Ruta de los molinos EMPORDÀ TURISME
La ruta de los molinos olvidados única en España: recorrido circular de 3 kilómetros entre senderos, bosques y casas de piedra que están entre el sueño y el cuento
Está cerca del Parc Nacional d’Aigüestortes i Estany de Sant Maurici y reúne todo aquello que uno imagina al pensar en un pueblo pirenaico
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Su nombre ya invita al sueño y su emplazamiento parece sacado de un cuento. Es lo que tienen los paisajes del Pallars Sobirà, en Lleida.
Aquí, los Pirineos dominan el paisaje y ofrecen espectáculos naturales que se pueden descubrir a través de numerosos senderos, cada uno con su particularidad.
Uno que mezcla historia y paisaje es el conocido como la ruta de los Molins de la Son. Se encuentra en las Valls d’Àneu, una zona conocida por un festival de música y por su proximidad con el Vall d’Aran.
Aquí también se encuentra este itinerario que tiene como principales protagonistas dos antiguos molinos hidráulicos: el Molí de la Closa y el Molí de la Roca, situados en el entorno de Son, un núcleo de montaña perteneciente al municipio de Alt Àneu.
Dónde está
El pueblo, cuyo nombre parece remitir al sueño. Y con razón. Está cerca del Parc Nacional d’Aigüestortes i Estany de Sant Maurici y reúne todo aquello que uno imagina al pensar en un pueblo pirenaico.
Aquí las casas son de piedra, con cubiertas de pizarra y balcones de madera, mientras el entorno verde y bucólico invita a pasear sin prisa.
El camino
El sendero discurre entre prados, pequeñas masas boscosas y tramos húmedos por donde circula el agua. El sonido de los torrentes, que acompaña el camino durante buena parte del recorrido, sirve de guía.
La presencia del agua resulta visible desde el inicio, tanto en los canales como en los pequeños cursos que alimentaban los antiguos ingenios. También favorece el crecimiento de una vegetación frondosa.
Moli de la Son EMPORDÀ TURISME
Allí, en medio del paisaje, aparecen los molinos que dan nombre a la ruta. Son infraestructuras antiguas y tradicionales que aprovechaban la fuerza hidráulica para moler cereal.
Durante siglos, estos edificios desempeñaron un papel esencial en la vida de los habitantes de la zona, que dependían del trigo, el centeno y otros cultivos de subsistencia.
El molino principal
El Molí de la Closa es el conjunto más conocido y vistoso de la ruta. También el mejor conservado.
Su estructura mantiene muros de piedra, elementos de madera y parte de la organización interna que permite entender el funcionamiento del sistema hidráulico.
El Molí de la Roca
A través de canales y conducciones, el agua llegaba hasta el mecanismo de molienda, convirtiendo la energía del torrente en fuerza de trabajo.
El edificio conserva el aspecto de la arquitectura popular del Pallars, con una construcción sobria y adaptada a las necesidades del entorno.
Más adelante aparece el Molí de la Roca, ubicado en un tramo más abrupto del valle. Su situación responde a la necesidad de disponer de un desnivel suficiente para aprovechar el impulso del agua.
El entorno en el que se encuentra conserva un carácter más aislado, con grandes rocas, humedad permanente y vegetación que rodea parcialmente la construcción.
Ruta cambiante
La ruta, además, cambia a lo largo del año. En primavera, el deshielo aumenta el caudal de los torrentes e intensifica el color del paisaje. En otoño, los bosques del entorno incorporan tonos ocres y rojizos que transforman la percepción del camino.
En invierno, la nieve puede cubrir parte del terreno y reforzar la sensación de aislamiento propia de la alta montaña. Pero hay un elemento constante en todas las estaciones: la relación entre el agua y el relieve a lo largo de todo el recorrido.
Poco turístico
Hay otra ventaja. Este itinerario no es de los más conocidos. Los visitantes suelen dirigirse a Aigüestortes, por lo que aquí no hay grandes flujos de senderistas ni turistas.
El recorrido tiene añadidos que van más allá de la naturaleza y lo distinguen de otras rutas. Los molinos permiten comprender cómo se organizaba la vida en estos pequeños núcleos de montaña en torno al agua, sostén de la economía de subsistencia del lugar.
Vistas de Son PALLARS SOBIRÀ TURISME
El pueblo
La visita a los molinos puede completarse con un paseo por Son. El núcleo conserva calles estrechas y un conjunto de casas de piedra oscura que mantienen la tipología habitual de los pueblos de alta montaña del Pirineo.
Destaca también la iglesia de Sant Just i Pastor, uno de los edificios más relevantes del lugar. El templo, de origen medieval, cuenta con un campanario de estilo lombardo y forma parte del patrimonio románico de las Valls d’Àneu.
Qué hacer
El entorno inmediato de Son ofrece además otros elementos históricos y naturales que ayudan a contextualizar la ruta.
En pocos kilómetros aparecen bordas, ermitas, caminos tradicionales y miradores naturales sobre el valle. Son distintos de la ruta de los Molins de la Son, pero igual de atractivos.
Cómo llegar
El único inconveniente es que queda lejos. Lo más cercano es Vielha y, entre las capitales catalanas, Lleida, aunque el trayecto sigue siendo de unas dos horas y media en coche. Se va por la C-13 en dirección a Sort y se continúa hacia Esterri d’Àneu, donde aparece el desvío hacia Son.
Desde Barcelona, el viaje supera las tres horas y media. Se puede ir por la C-16 hacia el túnel del Cadí o por la A-2 y la C-13, pasando por Balaguer y Tremp.