El pueblo que inspiró a Orson Welles, Cardona

El pueblo que inspiró a Orson Welles, Cardona CRÓNICA GLOBAL

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El pueblo que inspiró a Orson Welles: historia y callejuelas que parecen de otra época

El cineasta estadounidense convirtió este lugar en un rincón de Inglaterra

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Cataluña es un plató de cine natural y arquitectónico. Woody Allen, Iñárritu, Almodóvar y otros cineastas se han desplazado hasta aquí en los últimos años para rodar sus películas.

Antes lo hicieron otros. El Hollywood clásico ya se enamoró de rincones como Tossa de Mar, donde se rodó Pandora y el holandés errante, o Begur, escenario final de De repente, el último verano, lo atestigua.

Orson Welles hizo lo propio. Se dio un paseo por Cardona y quedó completamente enamorado. Su historia y su arquitectura lo empujaron a rodar allí una de sus películas más recordadas, Campanadas de medianoche.

La película tuvo como escenarios principales la Colegiata de Sant Vicenç y el Castillo de Cardona, una fortaleza que se eleva entre las nubes y que le daba un aura fantasmagórica a esta cinta shakesperiana.

Un castillo transformado

El estadounidense se adentró en las dependencias de este edificio pensado para la defensa y el alojamiento de reyes y nobles. Estas estancias le sirvieron para recrear la Abadía de Westminster.

Fue una decisión atrevida. Si uno se pone a mirar el castillo por fuera, lo cierto es que es imposible verle el parecido, pero su interior es otra cosa. Y más si es intervenido por un maestro de la ficción como lo era Welles.

Cómo es el castillo

La verdad es que esta anécdota no deja de ser un aliciente más para visitar esta impresionante fortaleza.

El castillo de Cardona es uno de los más grandes de la provincia de Barcelona y su emplazamiento, en lo alto de una colina, lo hace lucir majestuoso, dándole el sobrenombre del castillo de las nubes.

Cardona

Cardona Catalunya Turisme

Hay muchas imágenes que muestran al castillo de Cardona rodeado de niebla o nubes a sus pies. Aunque no se encuentra a una altitud impresionante, ya que se alza a solo 585 metros sobre el nivel del mar, el clima de la comarca del Bages y su proximidad al Prepirineo logran este efecto tan peculiar.

Castillo, abadía y... parador

Y es precisamente allí, entre las nubes (o no), donde uno puede dormir si se acerca a este municipio. Algunas de las dependencias del castillo se han convertido en un parador, un hospedaje cargado de misterio.

Según algunas historias de quienes han visitado este lugar, se oyen voces por las noches e incluso se mueven objetos. Todo empezó hace menos de 50 años. En 1976, cuando se empezó a habilitar el lugar como casa de huéspedes, pasaron cosas.

Guerras y minas

Pero su encanto no se acaba allí. A los pies del castillo se despliega el casco antiguo: calles, plazas, palacetes y edificios que conservan y cuentan siglos de historia.

Muchos de ellos fueron testigos de las batallas y choques que ocurrieron durante la llamada Guerra de Sucesión de 1714. E incluso los palacetes responden a la riqueza que obtuvo Cardona gracias a la explotación de las minas de sal.

Entre los edificios más destacados se encuentra la iglesia de Sant Miquel, levantada en el siglo XIV. Su ábside poligonal de siete lados y una única nave acogen la imagen de la Mare de Déu del Patrocini, traída desde Marsella en 1423.

La capilla gótica de Santa Eulàlia, también del siglo XIV, completa el mapa religioso del núcleo urbano, mostrando la relevancia que tuvo la localidad durante la Edad Media.

La ciudad

Los portales y plazas son el alma de la vida cotidiana. El portal de Graells, la única entrada principal conservada de la antigua muralla, delimita el perímetro histórico y da paso a la plaza del Mercat.

La zona del mercado es la viva imagen de una típica plaza mayor medieval, con pórticos que muestran distintos estilos arquitectónicos y que fueron escenario de ferias y mercados durante siglos.

El caso antiguo

La plaza de la Fira, además, sigue siendo hoy un punto de encuentro central, donde se percibe la misma actividad social que en tiempos antiguos.

Luego están calles como Sant Joan y Sant Miquel, donde se alzan casas adosadas con fachadas de piedra, balcones de hierro forjado y rincones que parecen detenidos en el tiempo.

Calle Mayor en Cardona

Calle Mayor en Cardona Catalunya Turisme

No es casualidad que este pueblo haya inspirado a Orson Welles; sus rincones empedrados y su atmósfera de época transportan a cualquier visitante a otra época, transmitiendo solemnidad y calma.

Además de su arquitectura, el pueblo ofrece un lugar único: la única montaña de Cataluña que sigue creciendo con el paso de los años. Un fenómeno que merece la pena contemplar.

Las minas de sal

Se trata de las minas de sal de Cardona, cuevas o formaciones naturales que compiten en belleza y singularidad con el famoso castillo. Son una auténtica maravilla de la naturaleza, un testimonio de la actividad humana que ha moldeado su entorno durante siglos.

Con una profundidad de 2.000 metros y una altura de más de 120 metros, las montañas de sal se mantienen en constante evolución gracias a la acción de las lluvias que, año tras año, contribuyen tanto a su erosión como a su crecimiento. Y, además, pueden visitarse.

Welles se quedó solo con el castillo a la hora de filmar sus Campanadas de medianoche, pero no cabe duda de que todo el conjunto influyó.