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Encontrar el destino perfecto para una escapada rural inolvidable exige buscar rincones únicos alejados del turismo de masas. Existe un lugar recóndito en las montañas de Cataluña que parece sacado directamente de un cuento.

Este diminuto municipio ha logrado conquistar a los expertos internacionales más exigentes del sector. Su secreto es el empeño vecinal por mantener sus calles como un auténtico museo al aire libre.

El techo del valle

Hablamos de Bagergue, un espectacular enclave pirenaico que se eleva a 1.419 metros de altitud. Esta privilegiada ubicación lo corona como el municipio habitado más alto de la mágica Val d'Aran.

Bagergue Luderna

Su población permanente apenas supera el centenar de vecinos, lo que choca con su poderoso magnetismo turístico. Las gélidas calles de piedra oscura invitan a una absoluta y relajante calma monumental.

Un estallido de color

La prestigiosa revista National Geographic ha bautizado esta localidad como la villa pirenaica con más flores que habitantes. Lo define como "el pueblo del Pirineo catalán con más flores que habitantes" y explica que "el centenar de vecinos de este pueblo se encarga que esté siempre decorado con flores".

Los expertos aplauden el constante y meticuloso trabajo vecinal para embellecer todo el entorno rural. Se encargan de que cada balcón y rincón del pueblo esté siempre impecablemente decorado.

Reconocimiento oficial

Esta dedicación innegable de los residentes ha llamado la atención de las principales instituciones públicas. La localidad ostenta hoy la máxima distinción del prestigioso movimiento autonómico llamado Viles Florides.

El bucólico pueblo de la Vall d'Aran que enamora a National Geographic con sus flores, Bagergue CATALUNYA TURISME

Sus cuidadas fachadas lucen espectaculares cascadas de geranios, petunias y atractivas surfinias. Estas coloridas plantas adornan la rústica piedra pirenaica durante todos los meses más cálidos del año.

Arquitectura de postal

El indudable encanto visual del municipio también le ha servido para lograr un importante hito turístico. Ha entrado por la puerta grande en la exclusiva asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España.

Tiene el inmenso orgullo de ser una de las poquísimas localidades de toda Cataluña en esta selecta lista. Ha superado las más estrictas auditorías para conseguir este cotizado sello de calidad.

Viaje en el tiempo

Pasear sin prisas por sus empinadas callejuelas supone hacer un verdadero viaje al pasado medieval. Esto es posible gracias a una estética cuidadosamente preservada que no deja a nadie indiferente.

Calle en Bagergue Catalunya Turisme

Todas las edificaciones respetan escrupulosamente la histórica arquitectura tradicional aranesa de la zona. Combinan robustos muros con pronunciados tejados de pizarra negra y también grandes balcones de madera.

Patrimonio histórico

Más allá de su innegable belleza exterior, el municipio esconde en su interior verdaderas joyas monumentales. Hablamos de un enorme valor patrimonial que enamora a los visitantes apasionados de la historia local.

El principal y más imponente monumento del pueblo es la emblemática iglesia parroquial de Sant Feliu. Se trata de un recio templo que todavía conserva gran parte de su primitivo origen románico.

Raíces milenarias

Este sobrio edificio religioso fue construido originariamente entre los siglos XII y XIII. A lo largo de los años ha sufrido diversas modificaciones para adaptarse a las necesidades del valle.

En su interior llegó a albergar una histórica y valiosa cruz románica de incalculable valor artístico. Hoy en día esta importante pieza se expone de forma permanente en el Museo Nacional de Arte de Cataluña.

Cultura y tradiciones

Para conocer a fondo las antiguas formas de vida de la zona, hay una parada obligatoria. Resulta indispensable visitar el museo particular Eth Corrau, situado en pleno centro de la pintoresca villa.

Museo Eth Corrau en Bagergue Catalunya Turisme

El interior de este sorprendente recinto alberga más de dos mil quinientos objetos históricos en exposición. Retratan con total fidelidad la dura vida artesana y rural de los primeros antepasados del valle.

Nieve y gastronomía

La imponente ubicación del municipio lo convierte en un enclave muy cotizado durante la temporada de invierno. Está situado a escasos cinco minutos en coche de la famosa estación de esquí de Baqueira Beret.

Atrae a miles de deportistas que buscan alojamientos pintorescos alejados del bullicio comercial. Para reponer fuerzas, sus restaurantes tradicionales sirven suculentos manjares locales como la famosa y contundente olla aranesa.

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