Ruta por los Bufadors de Beví

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Viajes

La ruta perfecta para escapar del calor: 6 kilómetros de recorrido entre un laberinto de rocas gigantes, cuevas y un bosque que sopla aire desde el subsuelo

En verano, el aire que emerge de las fisuras de las rocas suele percibirse más frío que el exterior; en invierno, el contraste térmico se invierte

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Hay un rincón de Cataluña que mezcla casi todas las aventuras posibles: una ruta por la montaña, unos falsos géiseres de viento y un laberinto. Todos los ingredientes para disfrutar de una escapada refrescante en plena naturaleza.

Se trata de Els Bufadors de Beví: un bosque húmedo, con bloques de roca de gran tamaño y un fenómeno natural poco habitual en el que el aire sale desde cavidades interiores de la montaña.

Este lugar tan particular se encuentra, además, en una frontera difusa entre las comarcas de Osona y el Ripollès. Un espacio idóneo para experimentar un cambio térmico singular gracias a las corrientes de aire que emergen del subsuelo.

Eso es precisamente lo que hace especial al lugar y de ahí viene su nombre. Los bufadors, es decir, los “sopladores”, es el nombre que reciben las cavidades y grietas de este particular bosque. Estas expulsan aire de manera continuada y, si uno no lo sabe, pueden pillar a más de uno desprevenido.

Por qué sopla el aire

Este fenómeno se produce por un sistema interno de galerías y cavidades en la sierra de Beví que actúa como una ventilación natural. Además, funciona como un regulador térmico.

En verano, el aire que emerge de las fisuras suele percibirse más frío que el exterior; en invierno, el contraste térmico se invierte y el aire resulta más templado que el ambiente circundante.

Dónde está

Llegar a este laberinto de cavidades y muros de roca teñidos de verde por el musgo es, además, una experiencia más que interesante.

La ruta arranca en Santa Maria de Besora, en un sector montañoso cubierto por hayedos, encinares y densas masas forestales.

El acceso más habitual parte del collado de Beví y conduce a un sendero corto, aunque con tramos irregulares. A medida que avanza la ruta, el paisaje se transforma en un entramado de bloques desprendidos hace siglos de la sierra.

Algunos de esos enormes fragmentos de roca forman pequeñas cavidades y pasadizos naturales; otros se encuentran suspendidos unos sobre otros y crean espacios oscuros y húmedos.

Cómo es la zona

El conjunto adopta la forma de un laberinto pétreo por el que el camino serpentea entre árboles, musgo y profundas grietas.

La presencia de humedad en las rocas favorece la aparición de un ambiente casi mágico, con un verde intenso que cubre buena parte del paisaje. La vegetación de la zona también contribuye a reforzar esa sensación.

Lugar para refrescarse

El bosque se mantiene denso durante gran parte del recorrido y filtra la luz sobre el suelo cubierto de hojas, ramas y musgo.

En varios puntos, el sendero atraviesa rincones donde la temperatura baja de forma perceptible debido a la salida de aire desde las fisuras, especialmente en verano, algo muy agradecido en los días de calor.

Bufadors de Beví

Bufadors de Beví

Algunos visitantes se detienen para notar el cambio térmico colocando la mano sobre las grietas o frente a las cavidades. En determinados momentos, el aire parece brotar directamente desde las piedras y ahí surge la magia.

Todo invita a dejarse sorprender. La zona apenas está intervenida y conserva el aspecto salvaje de las montañas y valles que separan Osona y el Ripollès.

Ruta viral

El problema ha llegado con las redes sociales. Els Bufadors de Beví ha atraído a decenas de influencers de viajes y curiosos que se acercan por las espectaculares imágenes que ofrece la zona.

A pesar de ello, su visita sigue siendo relativamente tranquila en comparación con otros enclaves naturales más conocidos de Cataluña.

Cómo llegar

Otro de los factores que ayudan a su creciente fama es su fácil acceso. Els Bufadors de Beví están a apenas una hora y media de Girona. Tomando la C-25 hasta Vic y continuando después por la C-17 en dirección norte, se llega a Sant Quirze de Besora y a este rincón natural.

Desde Barcelona se tarda apenas un cuarto de hora más. También se accede por la C-17 hasta Sant Quirze de Besora y, una vez allí, basta con seguir las indicaciones que conducen, a través de carreteras locales, hasta Santa Maria de Besora y el collado de Beví, punto de inicio de la excursión.