Montilivi se viste de gala este lunes para vivir una de las noches más esperadas del año. El Girona FC recibe al FC Barcelona en el derbi catalán correspondiente a la jornada 24.
Más allá de la rivalidad deportiva, el capitán rojiblanco portará un elemento cargado de simbolismo. Su brazo lucirá un homenaje a Castellfollit de la Roca, una de las joyas más frágiles de la provincia.
Alianza territorial
Esta acción forma parte del acuerdo renovado entre el club y el Patronato de Turismo Costa Brava Girona. El objetivo es unir fútbol y territorio mediante el diseño.
Como ya ocurrió la temporada pasada, los partidos en casa tienen un toque local. Las ilustraciones son obra de la diseñadora Patricia Barcenilla, que captura el alma de los paisajes gerundenses.
Ella es la creadora de la marca BarceDesign y la encargada de la creatividad. Su trabajo ha sabido plasmar con sensibilidad el estilo visual de cada rincón seleccionado.
Una joya geológica
El protagonista de hoy es un municipio que desafía la lógica. Situado en la Garrotxa, Castellfollit parece una ilusión óptica: un puñado de casas aferradas al borde de un precipicio.
Castellfollit de la Roca
El pueblo se alza sobre una cinglera basáltica de 50 metros de altura. Este zócalo es el resultado de la solidificación de la lava expulsada por los volcanes hace casi 400.000 años.
Se trata de un fenómeno singular formado por dos coladas de lava superpuestas. Al enfriarse, la materia dio lugar a columnas prismáticas de basalto, otorgando al pueblo su fisonomía irrepetible.
Belleza y fragilidad
El brazalete mostrará la belleza de este enclave, pero la realidad de sus habitantes es compleja. Desde hace una década, conviven con el miedo a los desprendimientos periódicos.
La erosión natural de la roca provoca caídas de material. En febrero de 2017, se precipitaron 70 toneladas de piedras al vacío, dejando una cicatriz en la vertiente del río.
Grietas vigiladas
La situación se ha intensificado recientemente. Bajo la calle de la plaza ha aparecido una grieta vertical que baja 17 metros, según los últimos informes técnicos.
Vista de Castellfollit de la Roca
Aunque no hay riesgo inminente de colapso, el Institut Cartogràfic de Catalunya mantiene la zona monitorizada. Utilizan fisurómetros para vigilar cualquier movimiento milimétrico de la tierra.
Petición de auxilio
El mantenimiento de este monumento natural es costoso. El Ajuntament de Castellfollit ha reclamado una asignación fija a la Generalitat para garantizar la seguridad de los vecinos.
Se necesitan tareas de limpieza vegetal y escaneos anuales del acantilado. Son trabajos que cuestan hasta 50.000 euros, una cifra inasumible para el segundo pueblo más pequeño de Cataluña.
Historia medieval
Pese a la amenaza geológica, el pueblo resiste. Documentado desde el siglo XI, este núcleo ha sobrevivido a terremotos históricos, como el de 1428, y a numerosas guerras.
Su trazado conserva la esencia medieval, con callejuelas estrechas y la iglesia de Sant Salvador coronando el risco como un mirador privilegiado hacia los valles.
Turismo y deporte
La iniciativa del Girona busca precisamente poner en valor esta singularidad. El brazalete es una invitación a la afición para redescubrir un entorno único.
Además del partido, el proyecto difunde contenidos turísticos en redes sociales. Se busca atraer visitantes que respeten y valoren el patrimonio natural de la zona.
Con este gesto, el club no solo refuerza su compromiso con el entorno. Invita a los seguidores a amar su tierra, brazalete a brazalete, bajo el lema "Auténtico Orgull Gironí".
Noche de contrastes
Cuando el balón ruede en Montilivi, dos realidades se cruzarán. La pasión efímera de noventa minutos de fútbol y la resistencia milenaria de una roca volcánica.
El Barça será el rival a batir, pero Castellfollit será el recordatorio en el brazo del capitán de que Girona es una tierra de belleza extrema y carácter resistente.
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