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El pueblo español donde el agua viene cargada de sal: tradición medieval, casas de piedra y paisajes salvajes

Entre masías catalanas tradicionales y bosques frondoss se esconde uno de los secretos mejor guardados del Solsonès

Más noticias: Parece Japón, pero es España: la masía tradicional del siglo XII con muros de piedra que te hace sentir en Tokio

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Hay pueblos de Cataluña que pasan desapercibidos cuando son casi únicos en el mundo. En la comarca del Solsonès, sin ir más lejos, hay un municipio donde el agua que pasa lo hace cargada de sal.

Se encuentra en las estribaciones del Prepirineo catalán y su urbanismo es muy disperso, propio de la zona. Odèn, que así es como se llama, integra varios núcleos rurales, masías aisladas y caminos entre montañas.

El núcleo principal de Odèn se organiza en torno a la iglesia románica de Sant Just i Sant Pastor. Data del siglo XIII y fue reformada en el siglo XVIII con añadidos barrocos, como retablos policromados y una sacristía lateral.

El templo preside un pequeño caserío de casas de piedra con tejados de losa. Desde este punto se abren vistas al valle y a las laderas boscosas que descienden hacia el río Rialb.

Cómo es Odèn

Las masías dispersas, muchas rehabilitadas como alojamientos rurales, mantienen la arquitectura tradicional del Solsonès: planta rectangular, dos o tres alturas, balcones de hierro forjado, muros gruesos de piedra local, chimeneas prominentes y galerías porticadas que protegen de las inclemencias.

Muchas conservan inscripciones con fechas de construcción entre los siglos XVII y XIX, junto a escudos heráldicos de familias locales.

El secreto del Solsonès

Estas construcciones se integran en el relieve, con huertos y pastos que salpican las laderas, pero no son lo que más sorprende. El elemento histórico más distintivo del municipio es el Salí de Cambrils.

Se trata de una explotación salinera de montaña situada a pocos kilómetros del núcleo principal. El conjunto, documentado desde la Edad Media, aprovecha manantiales naturales de agua salada que brotan del subsuelo en plena sierra.

El agua se canalizaba mediante acequias de madera hacia eras escalonadas de piedra, donde el sol y el viento provocaban la evaporación y la cristalización de la sal. Las estructuras conservadas incluyen canales elevados, terrazas inclinadas y depósitos que facilitaban el proceso artesanal.

El Salí de Cambrils se distingue por su ubicación interior, lejos de la costa, en un entorno de bosques y barrancos que contrasta con las salinas marítimas habituales. Las eras principales miden hasta 20 metros de longitud, con pendientes calculadas para maximizar la exposición solar.

La importancia del Salí

Esta salinera fue clave para el desarrollo de la zona. Restos de herramientas y cerámica confirman su uso continuado hasta el siglo XIX. Durante siglos abasteció a las comarcas del interior catalán, sirviendo para conservar alimentos y como moneda de intercambio en rutas comerciales medievales.

El agua salada, con una concentración elevada, se recogía en depósitos iniciales antes de distribuirse por gravedad. La sal extraída se transportaba a pie o en mulas hacia Solsona y otros mercados, hasta que la industrialización del siglo XIX hizo declinar estas explotaciones manuales.

Piscinas de sal

Hoy está en desuso, sí, pero el lugar funciona como centro de interpretación, con paneles que explican el ciclo productivo y senderos que recorren las eras restauradas.

Aun así, los visitantes pueden disfrutar de los beneficios de estas particulares aguas: una zona con piscinas de todos los colores permite una experiencia que va más allá del simple espacio termal de un balneario.

Piscina del Salí de Cambrils.jpg

Piscina del Salí de Cambrils.jpg

Senderos y entorno natural

Más allá de la visita, también es un buen punto de partida para conocer la zona. Varias rutas de senderismo parten del Salí de Cambrils y conectan con otros puntos del municipio.

Un itinerario habitual asciende por pistas forestales hacia miradores con vistas al Port del Comte y al Pirineo oriental. Otro recorrido sigue el curso del río Rialb, pasando por ermitas románicas como la de Sant Serni, escondida en un barranco con pequeñas pozas excavadas por el agua.

Cómo llegar

Este particular pueblo está a dos horas en coche de Barcelona. Se va por la C-16 hacia Berga hasta enlazar con la C-26 rumbo a Solsona. Desde allí se toma la LV-4241, que conduce a Sant Llorenç de Morunys, donde carreteras locales llevan a Odèn y al Salí de Cambrils.

Desde Lleida, se tarda media hora menos. Se suele ir por la C-13 hasta Balaguer, donde ya se toma la C-26 hacia Solsona.