Calle de Calonge
El pueblo medieval perfecto para una escapada: castillo del siglo XII, rutas naturales y la capital catalana del libro
El municipio ha convertido su casco histórico en un polo cultural que convive con sus playas y sus rutas naturales
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Más allá de Sant Jordi, Cataluña tiene una estrecha relación con los libros. Las principales editoriales españolas nacieron en Barcelona o tienen su sede en la ciudad.
Sin embargo, hay vida librera más allá de la capital catalana. Concretamente en la Costa Brava, allí se encuentra la capital catalana del libro.
Puede parecer extraño, sin embargo, este pueblo de origen medieval que siempre fue famoso por sus playas, ha encontrado una fórmula poco habitual para destacar más allá del turismo de sol y playa.
El municipio ha convertido su casco histórico en un polo cultural que convive con sus playas, sus rutas naturales y una identidad local marcada por el libro.
Villa del libro
Desde 2021, se presenta como la primera villa del libro permanente de Cataluña, un proyecto con una decena de librerías que ha cambiado la imagen y la economía del pueblo.
Aun así, Calonge no ha renunciado a su carácter costero, sólo ha apostado por un modelo distinto al de otros destinos de la comarca. Una iniciativa que alarga su atractivo turístico más allá del verano.
De dónde nace la idea
La idea de transformar el casco antiguo en un “pueblo de libros” surgió además en época de vacas flacas, en plena pandemia. Fue entonces cuando se consolidó la apertura de varias librerías especializadas en un mismo núcleo histórico, algo poco frecuente en una localidad de su tamaño.
En poco tiempo, locales vacíos reabrieron como comercios culturales y el centro histórico pasó a albergar propuestas dedicadas al cómic, la literatura infantil, los viajes, el arte o incluso el esoterismo.
Calonge
Ese giro ha tenido un efecto visible en la vida cotidiana del municipio. La presencia de librerías ha atraído visitantes interesados en la cultura, pero también ha generado actividad estable durante todo el año, con presentaciones, encuentros y eventos literarios que refuerzan el tejido comercial.
Calonge se ha convertido así en un caso singular dentro de Cataluña. No vende solo sol y playa, sino quee ha ampliado su atractivo turística con una estrategia de revitalización del casco antiguo basada en la lectura y la cultura. Todo sin renunciar a su historia.
Más allá de los libros
El corazón histórico del municipio sigue siendo su gran reclamo patrimonial. El Castell de Calonge, documentado desde principios del siglo XII, domina el casco antiguo y recuerda el origen medieval de la villa.
La fortaleza ha sido reformada con el paso del tiempo, pero mantiene su presencia imponente sobre el conjunto urbano y continúa integrada en la vida local con actividades culturales, visitas y actos diversos.
Qué ver en Calonge
Fuentes especializadas sitúan su construcción en los primeros siglos medievales y lo describen como una de las grandes fortificaciones del Baix Empordà.
Se nota al pasear por el centro de Calonge. El trazado urbano conserva un aire de villa medieval que refuerza el atractivo del municipio para quienes buscan una escapada sin grandes aglomeraciones.
Una calle de Calonge EP
La otra mitad del municipio, Sant Antoni de Calonge, aporta el componente litoral. Sus playas, su paseo marítimo y su oferta de baño permiten completar una visita que combina mar y cultura en pocos minutos de desplazamiento.
Playa, historia, libros… cultura en definitiva, que los diferencia de otros puntos más masificados de la Costa Brava.
Cómo llegar
Además, Calonge no queda muy lejos de Girona. En coche son 40 minutos. Basta con tomar la carretera C-65 siguiendo las indicaciones hacia Llagostera y enlazar con la C-31 hacia Palamós.
Desde Barcelona, el viaje es de una hora y media aproximadamente. Se va por la AP-7 hasta la salida hacia S’Agaró, que enlaza con la C-31 en dirección Palamós. Una vez cerca del litoral, sólo hay que desviarse en dirección a Calonge i Sant Antoni por las salidas señalizadas.