Peratallada

Peratallada Freepik

Viajes

El pueblo medieval perfecto para visitar en primavera: calles empedradas, castillo del siglo XI y a 15 kilómetros de la playa

Un viaje en el tiempo a media hora de la playa para perderse entre murallas milenarias y descubrir rincones cubiertos de hiedra

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Las flores del verano crecen entre las juntas de la piedra y los callejones huelen a sombra y a roca. El empedrado (adoquines de roca cortada, originales, sin reposición) regula la temperatura incluso en las tardes más calurosas de agosto.

Peratallada es de esos lugares donde uno para de caminar sin saber muy bien por qué, y entonces saca la cámara.

El pueblo forma parte del municipio de Forallac, en la comarca del Baix Empordà, a unos 30 minutos de Girona y a la misma distancia de la localidad costera de Begur. No es Costa Brava de playa sino de piedra, silencio y arquitectura medieval sin retoques. Y esa autenticidad es lo que le distingue.

Un pueblo que no se ha tocado

Lo primero que sorprende de Peratallada es lo que no tiene, intervenciones fuera de lugar, añadidos modernos o restauraciones que desentonan. La armonía entre las construcciones es total.

Imagen de Peratallada

Imagen de Peratallada CANVA

Cada calle, cada arco, cada muro habla el mismo idioma arquitectónico, sin estridencias. En un país donde tantas localidades históricas perdieron su carácter original con reformas desafortunadas, Peratallada es una excepción que merece atención.

La Plaça de les Voltes

Desde la Calle Mayor se llega a la Plaça de les Voltes (Plaza de las Bóvedas en castellano), uno de los pocos espacios abiertos del pueblo.

El lado norte está completamente abovedado, y esas arcadas son la postal más reconocible de la villa. Justo enfrente se concentran algunos de los mejores restaurantes del pueblo.

El castillo que lleva mil años en pie

Desde Les Voltes, un arco conduce directamente a la Plaça del Castell.

El castillo-palacio de Peratallada existe desde el año 1065 y su interior permite recorrer las distintas etapas históricas del edificio. Una de sus áreas más importantes es el Aula Mayor, donde el Barón Cruïlles, señor feudal, impartía justicia.

Castillo de Peratallada

Castillo de Peratallada

Desde la esquina de la plaza se divisa la Torre del Homenaje, y por la calle de Jaume I hay otra panorámica del conjunto igualmente notable. La oficina de turismo está situada en el mismo recinto y es un buen punto de partida para orientarse antes de explorar el resto del pueblo.

Perderse es el plan

Las calles Carrer del Forn y Carrer d'en Vas son dos de las más fotografiadas de la villa, aunque en Peratallada casi cualquier recodo justifica parar.

En la confluencia entre las calles de La Roca y Hospital aparece uno de los edificios más llamativos, una construcción cubierta por completo de enredaderas que en verano es hermosa y en otoño, según quien la haya visto en ambas estaciones, puede ser aún mejor.

Por el camino también acompañan la Torre del Reloj y otros torreones adosados a las murallas de esta fortificación que rodea el núcleo histórico. El foso, todavía visible, añade una capa más de profundidad histórica al conjunto.

Peratallada

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Cómo llegar

Peratallada se encuentra en el municipio de Forallac (Girona), a unos 30 kilómetros de Girona capital y a la misma distancia de Begur. El acceso en coche es sencillo desde la C-31 o la C-66, siguiendo las indicaciones hacia Forallac. Desde Barcelona, el trayecto ronda la hora y media por la AP-7.

No existe transporte público directo hasta el pueblo, por lo que conviene ir en vehículo propio. La visita no requiere reserva previa y el acceso al núcleo histórico es libre.