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La Mola es uno de los lugares más conocidos del Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l’Obac (Barcelona). Pero dentro de esta pequeña sierra se esconde una ruta semicircular que lleva a lugares aún más increíbles.

Situada ya en la zona del Bages (Manresa), tiene unos seis kilómetros de largo y permite conocer uno de los patrimonios históricos más sorprendentes de Cataluña.

A pesar de que muchos puedan pensar que esta zona no es de vinos, en la comarca llevan siglos dedicados al cultivo de la vid; prueba de ello son las Tinas del Valle del Flequer.

Se trata de un conjunto de antiguas tinas de vino, construidas en el siglo XIX, testimonio del peso de la comarca en el sector, que se pueden descubrir siguiendo un sendero.

De cuándo son

Esta era una zona con más de 27.000 hectáreas dedicadas a la producción de vino y aguardiente, pero presentaba ciertos retos.

Durante el auge de la viticultura, especialmente entre 1860 y 1890, los campesinos del Bages se enfrentaron al desafío de transportar la uva desde las montañas donde plantaban sus viñas hasta las bodegas en los pueblos.

Construcción de tinas

Para resolver este problema, comenzaron a construir pequeñas barracas junto a las viñas, en las que incorporaban tinas de piedra donde podían prensar y fermentar la uva directamente en el lugar de la cosecha.

De esta manera nacieron las Tinas del Valle del Flequer, un sistema que facilitaba la producción de vino y marcó el paisaje para siempre.

Tinas del Vall del Flequer BAGES TURISME

Construidas con piedra y mortero de cal, están forradas en su interior con baldosas de cerámica para asegurar su impermeabilidad.

Las estructuras, que se usaban para la fermentación del vino, se distribuyen en pequeños grupos a lo largo del valle.

Dónde se encuentran

Todas ellas estaban conectadas entre sí. A lo largo de los siglos se trazaron nuevos caminos de acceso en medio de la montaña.

Hoy, esas vías destinadas al transporte del vino se han convertido en caminos patrimoniales por los que pasean excursionistas, vecinos y amantes de la naturaleza y la historia.

Dónde parte el itinerario

El viaje comienza en el Pont de Vilomara, donde antes llegaba el producto, y se adentra por el Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l’Obac en busca de la historia.

El camino se encuentra a las afueras del municipio, en medio de la BV-1224, conocido como el camino de acceso a Rocafort. No hay pérdida: hay un parking habilitado para comenzar la ruta.

El itinerario está perfectamente señalizado y, como buen camino histórico, durante todo el recorrido se encuentran paneles informativos sobre las tinas.

Entre las primeras que se encuentran en la ruta están las Tinas del Bleda, un conjunto de dos tinas cilíndricas acompañadas de sus barracas.

Detalles arquitectónicos

Aunque están algo escondidas entre el bosque, sorprenden por su buen estado de conservación y por algunos detalles arquitectónicos únicos.

Aún se puede ver el brescat, unas tablas de madera en la parte superior de estas construcciones donde se pisaba la uva antes de dejarla caer para su fermentación. En el interior se conserva una cuerda que los campesinos utilizaban para sujetarse durante este proceso.

Una ruta entre Tinas

En el recorrido por el Valle del Flequer también se pueden ver las barracas de viña, pequeñas construcciones de piedra seca que servían de refugio para los campesinos y donde guardaban sus herramientas.

Estas barracas, circulares o rectangulares, simples o dobles, y construidas con la técnica tradicional de piedra seca, en algunos casos incluso tenían espacio para pernoctar o hacer fuego.

Tinas del Valle de Flequer BAGES TURISME

Más adelante en la ruta se encuentran las Tinas de les Tosques, un conjunto de cuatro tinas que impresionan por su tamaño.

Este grupo se distingue por tener boixes, piedras con un agujero en el medio que conectaban con el interior de las tinas para facilitar el vaciado del mosto.

Utensilios de época

El tramo final de la ruta conduce a las Tinas de l’Escudelleta, uno de los conjuntos más impresionantes del valle. En este lugar se pueden ver hasta doce tinas agrupadas, cada una perteneciente a un propietario diferente, aunque todos colaboraban y unían esfuerzos para compartir el espacio de fermentación y reducir los costes de construcción.

Dentro de estas barracas aún se conservan restos de prensas y otros elementos que muestran cómo se realizaba el proceso de prensado de la uva.

Decoración

El último conjunto del recorrido son las Tinas d’en Ricardo, un grupo de seis tinas circulares con sus correspondientes barracas, situadas junto al torrente del Flequer, que ahora suele estar seco.

Al igual que en las anteriores, las tinas están recubiertas de baldosas cerámicas en su interior, garantizando su impermeabilidad y preservando su función original.

Sin embargo, todas estas tinas están actualmente en desuso. La plaga de la filoxera a finales del siglo XIX acabó con muchas de las viñas y con la prosperidad de la región.

A eso se suma la cantidad de incendios que han sufrido desde entonces; la zona fue arrasada por el fuego hace unos años.

Patrimonio de la Unesco

Aun así, las tinas permanecieron casi intactas hasta hoy. Es más, parece que la naturaleza ha vuelto a renacer y ahora algunas de estas construcciones están coronadas por un frondoso verdor.

Esta nueva imagen y su conservación siguen impresionando a quienes se cruzan con ellas. Para muchos son auténticos “castillos del vino”: pequeños búnkeres de la vid, catalogados hoy como Patrimonio Inmaterial de la Unesco desde 2018. Un patrimonio al que se puede acceder completamente gratis.

Cómo llegar

Conocerlo es fácil. Son dos horas de senderismo. El camino está a solo media hora de Manresa: se va por la C-55 hasta la BV-1225 hasta el Pont de Vilomara y, desde allí, se sigue la BV-1224 hasta llegar al parking de Ca n’Oristrell, donde comienza la ruta.

Quien viaje desde Barcelona tiene una hora y cuarto de camino. Se puede ir por la C-16 o la C-58 hasta el Pont de Vilomara y seguir por el camino de acceso a Rocafort.

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