Publicada

Hoteles hay de todo tipo. Más en Cataluña, una región donde los turistas se cuentan por millones y los hoteleros luchan por llamar su atención.

Para gustos, colores, pero si uno quiere pasearse por el más curioso del lugar tiene que bajar al Delta del Ebro. Allí se encuentra un alojamiento único, exclusivo. Tiene solo una habitación y un aspecto que no deja indiferente a nadie.

El emplazamiento no está en una zona muy turística, más bien apartado, a las puertas del Parque Natural del Delta del Ebro. Allí, en una finca de Camarles que parece no tener más que olivos, se encuentra la Yurta Mongola Delta del Ebro.

El hotel ya ha llamado la atención de más de un viajero y hasta de una publicación como National Geographic, que lo ha añadido a su listado de los “hoteles más curiosos de España para una escapada romántica”. Y la verdad es que lo es.

Aspecto curioso

No solo porque tiene una única habitación; su aspecto es lo que promete su nombre, el de una yurta de los nómadas mongoles, más típica del Extremo Oriente que del Mediterráneo.

Salta a la vista. Su gran estructura circular, blanca y un poco elevada hace viajar directamente a Mongolia.

La habitación

Dentro se encuentra una suite independiente, diferente a la que se puede encontrar en cualquier hotel y con capacidad para tres personas. Todo, rodeado de vegetación y alejado de núcleos urbanos.

A pesar de que reproduce la esencia de las yurtas tradicionales, el alojamiento está adaptado a las comodidades actuales.

Interior de la Yurta Mongola Delta del Ebro

Lo que lo hace más curioso es su construcción circular, de un solo espacio, pensada principalmente para dos personas, aunque puede alojar hasta cuatro huéspedes.

El interior va acorde con su aspecto exterior, aunque combina la estética oriental con la funcionalidad de cualquier hotel de lujo, sin olvidar las referencias. La cama doble, de tipo japonés, con futón, preside la estancia.

Cómo es por dentro

En la yurta hay espacio también para una zona de estar con asientos bajos de inspiración oriental y un sofá convertible que permite ampliar la capacidad.

Una pequeña nevera y una estufa de leña completan el equipamiento básico, que ayuda a pasar las noches de frío en las que uno quiere estar recogido.

Baño exterior

Luego hay un pequeño detalle no menor. El baño es privado, pero no está dentro de la propia estructura.

Se ubica en una cabaña de madera exterior, a pocos metros, lo que mantiene el concepto de alojamiento seminómada sin renunciar a la privacidad.

Por último, destaca que, aunque haya espacio para cuatro personas, los niños no son bienvenidos. El alojamiento funciona bajo el concepto Only Adults.

Lo que sí admite son mascotas, aunque con un suplemento diario. Igual pasa con la leña para la estufa, que también se ofrece con coste adicional.

Las palabras de National Geographic

¿Pero qué más ofrece? “Una experiencia diferente en plena naturaleza catalana, dentro del Parque Natural del Delta del Ebro”, en palabras de National Geographic.

Pero también un entorno donde predominan la calma, los campos y los caminos rurales, al que se suma una piscina de inspiración tailandesa integrada en el paisaje, que ofrece también el hotel. Un añadido exótico y diferente acorde con la habitación.

Dónde está

La sensación general es la de estar en un pequeño “campamento” aislado, pero a poca distancia en coche de servicios urbanos y otros puntos de interés del Delta. De hecho, la ubicación es uno de los grandes valores del alojamiento.

La yurta está al lado del Parque Natural del Delta del Ebro, uno de los espacios protegidos más importantes de Cataluña y el humedal más grande de la comunidad.

Noche en la Yurta Mongola Delta del Ebro

Aquí, entre arrozales extensos, lagunas, canales y playas prácticamente vírgenes, uno puede avistar flamencos y otras aves acuáticas y descubrir la enorme biodiversidad de este rincón tan único de Cataluña.

La zona es un destino clásico para ornitólogos, amantes del cicloturismo y senderistas, gracias a un terreno llano que facilita rutas en bicicleta o a pie entre arrozales y humedales.

Qué hacer

Desde la Yurta Mongola Delta del Ebro, los huéspedes pueden organizar salidas a playas tan conocidas como la del Trabucador o la Marquesa, recorrer la desembocadura del río Ebro en barco o visitar miradores y lagunas emblemáticas del parque natural.

La gastronomía local añade otro atractivo a la estancia: arroces del Delta, pescado fresco y marisco procedente de la bahía de los Alfaques y de las cofradías de la zona. Localidades próximas como Deltebre, l'Ampolla o Sant Carles de la Ràpita amplían la oferta de restaurantes, comercios y actividades.

Cómo llegar

Desde Tarragona, el acceso es directo por la AP-7. Hay que tomar la salida 39 (L'Ametlla de Mar - Camarles) y seguir la T-340 en dirección al Delta del Ebro durante unos 25 kilómetros (35 minutos en total). La ruta evita peajes alternativos por la N-340, aunque esta última suma 10 minutos más. Aparcamiento gratuito en la finca.

Desde Barcelona, el trayecto dura aproximadamente dos horas por la AP-7 (145 km). La salida 200 (Martorell) lleva directamente al Delta pasando por Tarragona y l'Ampolla. Alternativa gratuita por la C-32 hasta Castelldefels y la N-340 (2 h 20 min). La yurta está señalizada desde la TV-3402, a cinco minutos del núcleo de Camarles.

Noticias relacionadas