterráneo.

Faro de Calella

Faro de Calella WIKIPEDIA

Precisamente por eso, antes lo que había allí era una antigua torre de vigilancia medieval. Fue sobre los restos de esta construcción sobre los que se construyó el faro.

El responsable de su diseño fue Marià Parellada. Este ingeniero recibió el encargo de ubicarlo en el mismo lugar donde se erigía aquella torre medieval de vigilancia.

Inauguración

La construcción antigua tiene también una historia particular. Se levantó no tanto para evitar guerras o ataques navales, sino para defenderse de los ataques de piratas, muy frecuentes en la época.

El faro se empezó a construir el 9 de octubre de 1856. Tres años después, el 15 de diciembre de 1859, el faro de Calella fue inaugurado.

Cómo funcionaba antes y ahora

Sin embargo, cuando se puso en funcionamiento, su uso había cambiado. Ya no protegía de la piratería, pero se convirtió en una guía para los navegantes nocturnos.

Ha pasado más de un siglo y medio y el faro de Calella sigue en pie, aunque con cambios. En su origen funcionaba con aceite a presión. Luego se usó aceite de oliva, la parafina y el petróleo.

Ya en el siglo XX, en 1927, el edificio fue electrificado. Recibió un nuevo aparato óptico procedente de las Islas Medas.

A día de hoy, el faro ilumina 35 millas náuticas mar adentro. Emite una secuencia característica de luz en intervalos de 30 segundos y, lo mejor de todo, conserva un encanto histórico.

Faro-mirador

La construcción está a 50 metros sobre el nivel del mar, en una posición privilegiada. Desde allí se ven los primeros acantilados de la Costa Brava y, en días claros, puede verse la silueta de Montjuïc.

Llegar hasta el faro, además, permite una escapada preciosa y de poca dificultad. En el ascenso se encuentran otros miradores que ofrecen un adelanto de lo que se ve desde el faro.

Atardecer en el faro de Calella

Atardecer en el faro de Calella CALELLA FILM OFFICE

Una vez se llega a destino, las vistas sobre el mar son espectaculares. Todo aquel que viene queda fascinado por su imagen al atardecer.

Curiosos y creadores de contenido se acercan para capturar la gama de colores que ofrece el Mediterráneo. El cielo parece sacado de un cuadro de Turner.

Cómo llegar

Lo mejor de todo es que no hace falta tener vehículo privado para acceder hasta allí. En menos de una hora, la línea R1 de Rodalies conecta Barcelona con Calella. Y desde la estación son 10 minutos andando.

Si aun así se prefiere ir en coche, se puede llegar en media hora. Hay que salir de la capital catalana en dirección a la autopista C-32 y tomar la salida 122 hacia Calella. Desde allí, se sigue la señalización hacia el centro y después se toma la carretera N-II en dirección a Sant Pol de Mar.