Una carretera con curvas.jpg

Una carretera con curvas.jpg

Viajes

La carretera de Lleida más bonita y de las mejores del planeta: tiene 24 curvas, 26 kilómetros y las mejores vistas del Pirineo

Esta ruta en coche destaca como uno de los secretos mejor guardados de la red viaria catalana

También te puede interesar: El pueblo del silencio del Pirineo: barrancos, fuentes y montañas en un rincón oculto de Cataluña

Leer en Castellano
Publicada
Actualizada

Noticias relacionadas

La carretera Austral o la Ruta 66 son ejemplos de carreteras que despiertan el interés internacional de los viajeros por su valor geográfico y su atractivo paisajístico.

Frecuentemente se asume que este tipo de rutas memorables se localizan en territorios remotos, pero existen opciones de características similares a escasa distancia del entorno habitual.

La provincia de Lleida, por ejemplo, alberga una de las rutas por carretera más singulares, una vía interior que congrega los elementos más representativos de la media y alta montaña: valles, masas forestales y cumbres prepirenaicas.

Este itinerario se realiza íntegramente en coche y destaca como uno de los secretos mejor guardados de la red viaria catalana.

Una carretera, dos comarcas

La vía que suscita el interés de los conductores que buscan rutas panorámicas discurre conectando dos comarcas del interior de Cataluña.

En concreto, se trata del eje que comunica la llanura de la Noguera con la cuenca del Pallars Jussà, articulándose formalmente bajo la denominación técnica de la carretera C-1412b.

Menos curvas de lo que parece

Este trayecto específico cuenta con una extensión de 26 kilómetros y un trazado que engloba un total de 24 curvas distribuidas a lo largo de su recorrido.

No obstante, el elemento diferencial de esta infraestructura radica en las amplias perspectivas visuales que ofrece a quienes la transitan.

Campos de cereal, masas de pinares, sierras escarpadas y miradores naturales definen las márgenes de esta ruta.

El factor clave de este itinerario se localiza en el paso por el Coll de Comiols, una formación montañosa que sirve de nexo de unión entre las llanuras agrícolas y los relieves prepirenaicos.

Por donde pasa

A medida que se avanza por la vía, se encadenan los giros y los cambios de pendiente, pero sobre todo se aprecia la transición de la vegetación, que pasa de la cubierta forestal de encinas y pinos hacia las rocosas montañas del Pirineo interior.

Sin embargo, la riqueza visual no se limita a la flora circundante. A lo largo del recorrido, el viajero puede contemplar el paisaje sin necesidad de abandonar los márgenes de la calzada.

Más allá del paisaje

A lo largo de los 26 kilómetros de recorrido, y aprovechando la amplitud de sus 24 curvas, existen apartaderos y miradores donde estacionar el coche de forma segura y sacar fotos de los barrancos y las cordilleras prepirenaicas.

Todo el trayecto se ve enriquecido por puntos de gran interés histórico y estratégico, como los búnkeres situados en las proximidades de Figuerola d'Orcau, donde la carretera cruza antiguas líneas de frente de la Guerra Civil.

Ya un poco más alejado del municipio destaca el Mirador de Roca Roja, un enclave fortificado que conserva otros búnkeres de hormigón y piedra excavados directamente en la roca, los cuales sirvieron para controlar militarmente los accesos del valle durante los combates de 1938.

Cerca de esta posición se localiza también el Mirador de los Repetidores, una cota elevada que ofrece una perspectiva completa de 360 grados sobre el Montsec y los pliegues calizos de la Conca Dellà.

Destino final

Hacia el final del ascenso, se ve el perfil recortado de la Serra de Boumort, una estructura que marca el límite del horizonte septentrional y sirve de cierre para un itinerario de gran valor geográfico.

El punto culminante de la experiencia se sitúa en el propio puerto de Comiols, ubicado a una altitud de 1.101 metros sobre el nivel del mar, una gran ventana natural que descubre de forma súbita la Conca de Tremp, el perfil del Montsec y la alineación montañosa del Pirineo.

Carretera con Historia

En cualquier caso, esta carretera, que sí, es una más de las que hay por el país, tiene más alicientes de los que uno puede pensar a simple vista.

En apenas unos kilómetros de conducción, se disfrutan los paisajes y colores del interior de Cataluña, pero también se descubre parte de la historia de este territorio marcado por la guerra.