Vistas del pueblo naturista de El Fonoll

Vistas del pueblo naturista de El Fonoll FACEBOOK

Viajes

El pueblo español al que no hace falta ir con maleta: tiene 20 habitantes, baños de barro, piscina y nada de ropa

El origen del proyecto se remonta a 1998, cuando Emili Vives y Núria Espinal adquirieron una finca en ruinas con la intención de restaurar el lugar y darle un nuevo uso

Más noticias: Los catalanes coinciden: este pueblo es el Amsterdam de Cataluña, pero con 8.000 habitantes, playa, yates y paracaidistas

Llegir en Català
Publicada

Noticias relacionadas

Una de las pesadillas de algunos viajeros es la maleta. No tanto por lo que uno puede llevar, sino por qué meter en ella. Nunca está claro si incluir algo “de más abrigo” o no, “por si refresca”.

Claro que hay un destino para el que no hace falta pensárselo mucho. No hay mucha maleta que valga: uno va… como va. Tal cual. Es más, incluso resulta más cómodo. Y da igual cuándo leas esto.

En España existe un pequeño pueblo de unos escasos 20 habitantes donde la maleta no es un problema; lo es la ropa. Aquí está directamente prohibida.

Algunos habitantes de Cataluña ya lo conocen: se trata de un rincón de la Conca de Barberà (Tarragona) donde el escándalo no existe, solo está en los ojos no habituados a la naturalidad del cuerpo humano. Su nombre es El Fonoll.

Una inicitiva particular

En este lugar apartado de las convenciones, el naturismo es una forma de vida, no solo una propuesta turística. Sus habitantes caminan y hacen vida normal completamente desnudos, sin ropa.

Lo hacen en medio de un núcleo medieval abandonado que fue recuperado a finales de los años 90 y que hoy funciona como una comunidad orientada al respeto por la naturaleza, la sostenibilidad y la convivencia sin ropa como norma habitual.

Cuándo nace la idea

El origen del proyecto se remonta a 1998, cuando Emili Vives y Núria Espinal adquirieron una finca en ruinas con la intención de restaurar el lugar y darle un nuevo uso. A partir de esa compra, el antiguo pueblo fue rehabilitado poco a poco hasta convertirse en un pequeño enclave naturista, uno de los más conocidos de España.

La transformación no solo afectó a las casas y los caminos, también a la manera de habitar el espacio. La filosofía es clara: el naturismo, la sencillez y el contacto directo con el entorno imperan.

Casas de El Fonoll

Casas de El Fonoll FACEBOOK

Eso no significa que no haya normas; hay una muy clara: aquí no está permitido ni el uso del bañador. Para entrar hay que quitarse la ropa. Para entrar y para todo lo demás.

Dentro de El Fonoll, el nudismo forma parte de la rutina diaria y se vive con naturalidad en los espacios comunes, en el huerto, en las zonas de paseo o en las actividades sociales. No es exhibicionismo, es una filosofía de vida. Y cada vez atrae a más gente.

Cuánta gente vive aquí

El pueblo mantiene una población estable de entre 20 y 25 residentes durante todo el año; sin embargo, en verano la cifra aumenta de forma notable y puede llegar a unas 150 personas, en su mayoría naturistas procedentes de distintos países.

Aquí no hay lugar para aglomeraciones ni faltas de respeto. Quien no acepte la naturalidad de la vida, el entorno y los cuerpos es expulsado inmediatamente. El pueblo es pequeño, pero las normas deben cumplirse.

Normas de convivencia

La vida cotidiana en El Fonoll está marcada por normativas estrictas de convivencia, como en cualquier sociedad. No se permite fumar ni cazar, tampoco la entrada de predicadores, y se exige respeto absoluto hacia las ideas políticas y religiosas de los demás.

Las fotografías están restringidas y el uso de bañador no encaja con el espíritu del lugar, salvo excepciones muy concretas ligadas a la salud o al clima.

La sierra y el entorno aislado lo permiten. Además, lo alejan de los curiosos. A eso se suman el resto de posibilidades: los paseos por senderos, el contacto con el bosque, la piscina y los baños de barro.

La organización del espacio también responde a un planteamiento ecológico, sostenible y autosuficiente. El Fonoll cuenta con huertos ecológicos, energía procedente de turbinas de viento y paneles solares, además de un sistema de reciclaje propio.

Cómo es El Fonoll

En esa línea, el pueblo ha desarrollado instalaciones pensadas para una estancia prolongada o flexible, con apartamentos, cabañas, un albergue y una zona de acampada para caravanas.

También dispone de una tienda de productos ecológicos y artesanos, una biblioteca, una sauna solar y varios espacios deportivos. Todo pensado para entrar a vivir. Y, entre las actividades más conocidas, destacan los baños de barro y la piscina.

Qué hacer

A ello se suma un programa de rutas por los caminos de la finca, que suman unos 20 kilómetros y permiten recorrer un valle boscoso atravesado por un río. En algunos trayectos aparecen referencias patrimoniales como un antiguo molino harinero, la iglesia románica del siglo XI o el pueblo abandonado de Savella.

Y es que la propuesta de El Fonoll va mucho más allá del naturismo. Con el paso de los años ha ido ganando peso como ejemplo de recuperación del patrimonio rural en un contexto de despoblación.

La rehabilitación del núcleo ha devuelto actividad a un espacio antes abandonado y ha generado un modelo económico ligado al turismo alternativo y a la vida comunitaria. Un lugar que a muchos sorprende, pero por las razones más superficiales: la desnudez, obviando el ejemplo de sostenibilidad que ofrece.