Badia Casanova/Ayuntamiento de Terrassa

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Ni la Catedral de Burgos ni la Alhambra: la joya con más de 2.500 años de historia que es candidata a Patrimonio Mundial de la UNESCO

Debido a su excepcionalidad dentro del patrimonio cultural europeo, en estos momentos está en marcha la candidatura de la Sede de Égara a Patrimonio Mundial de la UNESCO

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España tiene numerosas joyas arquitectónicas que son Patrimonio de la Humanidad. Cada edificio es un símbolo de identidad que guarda una impecable historia digna de admirar. Por ello, hay obras que presentan un valor arquitectónico inconmensurable.

En Cataluña se encuentra una de las joyas con muchos años de historia. Concretamente, en Terrassa. En pleno centro de la ciudad y pasando prácticamente inadvertido entre edificaciones modernas, se alza, como si de un islote de verdor y de historia se tratase, el complejo episcopal de la antigua Diócesis de Ègara, sin duda, una de los conjuntos monumentales altomedievales más interesantes y mejor conservados no sólo de Cataluña, sino de toda cristiandad occidental.

Situado en una posición elevada ligeramente dominante entre los torrentes de Vallparadís y Santa María, el antiguo complejo episcopal egarense, único de esta naturaleza conservado en España, se compone en la actualidad de la iglesia (antigua catedral) de Santa María, de la iglesia parroquial de Sant Pere, del templo funerario de Sant Miquel (erróneamente denominado "baptisterio"), y del conjunto de restos anteriores que han ido apareciendo en el entorno durante las distintas campañas de excavaciones allí practicadas y que, muy acertadamente, se han dejado a la vista del visitante.

Según recoge el ayuntamiento de Terrassa, el Obispado de Ègara se creó, a partir del año 450, cuando se proyectó un gran complejo episcopal que culminó su construcción en el siglo VI.

Las invasiones musulmanas, que empezaron en 714, desmantelaron la estructura de los obispados y, a pesar de su restauración en el siglo IX por parte de los carolingios en la Cataluña Vieja, el Obispado de Ègara no se repuso aunque continuó su actividad religiosa.

A finales del siglo XIX se inició la restauración del edificio de Sant Pere. En el siglo XX Josep Puig y Cadafalch se encargó de extenderla por todo el recinto. Desde el año 1998 se realizaron procesos de restauración y museización del conjunto.

En 2009 se reabrió después de descubrir que se trata de un conjunto de primer orden a nivel europeo gracias al buen estado de conservación de los elementos de época episcopal entre los siglos V y VIII.

Actualmente, la Sede de Égara es un conjunto monumental con más de 2.500 años de historia. Y, debido a su excepcionalidad dentro del patrimonio cultural europeo, en estos momentos está en marcha la candidatura de la Sede de Égara a Patrimonio Mundial de la UNESCO.