La ruta imperdible al corazón de Cataluña: Es Gorg y Font de les Tàpies

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La ruta imperdible al corazón de Cataluña: cascadas de más de 30 metros y piscinas naturales a 40 minutos de Lleida

El salto de agua es de una gran espectacularidad en primavera y la poza es perfecta para el verano

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El corazón de Cataluña no solo tiene el secano de Lleida o las montañas de la Sierra del Montseny. Hay mucho más donde explorar.

Un salto de agua de más de 30 metros, pozas naturales de un verde esmeralda y un bosque mucho más frondoso de lo que cabría esperar en el Bages es uno de estos paisajes.

Tiene nombre propio: la Font y el Gorg de les Tàpies conforman este conjunto natural, una increíble cascada y una piscina natural ideal para explorar en primavera, cuando el salto baja cargado de agua del deshielo.

Lo mejor de todo es que nunca está muy abarrotado de gente. No es un gran parque natural ni un destino masificado, ni siquiera en verano. Gracias a eso, se mantiene casi intacto.

Dónde está

Este pequeño paraje se articula alrededor del torrent de les Tàpies, que ha ido excavando el terreno hasta formar una cascada vertical y varias pozas en su base.

Al estar en una zona de vegetación muy diversa, cada visita es un nuevo descubrimiento. En primavera todo es sonido de animales, colores y agua desbordada en la cascada. En verano, cuando el nivel baja, las pozas se vuelven más accesibles y el lugar se presta a chapuzones y ratos de descanso a la sombra, siempre con precaución y respeto por el medio.

La cascada y el 'gorg'

La joya del lugar es el salto principal del torrente, una cascada de más de 30 metros que cae por una pared rocosa hasta un gorg de aguas claras.

Por encima y por debajo de este punto se encadenan otras pozas más pequeñas, donde el agua se remansa, formando pequeñas “piscinas” naturales en las que se reflejan los árboles de la ribera.

El entorno vegetal sorprende por su densidad. Aunque el Bages se asocia a menudo con un paisaje de secano, aquí la presencia constante de agua crea un microclima más húmedo.

Alrededor del torrente crecen robles, encinas, pinos y una variada vegetación de ribera, con arbustos y plantas que colonizan las rocas y los márgenes. Es casi como un oasis.

Restos históricos

El agua que alimenta el torrente circula a través de capas de roca caliza y otros materiales permeables, lo que favorece procesos típicamente kársticos: disolución de la roca, pequeñas cavidades, filtraciones y surgencias.

Con el tiempo, estos procesos han generado depósitos de travertino, un tipo de roca calcárea que se forma cuando el agua rica en carbonato precipita y se solidifica. Son la huella petrificada de antiguos cursos de agua y de cascadas que han cambiado ligeramente de posición.

Las 'Tapies'

Durante siglos, la Font de les Tàpies fue un punto de agua esencial para la vida rural. Las Tàpies era el conjunto de masías agropecuarias de la zona.

El ganado, los cultivos y los propios habitantes de la masía de la zona dependían de este manantial en épocas de sequía o cuando los pozos no eran suficientes.

Para aprovechar mejor el recurso, se construyeron pequeñas obras hidráulicas: canalizaciones que llevaban el agua hasta balsas de uso agrícola, muros de contención y, en algunos casos, sistemas tan ingeniosos como el ariete hidráulico.

Parte de ese pasado se puede ver sin problema en una ruta de unos 8‑9 kilómetros, que se recorren en unas tres horas a pie.

La ruta

El recorrido coincide en algunos puntos con antiguos caminos históricos, como los que enlazaban Manresa con Vic, hoy integrados en variantes del Camí de Sant Jaume en Cataluña.

A lo largo del recorrido es posible encontrar vestigios de hornos de cal, pequeñas construcciones agrícolas y elementos de piedra seca que hablan de una larga ocupación humana y de la explotación tradicional de los recursos locales.

Cómo llegar

Llegar en coche es sencillo. Desde Lleida, el trayecto dura unos 40 minutos: se puede tomar la C-13 o la A-2 y enlazar después hacia la C-25 y la C-55, o bien seguir las combinaciones locales más directas según el punto de partida. El objetivo es alcanzar Artés y, desde allí, dirigirse hacia las pistas y senderos del torrent de les Tàpies.

Desde Barcelona, la ruta más habitual pasa por la A-2 o la AP-2 y, una vez en Manresa, enlazar con la C-55 hacia Artés. En este caso, el viaje es de aproximadamente dos horas.