Una familia caminando por una ruta
La ruta del purgatorio en Cataluña: cascadas de 17 metros, fuentes y una ermita convertida en patrimonio medieval
El agua cae con fuerza formando una espectacular cortina natural que convierte este rincón en uno de los saltos más fotogénicos de la provincia de Barcelona
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Toca dejar la playa e irse a la montaña. Es la manera más sencilla de evitar aglomeraciones, refrescarse y bañarse sin llevarse la arena a casa.
La solución está en la montaña, y en Cataluña no faltan opciones. Algunas de las rutas más interesantes de la comunidad autónoma no solo atraviesan ríos y rieras, sino que también permiten bañarse en pozas y disfrutar del agua de pequeñas cascadas.
Hay un sendero, de nombre algo tétrico, que lo permite. Es circular, discurre por los alrededores de Centelles (Barcelona) y se llama Ruta del Purgatori.
Que no asusten sus nueve kilómetros de recorrido: apenas acumula 200 metros de desnivel. Pero el camino es más que ameno. A lo largo del itinerario aparecen fuentes, antiguas masías, una ermita medieval en ruinas y dos saltos de agua.
Cómo arranca
La ruta comienza en las inmediaciones del polígono de La Gavarra, a las afueras de Centelles. Muy pronto aparece la primera sorpresa: la Font Grossa, situada junto al Torrent de la Llavina.
Para llegar hasta ella hay que descender por un antiguo camino empedrado que atraviesa una zona especialmente frondosa, donde habitan ardillas y aves forestales que encuentran allí su refugio.
El salto que da nombre a la ruta
Un poco más adelante se llega al gran atractivo que da nombre a la ruta: el Salt del Purgatori, una cascada de unos 17 metros de altura.
La imagen de este rincón tiene un aliciente particular: cambia completamente según la época del año. Durante los meses más secos puede quedar reducida a una pared de roca casi desnuda.
Sin embargo, después de episodios de lluvias abundantes, el agua cae con fuerza formando una espectacular cortina natural que convierte este rincón en uno de los saltos de agua más fotogénicos de la comarca.
Tras la visita a la cascada, el sendero regresa hacia la zona de Can Pere de l'Ollic para continuar ascendiendo suavemente por antiguas pistas rurales.
El segundo salto
Por aquí empiezan a aparecer algunas de las masías históricas que durante siglos estructuraron la vida agrícola de esta zona de Osona antes de la industrialización.
La caminata continúa por caminos tranquilos hasta llegar a la segunda cascada del itinerario: el Salt de l'Infern.
La ermita medieval
Menos conocido que el Salt del Purgatori, este salto de agua forma parte del mismo sistema de torrentes que atraviesa la zona. Tal vez de ahí proceda la similitud entre ambos nombres.
Muy cerca de allí se encuentran los restos de la ermita de Santa Magdalena de Vilarestau, una construcción medieval oculta entre la vegetación. De ella apenas quedan hoy algunos muros y estructuras parcialmente conservadas, pero precisamente eso aporta al lugar un aura de misterio.
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Final del camino
La última parte del recorrido atraviesa la zona del Pla de Santa Magdalena antes de regresar de nuevo al punto de partida.
Solo hay una recomendación: quienes quieran contemplar el Salt del Purgatori y el Salt de l'Infern en su máximo esplendor deberían planificar la visita después de varios días de lluvia. Así podrán ver las cascadas en todo su esplendor y contemplar cómo el agua vuelve a abrirse paso entre las rocas. El paisaje se transforma por completo.
Cómo llegar
Pocos imaginan que este paraje natural se encuentra a tan solo 55 kilómetros de Barcelona. El trayecto dura aproximadamente una hora en coche.
La forma más sencilla de llegar es por la C-17 en dirección a Vic. Una vez en Centelles, basta con seguir las indicaciones hacia el polígono de La Gavarra, donde se encuentra uno de los puntos más habituales para iniciar esta ruta.