No es Santiago Segura, pero sí es Torrente: el pueblo entre Lleida y Aragón que llama la atención por su nombre CRÓNICA GLOBAL
No es Santiago Segura, pero sí es Torrente: el pueblo entre Lleida y Aragón que llama la atención por su nombre
El municipio con el nombre de este mítico personaje fue conocido por sus minas de lignito
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Vuelve para poner a las dos Españas de acuerdo, dice. Llega Torrente, presidente, la nueva entrega de la saga de Santiago Segura que asegura que va a ser “la vergüenza del cine español”.
Todo el mundo quiere saber algo de la cinta, pero el autor de la misma se niega a dar detalles. No va a hacer un pase de prensa previo para evitar que la prensa especializada se la cargue antes del estreno, pero tampoco ha ofrecido imagen alguna. No hay tráiler.
Mientras, las búsquedas en Google de la palabra Torrente se han triplicado en los últimos tres meses. Y el gran beneficiado, sin quererlo, ha podido ser un pueblo fronterizo entre Aragón y Cataluña.
Todo por un nombre que evoca inmediatamente al detective más peculiar del cine español, pero que en realidad designa un rincón histórico de Huesca, con apenas 1.150 habitantes: Torrente de Cinca.
Nombre árabe
Sí, hay un lugar que se llama como el mítico personaje. Y no es el único, pero este tiene algo especial. Primero, despierta curiosidad por su toponimia árabe, que significa "río de aceite", en referencia al fértil Cinca, y luego por su ubicación: se encuentra a escasos kilómetros de la frontera.
En cualquier caso, y a pesar de ser poco conocido, Torrente de Cinca fue un enclave importante en el pasado. Así lo atestiguan los restos iberorromanos que se han hallado y la arquitectura barroca de su iglesia, sin contar con su mina.
Lugar codiciado
Para empezar por el principio, la historia de Torrente se remonta a asentamientos iberorromanos junto a la antigua vía que unía Lleida con Zaragoza. El lugar era atractivo, precisamente, por su río.
Los musulmanes también se hicieron con él y consolidaron el núcleo actual, erigiendo un castillo sobre una colina dominante que servía de plaza defensiva y línea fronteriza.
Ruinas de Torrente del Cinca TURISMO DE ARAGÓN
En 1174, Alfonso II de Aragón lo cedió a la Orden del Hospital, que otorgó carta de población en 1176. Posteriormente pasó a la Encomienda de Amposta y, en 1391, ya se documenta como "Torrent de Cinqua".
Luego llegarían las batallas sobre qué lugar ocupa en el mapa. La Reconquista, liderada por Ramón Berenguer IV con tropas catalanoaragonesas, generó debates sobre límites territoriales.
Territorio en disputa
Mientras Fraga, en la margen izquierda del Cinca, se consideraba catalana, Torrente mantuvo su identidad aragonesa, delimitada por amojonamientos en 1232 con Fraga y en 1249 con Mequinenza.
El debate ahora no importa y a sus habitantes tampoco. El río Cinca y la acequia Vieja han sido hilos conductores de su relación con vecinos catalanes como Mequinenza y no hay problema entre comunidades autónomas.
Minas y agricultura
Más allá de eso, el siglo XX fue un momento decisivo para el pueblo. Entre los años 20 y 50, hasta una docena de minas de lignito operaron allí simultáneamente, atrayendo mano de obra y transformando el municipio en un polo industrial efímero.
Esta actividad dejó huella en el término municipal, con pozos y galerías que alteraron el relieve, aunque hoy el paisaje ha recuperado su esencia agrícola y natural.
Canalizaciones en Torrente del Cinca TURISMO DE ARAGÓN
También las obras del ferrocarril de los años 30 dejaron su huella. La línea Lleida-Caspe debía parar en Torrente, pero de ese tiempo solo quedan “fantasmas” en forma de vías.
En cambio, la Iglesia de Santa María Magdalena, dedicada desde la Edad Media a la santa, es una realidad que impresiona todavía hoy. Su portada barroca churrigueresca y su campanario cuadrado imponen al visitante.
Qué ver en Torrente del Cinca
Luego está la ermita-monasterio de San Salvador, fechada en el siglo XVI. Surgió sobre una ermita anterior y perteneció a los Trinitarios Calzados. Tras décadas de abandono, una restauración reciente ha recuperado el culto.
De la herencia árabe subsisten también el puente-acueducto de la Vall de Coss, elevado 20 metros para irrigar cultivos, y los restos del castillo musulmán en las laderas, declarado Bien Cultural.
Vistas del Torrente del Cinca TURISMO DE ARAGÓN
Otro elemento civil de este Torrente que no es obra de Santiago Segura es la Casa Ferrabrás, un edificio renacentista de dos plantas que alberga la Casa de la Cultura.
Asimismo, los lavaderos municipales y un reloj solar preciso, homenaje al Padre Manuel Cazador López, forman parte de un itinerario ideal para visitas de medio día.
Lugar de contrastes
Ya junto al Cinca, un soto ribereño despliega un bosque húmedo con árboles de hasta 30 metros, hábitat de aves acuáticas y mamíferos.
Este verdor contrasta con el monte alto, de campos secos donde solo prosperan almendros resistentes a la aridez. Una imagen curiosa, pero sin duda preciosa al lado del Torrente personaje.