La piscina secreta de la Costa Brava: un baño entre rocas, mar y paisaje salvaje

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El pueblo español de la Costa Brava con una piscina secreta: construida hace más de 50 años cerca del mar y con vistas espectaculares

Se trata de un capricho humano situado en el término municipal de Begur, uno de los enclaves más cotizados del litoral de Girona

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El calor ya está aquí y ya hay quien ha desempolvado el bañador para este puente. El dilema, como en muchas ocasiones, es: ¿playa o piscina? Y, una vez resuelta la duda, llega el momento de dar con alguna que no esté muy masificada.

Para todos estos problemas hay una respuesta: la piscina secreta de la Costa Brava, una balsa frente al mar que no todo el mundo conoce y que está lejos de las masas de turistas.

Su nombre ya deja entrever que es un lugar algo oculto; en castellano significa agujero o incluso cueva o refugio. Y, en cierto modo, lo es. La piscina Es Cau es una rara avis entre los acantilados que conforman el Camí de Ronda del litoral de Girona.

Esta ubicación hace que muchos piensen que se trata de una piscina natural bañada por el agua del mar, pero nada más lejos de la realidad.

Dónde está

Aprovechando un hueco entre las rocas se ha creado esta piscina artificial de agua salada que se ha convertido en un lugar de peregrinación para los viajeros más curiosos. Y es que pocos conocen la existencia de este rincón.

Se trata de un capricho humano situado en el término municipal de Begur, uno de los enclaves más cotizados de la Costa Brava que, curiosamente y por suerte, respeta las formas de la naturaleza.

Entre calas

Es Cau no figura en muchas guías turísticas, tal vez porque su acceso tiene ciertas restricciones. Sin embargo, su belleza la ha convertido en un secreto a voces entre los amantes del litoral catalán.

Uno de los factores más atractivos de esta piscina es su emplazamiento. Es Cau se encuentra en plena costa rocosa entre Platja Fonda y Fornells, en Begur. Como si fuera un hueco más de las rocas del Camí de Ronda, aparece este increíble estanque con vistas al Mediterráneo más puro.

La ubicación es, sencillamente, inmejorable: entre el azul del mar, el verde de los pinos y las siluetas abruptas de la Costa Brava, que aquí se presenta en una de sus versiones más auténticas y salvajes.

No es una cala, no es una playa, pero tampoco es una piscina convencional. Para empezar, es una piscina de agua salada y, además, artificial. Está construida junto al mar, a nivel del suelo, y se alimenta del propio agua marina que se bombea de forma constante.

Cómo es

A primera vista, por eso, parece una poza natural incrustada entre las rocas y envuelta por vegetación mediterránea. En realidad, es una obra realizada hace más de 50 años por una comunidad de apartamentos cercanos, como complemento lúdico y paisajístico para sus residentes.

El diseño semicircular de Es Cau, con muros de piedra que se mimetizan perfectamente con el entorno, contribuye a esa ilusión de estar en un lugar virgen. El agua, cristalina y con una temperatura algo más templada que la del mar abierto, permite un baño sereno y protegido del oleaje.

Entre lo público y lo privado

Además, la piscina tiene un fondo de piedra y cemento, con escaleras metálicas para entrar y salir del agua, lo que facilita el baño una vez dentro del recinto.

A pesar de que fue construida como parte de una comunidad privada, la piscina se encuentra dentro de una zona de dominio público marítimo-terrestre, lo que impide su vallado o cierre perimetral definitivo. Esto ha generado cierta polémica en los últimos años.

Si bien no se puede prohibir la entrada y en temporada baja uno puede acercarse hasta allí, durante los meses de verano suele haber personal de vigilancia que restringe el acceso a los no residentes hasta las 18 horas.

Después de esa hora, el acceso se vuelve más libre, y es habitual que algunos bañistas se acerquen para disfrutar de un último chapuzón o simplemente fotografiar el lugar con la luz dorada del atardecer.

Un lugar particular

Llegar a Es Cau no es tan sencillo como estacionar el coche y bajar unos escalones. Parte de su encanto, de hecho, reside en su acceso a pie mediante el camino de ronda que conecta Platja Fonda con la playa de Fornells, dos enclaves costeros de gran belleza que por sí solos ya justificarían una visita.

El tramo que lleva hasta la piscina transcurre por senderos rodeados de vegetación, con vistas espectaculares al mar y con el sonido de las cigarras y las olas como única compañía. Este camino no es especialmente difícil, pero requiere calzado adecuado para evitar resbalones.

Cómo llegar

Llegar a la piscina de Es Cau desde Girona no lleva más de una hora. Se va por la C-66 en dirección a La Bisbal d’Empordà y luego se enlaza con la GI-653 hacia Begur. Desde allí, las indicaciones hacia Platja Fonda o Fornells son claras y el viaje dura aproximadamente una hora.

Desde Barcelona son 45 minutos. Hay que tomar la AP-7 hasta la salida 9 (Maçanet de la Selva) y, desde allí, seguir por la C-35 y después la C-31 en dirección a Palafrugell. Una vez en el municipio, hay que seguir las indicaciones hacia Begur y luego hacia las citadas calas desde las que iniciar la ruta a pie.