Una carretera de curvas CANVA
La carretera de Tarragona más bonita y de las mejores del planeta: 43 curvas, 7,4 kilómetros y las mejores vistas de Siurana
El secreto está en los abruptos acantilados de la sierra de la Gritella, una formación montañosa del Priorat que se asoma al valle del río
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Las más conocidas del mundo son la carretera Austral y la Ruta 66, pro el mundo está lleno de caminos para recorrer en coche que impresionan por su atractivo. Uno piensa que siempre están muy lejos, pero algunas están a la vuelta de la esquina.
Cataluña, por ejemplo, tiene una de las rutas más espectaculares del planeta, una que combina todo lo que uno desea: montaña, geología y abismo. Está en el Priorat y no es una ruta de senderismo cualquiera; esta se hace en coche.
La carretera que atrae a miles de viajeros cada año discurre suspendida sobre el vacío. De hecho, es una vía que une dos de las localidades más conocidas y con más carácter del entorno del Montsant: Cornudella de Montsant y el pueblo medieval de Siurana. Se trata de la T-3225.
Esta carretera tiene unos 7,4 kilómetros y más de 43 curvas, un trazado corto pero intenso. Aunque lo mejor, sin duda, son sus vistas.
Por donde pasa
Riscos calizos, valles, el pantano a los pies, miradores… hasta un castillo se puede encontrar. Pocos lugares en el mundo pueden presumir de estas características.
El secreto está en los abruptos acantilados de la sierra de la Gritella, una formación montañosa del Priorat que se asoma al valle del río Siurana de manera constante, encadenando curvas, cambios de rasante y paradas casi obligatorias para hacer fotos.
Bosques de la carretera
La carretera alterna zonas de bosque mediterráneo con balcones naturales sobre los precipicios, y eso permite contemplar el reflejo del agua del embalse entre pinos, encinas y rocas calcáreas.
También tiene un componente sensorial muy marcado. Viajar con la ventanilla bajada, especialmente en primavera u otoño, permite percibir los aromas de la vegetación de montaña y el tomillo que cubre los márgenes de la T-3225.
Acantilado de Siurana COSTA DAURADA TURISME
Aunque lo importante aquí no son los olores ni las curvas, sino sus vistas y sus posibilidades. Recorriendo esta carretera se puede hacer parada en algunos de los miradores naturales más bonitos de la provincia de Tarragona.
Por aquí se accede visualmente a las paredes que son un templo mundial de la escalada en roca, enclaves muy populares de la zona, conocidos por su verticalidad y su belleza salvaje.
Los paisajes de la ruta
No son los únicos. En el entorno que sube hacia el altiplano, el paisaje sigue siendo plenamente montañoso y aparecen otras conocidas formaciones geológicas como el emblemático Salt de la Reina Mora, un risco legendario con una caída libre vertical impresionante.
Por último, y antes de llegar al núcleo urbano de Siurana, destacan los puntos panorámicos que muestran el pantano de Siurana en toda su extensión, un espejo de agua turquesa que sirve de colofón final para un recorrido de gran impacto paisajístico.
Miradores y castillo
No hace falta descender hasta el agua si uno no quiere. Durante todo el trayecto, en varias de las 43 curvas de la carretera, hay pequeños apartaderos o puntos panorámicos donde aparcar el coche y tomar fotografías de los valles del Priorat y los perfiles de la sierra del Montsant.
Todo empieza, además, desde el llano: en Cornudella de Montsant. Este pueblo vitivinícola, que destaca por su actividad agrícola y su vinculación al Parque Natural de la Serra de Montsant, sirve como punto de partida del viaje.
Siurana TURISME SIURANA
Bodega modernista
Antes de marchar, eso sí, uno puede visitar su bodega cooperativa de estilo modernista, construida por Cèsar Martinell, para conocer la tradición del vino de la zona.
Tampoco puede faltar un paseo por su casco antiguo, donde se encuentran desde restaurantes tradicionales hasta comercios locales vinculadas al aceite y el vino con Denominación de Origen.
Qué ver en Siurana
Y de allí, a la carretera: no apta para quienes se marean con facilidad, pero perfecta para los amantes de los grandes paisajes de altura. Incluso de la fotografía.
Al final del recorrido, al viajero le esperan el conjunto histórico de Siurana, las ruinas de su castillo árabe —el último reducto de la reconquista en Cataluña— y la iglesia románica de Santa Maria, del siglo XII. Y si uno quiere algo de misticismo después de tanta belleza, basta con pasear al atardecer por sus calles empedradas, cuando el pueblo se sumerge en un silencio absoluto que evoca su pasado medieval a más de 700 metros de altitud.