La obra de Gaudí que enamora a Nathy Peluso CRÓNICA GLOBAL
La obra modernista de Gaudí que enamora a Nathy Peluso: edificio del siglo XX con fachada marina, 6 plantas y Patrimonio de la Humidad de la UNESCO
Los trabajos de restauración han permitido descubrir más detalles de esta gran obra de arte
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Para los que no saben de arquitectura, quedarse con una única obra de Gaudí es difícil. Incluso para quien sabe. Todas tienen algo especial, desde sus obras más neogóticas hasta su obra magna, la Sagrada Familia.
El templo que, en breve, va a visitar el papa León XIV es uno de los lugares favoritos de la cantante Nathy Peluso, vecina de Barcelona desde hace años.
En una entrevista reciente a Architectural Digest, la argentina ha repasado su vida en la capital catalana: el barrio que la vio llegar, los rincones que más le gustan, dónde está su casa y cómo es… Pero también ha descubierto algo más.
A pesar de que confiesa que la Sagrada Familia le encanta, la revista la ha llevado a la recién inaugurada tercera planta de la Casa Batlló y ha quedado rendida ante lo que ha visto.
La reacción de Nathy Peluso
Cuenta la publicación que, al subir y cruzar la puerta de madera, no pudo más que exclamar: “¿Pero qué es esta maravilla?”. Y es que el lugar es impresionante.
Los trabajos de restauración han permitido descubrir más detalles de esta gran obra de arte situada en el Passeig de Gràcia. Las formas, los colores, los materiales, los muebles… Todo parece más moderno que muchos diseños actuales, y eso que fue concebido a principios del siglo XX.
Nueva planta
La nueva planta visitable, la tercera, que ha fascinado a Peluso, ya es para quedarse allí horas y disfrutar de lo que fue diseñado como zona de servicio y desván. Cualquier multimillonario de hoy querría vivir allí.
Una sucesión de arcos catenarios de ladrillo sostiene la cubierta sin necesidad de muros de carga intermedios. Su geometría parabólica genera un espacio continuo y altamente eficiente desde el punto de vista estructural.
Casa batlló
Además, los elementos originales y el mobiliario de época diseñados por Gaudí y su equipo permiten descubrir que el talento del arquitecto iba más allá de la arquitectura. Su genialidad se extendía también al interiorismo.
Ha quedado demostrado en más ocasiones, pero los elementos de la tercera planta tienen aún más color, al igual que sus paredes. Claro que esta variedad cromática ya empieza fuera.
Los colores
La fachada es una de las más coloridas realizadas por Gaudí, después de El Capricho de Comillas y la Casa Vicens. Es ondulante, como la de La Pedrera, pero está recubierta por un mosaico de trencadís de cerámica y vidrio con un significado especial.
A pesar de que Gaudí nunca lo aclaró, una de las interpretaciones la asocia a la leyenda de Sant Jordi. Es sabido que la cubierta superior representa el lomo del dragón, recubierto de escamas cerámicas que cambian de color entre azules, verdes y violetas.
Fachada de leyenda
La torre con cruz, situada sobre el tejado, representaría la espada de Sant Jordi clavada en el animal, mientras que los balcones de piedra, con formas óseas, evocan a las víctimas del dragón.
A eso se le añade el pequeño balcón de la última planta, más reducido, que parece corresponder a la princesa. No es de extrañar que, cuando llega el 23 de abril, la fachada se llene de rosas.
Pérgola de la Casa Batlló EFE
Si el trencadís ya se asocia a Gaudí, nada más entrar uno percibe otra de sus preocupaciones: dotar a los edificios de iluminación natural. Las grandes aberturas del vestíbulo así lo demuestran.
Otra de sus obsesiones, la relación con la naturaleza, se traslada a toda la casa. El pasamanos de madera de roble de una sola pieza que invita a conocer el edificio es una especie de columna vertebral del dragón de Sant Jordi o, quién sabe, de algún ser mitológico.
Techos con gotas de agua
Los techos de la planta principal pasan de la conexión animal a la de los elementos. La forma de una gota de agua suspendida, integrada en el yeso del techo, transmite tranquilidad al visitante.
Luego están las ventanas. Las vidrieras policromadas no solo dejan entrar la luz, sino que permiten una visión coloreada del centro de Barcelona.
Casa Batlló adornada de rosas por San Jordi
Por lo que respecta al mobiliario, distribuido entre esta planta y la tercera, destacan las puertas de madera con paneles de vidrio orgánico, las vidrieras con motivos vegetales y los muebles integrados en la arquitectura, diseñados específicamente para cada estancia.
Las curvas predominan en armarios, bancos y escritorios, donde la ergonomía se adapta a la forma del cuerpo humano. Una auténtica obra de arte de ebanistería.
Renovado patio interior
La azotea concentra otro de los lenguajes más reconocibles del edificio. Las chimeneas, recubiertas también de trencadís, adoptan formas helicoidales y son auténticas esculturas arquitectónicas que, además, funcionan como mecanismos de ventilación.
Y, por último, también recuperado en su estado original hace unos meses, está el patio interior de luces. El espacio, completamente rediseñado según los planos de Gaudí, está ahora recubierto por azulejos cerámicos en degradado, que pasan de tonos blancos en la parte superior a azules intensos en los niveles inferiores. Razones más que suficientes para que Nathy Peluso, y cualquiera, se enamore.