Casa Vicens Gaudí

Casa Vicens Gaudí

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La casa secreta de Gaudí que conquista por su historia: un oasis de verano del siglo XIX, estilo islámico y declarada Monumento Histórico-Artístico

Un viaje al modernismo en el corazón de Gracia para descubrir la primera obra maestra que cambió la arquitectura de Barcelona

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Las flores amarillas que crecían silvestres en el solar antes de que existiera ningún edificio terminaron convertidas en azulejos.

Esa es la primera lección que enseña la Casa Vicens, aquí nada es decoración, todo viene de algo que estaba antes.

El primer encargo importante de Antoni Gaudí sigue, más de un siglo después, contando esa misma historia en cada fachada.

El edificio se encuentra en el distrito de Gracia, en Barcelona, en lo que hasta 1897 era una villa independiente con ayuntamiento propio. Piedra, cerámica vidriada y un aire orientalista que en su momento causó sensación entre el público, en un barrio que entonces combinaba la tranquilidad de pueblo con la cercanía a la ciudad.

El primer gran proyecto de Gaudí

Gaudí recibió el encargo en 1878 de Manuel Vicens i Montaner, agente de cambio y bolsa, que quería una segunda residencia veraniega en Gracia.

El arquitecto elaboró el proyecto original entre 1878 y 1880, aunque las obras no se ejecutaron hasta 1883-1885. Fue su primer proyecto de gran tamaño, y en él plasmo por primera vez recursos constructivos que después serían habituales en el modernismo.

La obra pertenece a la etapa orientalista de Gaudí, un período en el que el arquitecto se inspiró en el arte de Persia, India y Japón, así como en el arte islámico hispánico, especialmente el mudéjar. El estilo se enmarca cerca del neomudéjar, pero interpretado con el sello que Gaudí imprimía a todos sus proyectos.

Las flores que se quedaron en la fachada

Cuando Gaudí fue a tomar medidas del solar, lo encontró cubierto de unas pequeñas flores amarillas, los clavelones de la India. Las adoptó como tema decorativo y las reprodujo en azulejo cerámico sobre los muros de mampostería, alternados en filas que recorren toda la casa.

También había una palmera en el terreno, y de sus hojas surgió el diseño de la verja de entrada: hierro fundido con forma de hojas de palmito. Gaudí explicó que el solar estaba cubierto de esas florecillas amarillas que adoptó como tema ornamental, y una palmera cuyas hojas, fundidas en hierro, dieron forma a la valla.

Casa Vicens Gaudí2

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Una casa pensada para el verano

El edificio se concibió como una vivienda unifamiliar de uso estival, con tres fachadas (la cuarta lindaba con un convento vecino) y un jardín que en origen era mucho más extenso que el actual.

La estructura combina la línea recta, predominante en esta primera etapa de Gaudí, con volúmenes entrantes y salientes que le dan dinamismo.

Uno de los espacios más singulares era la tribuna junto al comedor, abierta al jardín mediante celosías de madera de inspiración oriental.

En su interior había un surtidor de agua con una reja metálica en forma de tela de araña que, al paso de la luz, descomponía el agua en los colores del arco iris.

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El fumadero y sus mocárabes

Junto al comedor se encuentra el fumadero, una de las estancias más especiales de toda la casa. Su bóveda está recubierta de un cielo raso de mocárabes de estilo islámico, con forma de estalactitas en yeso policromado que reproducen hojas de palmera y racimos de dátiles.

El comedor, por su parte, conserva 32 pinturas del artista Francesc Torrescassana, integradas en un mobiliario diseñado específicamente por Gaudí para exponerlas.

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De casa privada a casa-museo

La Casa Vicens fue declarada Monumento histórico-artístico en 1969, Bien de Interés Cultural en 1993 y Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2005.

El museo abrió sus puertas al público el 16 de noviembre de 2017.

Durante la restauración se recuperaron elementos originales perdidos, como el manantial de agua de la tribuna, y se eliminaron añadidos posteriores que habían desvirtuado el proyecto gaudiniano.

Cómo llegar

La Casa Vicens está en la calle de las Carolinas, en el distrito de Gracia, en pleno centro de Barcelona. Se puede llegar fácilmente en metro hasta la parada de Fontana (línea 3) o en autobús, dada su ubicación céntrica dentro del Barcelonés.

La visita se realiza con entrada de pago y es recomendable reservar con antelación, ya que el aforo del interior está limitado para preservar las estancias originales.