El park Güell de Barcelona UNSPLASH
El pequeño Park Güell oculto en Barcelona nacido del sueño de un bombero jubilado: joya arquitectónica única en España
Un bombero jubilado es el autor de esta obra de arte artesana que recuerda a los jardines de Gaudí
También te puede interesar: La ciudad española que enamora a Gisela: 5 kilómetros de playa, arquitectura modernista y vida de barrio
Noticias relacionadas
- El municipio español con una superficie de 219 kilómetros cuadrados: tiene 36.000 habitantes, un castillo del siglo X y está declarada Conjunto Histórico-Artístico
- El pueblo español abandonado que fue arrasado por una enfermedad: plagas, ruinas y leyendas paranormales
- El castillo medieval español del siglo XIV que lo tiene todo: casino, convento religioso y estrella Michelin
No hay duda de que Antoni Gaudí ha inspirado a centenares, si no a miles, de artistas y arquitectos, pero también a mucha más gente.
Su obra revolucionaria sigue siendo un referente y, en Barcelona, hubo una persona que, de alguna manera, quiso rendirle homenaje.
Carles Soler i Torres, un bombero de Barcelona y vecino de Montbau, quiso hacer algo en su barrio. Una especie de recreación del Park Güell hecha a su manera. Una pequeña obra de arte que sigue viva.
No todos los barceloneses la conocen, pero sí es muy apreciada en Montbau, una zona cuya arquitectura ya es singular. Aquí, a los pies de Collserola, destacan las plazas y las zonas verdes.
Obra de un jubilado
Sus vecinos, comprometidos y trabajadores, están muy orgullosos de su barrio y reivindican el trabajo de Soler i Torres: el Capricho de Montbau es su pequeña joya, hecha por un vecino.
Este vecino del barrio, tras jubilarse como bombero en 1993, decidió dedicar su tiempo a la creación de un conjunto escultórico muy particular.
Dónde está
Situada en el último tramo de la calle Vayreda, cerca del carrer Poesia, la obra se desarrolló poco a poco, en los ratos que le permitía su tiempo libre y cuando disponía del material necesario para trabajar.
Soler tenía todo el tiempo del mundo y no le importó dedicar más de una década a terminar su creación, una obra que todo el mundo compara con el Park Güell.
El capricho de Montbau
El bombero, aunque admiraba a Gaudí, siempre sostuvo que su creación no se inspiró en el célebre arquitecto modernista, sino que fue fruto de su propia visión y creatividad.
Además, las comparaciones son odiosas. Obviamente, este bombero nunca tuvo estudios de arquitectura ni llegó a poseer la imaginación del genio del modernismo. Pero, sin duda, tenía un estilo propio.
Cómo se hizo
Los Jardines de Carles Soler, como también se conoce este lugar, no siguen un patrón geométrico rígido, sino que juegan con las curvas y las formas del terreno natural en el que se asientan, al inicio de la montaña de Collserola. Igual que hacían los modernistas.
Soler utilizó piedras y minerales recolectados en diferentes partes de España, como Teruel, Alicante, Huesca, Mallorca y las Islas Canarias, para dar forma a este jardín vecinal.
Materiales eco-sostenible
Además, fue un pionero de la sostenibilidad cuando el concepto todavía no estaba de moda. Soler llegó a reutilizar materiales recuperados para darles una nueva vida. De esta forma, este espacio arquitectónico en miniatura se fue llenando de detalles.
La obra, con sus columnas, torretas y porches, logra una armonía sorprendente, integrándose perfectamente en el entorno natural y emocionando a quienes la contemplan. Cada elemento del conjunto fue colocado con cuidado y paciencia. Soler se aseguró de que todo encajara a la perfección.
@casellas_pol Els Petits Paisatges de Barcelona són un recull d’elements particulars i simbòlics de la ciutat. Un d’ells, els jardinets d’en Carles Soler a Montbau. El descobrim amb @betevé.cat #estiktokat #tiktokcat #peratu #Barcelona #Montbau ♬ so original - casellas_pol
Uno de los objetivos del autor era precisamente que el resultado fuera visualmente agradable. Y els Jardinets de Can Soler, como también se le conoce, lo es.
Los colores y las formas de las piedras, combinados con el paisaje, crean una interacción que invita a acercarse. De hecho, sus vecinos no pueden estar más orgullosos: el Capricho de Montbau es, sin duda y por méritos propios, un emblema social y local.
Legado al y del barrio
A pesar de todo, Soler nunca buscó reconocimiento económico. Costeó de su propio bolsillo la recolección y el transporte de los materiales. Lo hizo por amor a su barrio.
Soler llegó incluso a rechazar la donación de una vecina que admiraba su trabajo, asegurando que el respeto de la gente hacia su obra era recompensa suficiente.
Apoyo del Ayuntamiento
Solo en una ocasión solicitó ayuda al Ayuntamiento, que atendió sus demandas. Fue durante el mandato de Pasqual Maragall como alcalde de Barcelona.
El consistorio proporcionó tres metros cúbicos de tierra abonada para su proyecto. Años más tarde, la Administración reconoció el esfuerzo de Carles Soler con una placa conmemorativa que aún se conserva en el barrio.
El Capricho de Montbau WIKIPEDIA
El Ayuntamiento de Barcelona cuida este espacio y, en 2011, realizó una primera restauración para reparar algunas partes dañadas y añadir plantas que embellecieran todavía más el conjunto.
En 2020 se llevó a cabo una nueva intervención para consolidar los muros de piedra, reparar esculturas y mejorar las jardineras.
Últimas restauraciones
También se protegió el terreno con mallas metálicas para evitar desprendimientos, que en el futuro quedarán cubiertas por hiedra, garantizando así la conservación de este espacio.
En cualquier caso, los Jardinets de Carles Soler son mucho más que el capricho de un vecino o de un barrio: son el particular Park Güell de Montbau.