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El Penedès es una zona conocida por sus caldos. Es decir, por los vinos y cavas que salen de sus extensos campos de cultivo de la vid. Pero tiene muchos más atractivos.

Más allá de pueblos y ciudades, este rincón ofrece la posibilidad de conocer otra Cataluña, que sale menos en las guías, pero igual de bonita.

Para que los catalanes y gente de otros puntos de España y del mundo se animen a explorar este territorio se ha creado desde hace unos años el proyecto o la ruta de los miradores del Baix Penedès.

Este itinerario está compuesto por doce puntos de observación estratégicos diseñados para mostrar los valores paisajísticos y patrimoniales de esta comarca.

Más de 100 km

Para articular estos puntos, se ha definido una ruta senderista de gran recorrido. Suma un total de 113 kilómetros y un desnivel positivo acumulado de 2.000 metros.

El extenso itinerario está concebido para ser realizado en varias etapas. No hace falta hacerlas en días sucesivos, pero sí que en cada parada hay una amplia oferta de alojamientos y restaurantes, para degustar la gastronomía y los vinos del Penedès.

Punto de partida

Para empezar por algún lugar, señalar que la zona interior es la de mayor altitud. Los miradores se sitúan en emplazamientos vinculados a estructuras defensivas y religiosas históricas.

En Albinyana, por ejemplo, el Mirador de la Ermita de Sant Antoni se encuentra a 340 metros de altura. Su emplazamiento no sólo permite observar el pantano, también el núcleo urbano y las ruinas del castillo de l’Esquernosa, que data del siglo XI.

Mirador de Miravinya PENEDÈS TURISME

Por su parte, el municipio de El Montmell alberga el punto más elevado de la red: el Mirador de l'Ermita de Sant Miquel, situado a 781 metros de altitud.

Este balcón natural se integra en un espacio protegido y ofrece una panorámica que alcanza el Alt Camp y el Tarragonès, junto a una ermita románica del siglo XI catalogada como Bien Cultural de Interés Local.

Pinedas

La zona de transición hacia la llanura penedesenca destaca por su relieve calcáreo y su masa forestal. Allí se encuentra el Mirador del Massís de Bonastre, a 385 metros.

Ese rincón ofrece una visión de las pinedas de pino blanco y las formaciones de brolla características de la montaña de la Rovira. Ya en la localidad de Masllorenç, el Mirador del Camí de Masarbonès, situado a 320 metros, extiende la vista hacia las Muntanyes de Prades y el Tossal Gros de Miramar.

Viña, olivas y almendros

Llegados a la zona central, el paisaje está definido por la actividad agrícola y los cauces fluviales. El Mirador de la Riera de la Bisbal, a 192 metros, y el Mirador de l'Hostal en Sant Jaume dels Domenys, a 202 metros, se encuentran rodeados de cultivos tradicionales de viña, olivos, almendros y algarrobos.

En Santa Oliva, la Torre de Guaita, a 115 metros de altura, permite identificar la red hidrográfica formada por las rieras de Sant Miquel y de la Bisbal. Asimismo, el Mirador dels Colls en Banyeres del Penedès conserva los restos de un castillo del año 938.

Mapa de la ruta de los miradores del Penedès TURISME BAIX PENEDÈS

Pero esta ruta no solo pasa por zonas de montañas y campos. La vertiente marítima de la ruta conecta la depresión prelitoral con el Mediterráneo. Allí, en L’Arboç, se encuentra el Mirador de la Badalota, que actúa como un punto de observación de largo alcance. En días de buena visibilidad, se llega a ver el macizo de Montserrat y el Montseny.

En la zona de costa, el Mirador de la Talaia en Calafell también ofrece una panorámica de 360 grados que abarca desde el Cap de Salou hasta el Massís del Garraf. Este punto conserva cimentaciones de una torre de vigilancia del siglo XVI, elemento clave para la defensa costera histórica.

Trashumancia

El recorrido finaliza en Cunit y El Vendrell, donde se recuperan antiguos ejes de comunicación. El Mirador de la Carrerada de Santa Coloma en Cunit se ubica sobre una antigua vía pecuaria utilizada para la trashumancia del ganado.

Finalmente, el Mirador del Parc de Sant Vicenç en El Vendrell, situado a 88 metros de altitud, permite reconocer el trazado de la antigua Vía Augusta romana.

Final de trayecto

Este camino, que posteriormente evolucionó a Camí Ral, constituye uno de los elementos patrimoniales más antiguos identificables desde la red de miradores. Un buen final o inicio de ruta.

Así, con este itinerario uno conoce el Penedès desde lo alto o, al menos, desde un punto de vista. Sus responsables aseguran que recorrerlo permite obtener una visión de conjunto de la geografía local, desde la cordillera prelitoral hasta la línea de costa.

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