La comarca de la Garrotxa (Girona) esconde tesoros patrimoniales y naturales que van mucho más allá de sus famosos volcanes o de sus pueblos más masificados.
En estos últimos compases del invierno, cuando la niebla matinal abraza los valles, algunos de sus rincones menos conocidos cobran un aura de misterio inigualable.
Trazado medieval
Es el caso de Sant Feliu de Pallerols, un pequeño municipio de montaña atravesado por las frías y cristalinas aguas del río Brugent.
Con apenas 1.670 habitantes censados por el INE en 2024, este enclave conserva intacto un encanto rústico, medieval y profundamente silencioso.
Entorno natural
Su superficie, de casi 35 kilómetros cuadrados, se extiende por un valle salpicado de masías dispersas y espesos bosques de hayas y robles.
Sant Feliu de Pallerols
El pueblo mantiene su arquitectura original conformada por calles muy estrechas, pesadas casas de piedra y varios puentes que unen ambas orillas.
El murmullo del agua
Precisamente, la corriente de agua que divide el centro del municipio es la gran protagonista de la historia más célebre y estremecedora del lugar.
El río Brugent de Sant Feliu de Pallerols
El caudal, que baja con fuerza a finales de febrero, hace resonar entre las piedras la trágica leyenda local de la Dama del Brugent.
Amor en la montaña
Cuenta la tradición oral que, hace siglos, una joven y humilde pastora de las montañas se enamoró perdidamente de un muchacho de la zona.
Para poder encontrarse con su amada, el chico debía enfrentarse a la naturaleza y cruzar las aguas del río habitualmente.
Trágico desenlace
Una noche, una repentina y violenta tormenta sorprendió al joven en pleno trayecto, impidiendo que lograra alcanzar la orilla a salvo.
El muchacho fue arrastrado por la fuerte corriente y nunca más regresó, dejando a la pastora sumida en la más absoluta desesperación.
Un espíritu errante
Desde aquel trágico suceso, los vecinos más veteranos aseguran que el alma en pena de la joven sigue vagando sin descanso junto al agua.
La figura se aparece peinando su largo cabello con un peine de plata mientras espera, todavía, a quien le prometió volver.
Ecos en la niebla
Hay quienes afirman haber visto su frágil reflejo en el río justo antes del amanecer, aprovechando las jornadas más frías y cerradas.
Otros relatan escuchar un canto muy suave, casi un suspiro, que se confunde hábilmente con el propio murmullo de la corriente.
Rutas de misterio
Lejos de olvidar el relato, la población ha convertido esta leyenda en una parte fundamental de su rico patrimonio oral e inmaterial.
El municipio organiza rutas nocturnas iluminadas por faroles para que los guías locales entrelacen la historia con este entorno de película.
Paraíso senderista
Más allá del misterio, Sant Feliu de Pallerols es un punto de partida excepcional para los amantes del turismo activo que buscan huir de la ciudad.
Bosque de La Garrotxa en otoño
Está inmerso en el Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, lo que lo hace ideal para realizar rutas a pie o en bicicleta.
Escapada perfecta
Caminos como la propia ruta del Brugent o la ascensión al imponente Castillo de Hostoles son perfectos para realizar antes de que llegue el calor.
La visita se completa admirando el Puente Viejo o la iglesia de Sant Feliu, degustando una gastronomía basada en contundentes carnes de montaña.
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