El pueblo que enamoró a Truman Capote CRÓNICA GLOBAL
El pueblo pesquero español que encajaría con Truman Capote: calas de aguas turquesas, residencias literarias y vida marinera
El escritor estadounidense probó varios emplazamientos pero aseguraba que el ritmo de la ciudad lo empujaba a la fiesta
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Odiado y apreciado a partes iguales. Estrella, diva y literato refinado. A Truman Capote lo envuelve un halo superficial de escritor de referencia, especialmente por sus obras Desayuno con diamantes y A sangre fría.
Este último libro es un referente de la novela criminal basada en hechos reales y del periodismo de investigación, para bien y para mal. Sin embargo, a los catalanes les toca de una manera especial.
El narrador estadounidense pasó largas temporadas en la Costa Brava, especialmente los veranos. Aquí organizaba fiestas y eventos con invitados de todo tipo y también fue escribiendo su gran clásico A sangre fría.
Lo hizo en un pueblo pesquero del litoral catalán, con una fuerte identidad y lazo con el mar como es Palamós.
Las distracciones
La llegada y salida de las embarcaciones, la lonja y la presencia constante del mar han dado forma a este municipio más allá de las visitas de Capote, aun así, siempre tienen un recuerdo para él.
Aquí, el escritor estadounidense desarrolló buena parte de su trabajo para A sangre fría, aunque no fue fácil. Probó varios emplazamientos. Aseguraba que el ritmo de la ciudad lo empujaba a la fiesta.
Pasión por la Costa Brava
Pasó por diferentes hoteles y casas, incluso llegó a irse a otros rincones de la Costa Brava, pero Palamós fue cas un fijo. Hay razones.
Es obvio que el pueblo no solo tiene identidad propia dentro del litoral de Girona, también tiene mucho encanto. Ente ellos, destaca su vida marinera, con un núcleo pesquero ligado a la lonja, a la flota de bajura y a la tradición marinera.
Calles de Palamós
Luego está la vida de tranquilidad que ofrecen sus playas, desde la larga hasta las pequeñas calas de aguas claras, situadas entre pinares, roquedos y tramos de costa más resguardados.
Cala S’Alguer, Cala Margarida y la zona de Castell son algunas de las más famosas. Este tío forma parte de ese conjunto de espacios representativos de este rincón de Cataluña.
Las calas
La primera, Cala S’Alguer, es, además, uno de los enclaves más vinculados a la memoria marinera del municipio. Sus antiguas casetas de pescadores, alineadas junto al mar, conservan una estructura tradicional que remite a usos anteriores del espacio costero.
Cala Margarida presenta una ocupación más próxima a la vivienda y al pequeño embarcadero, mientras que la playa de Castell conecta con un entorno natural más amplio y con los restos del poblado ibérico del mismo nombre.
Dónde durmió Capote
Capote se alojó muy cerca de ellas. En un primer momento lo hizo en el El Hotel Trias, un establecimiento histórico situado en el paseo marítimo de Palamós, pero el bullicio lo agobió.
Aun así, el hotel mantiene vivo el recuedo del escritor. La Habitación 705 es, desde hace años, la suite Truman Capote, situada la séptima planta.
El problema del lugar para Capote era la actividad del puerto, cercano al alojamiento. No sólo era el ruido de los pescadores, eran los bares que lo llamaban.
Mucho más silencioso ahora, el puerto aun hoy sigue siendo uno de los principales motores del municipio. La pesca de la gamba roja de Palamós se ha convertido en uno de los referentes gastronómicos del lugar y forma parte de la actividad económica ligada al mar.
Cuánto tiempo estuvo
Todo este conjunto cautivó al autor de A sangre fía. Durante tres veranos consecutivos, desde 1960 hasta 1962, Capote regresó a la zona para prolongar su estancia.
En total, pasó aproximadamente 18 meses repartidos en cuatro domicilios diferentes: el ya mencionado Hotel Trias, una casa en la playa de la Catifa, un chalet en Sant Antoni de Calonge y un caserón en la cala Sanià.
Cómo llegar
Además, Palamós está muy bien conectado. A 45 minutos de Girona. Desde la ciudad se coge la C-65 en dirección a la Costa Brava, que enlaza con la C-31, que tiene salida en Palamós.
Desde Barcelona, el trayecto ya es de algo más de una hora y media. En este caso, s va por la autopista AP-7 hacia el norte, hasta la salida hacia Palamós que enlaza con la C-35.