Besalú es uno de los pueblos más bonitos de Cataluña y del resto de España. Su arquitectura medieval, perfectamente conservada, deslumbra a cualquiera.
Hasta Hollywood cayó rendido a sus pies, convirtiéndolo en el escenario perfecto para la serie Juego de Tronos. Allí aparecía uno de sus puentes más icónicos, el puente de piedra.
Conocido como el Puente de Besalú, esta construcción erigida sobre el río Fluvià es uno de los símbolos más fotografiados de Cataluña. Pero, además, esconde un secreto.
Imbuidos por la historia medieval que rodea al pueblo, muchos creen que es de la misma época. Y es que su aspecto románico engaña: aunque parece una construcción medieval perfecta, no lo es.
Últimas reformas
Gran parte de lo que se ve hoy responde a reconstrucciones y reformas realizadas durante los últimos siglos. De hecho, hay partes que tienen menos de 100 años de historia.
Nada parece indicarlo. El puente, con su torre, sus compuertas y su fisonomía, parece realmente de otra época. Y lo es, pero no tan lejana como se cree.
Cómo es
Hace falta ser bastante profesional o estudioso de la arquitectura y la historia para darse cuenta, porque a simple vista se diría que el puente y el pueblo son de la misma época.
La estructura es angular y cuenta con siete arcos de tamaños diferentes, cada uno apoyado en sólidos pilares, algunos directamente sobre la roca.
El puente de Besalú
El acceso al puente estaba protegido por un portal fortificado, mientras que sobre el quinto pilar se alza una torre hexagonal con arcos superpuestos y aspilleras, mezcla de funcionalidad defensiva y estética románica.
Entre el cuarto y quinto arco, y entre el sexto y séptimo, la calzada se ensancha, un detalle que pasa inadvertido para muchos visitantes. Esto se debe a que, en su época, facilitaba el paso de personas y mercancías. Pero, ¿qué época?
Una pista
Hay que estar un poco atento a los detalles. Entre las piedras que dan forma al puente se encuentra un elemento sorprendente: un sillar con un escudo datado en 1680.
Pleno siglo XVII. Una evidencia de que la obra actual incluye intervenciones modernas y no conserva íntegramente el trazado original. ¿Qué pasó?
Problemas con el río
Realmente, el Puente de Besalú, en principio, era una construcción medieval. Las referencias más antiguas al puente se remontan a 1075, lo que evidencia su pasado en la Edad Media.
En 1284, un documento de venta de un huerto vuelve a mencionarlo. Y empiezan a verse los detalles de que algo no cuadra.
Algunos estudios señalan que el puente original podría haber tenido un trazado distinto, dado que aguas arriba aún se conservan restos de pilares similares a los que lo componen hoy.
Lo que pasó es que ese puente medieval acabó casi destrozado, y en varias ocasiones. Se conocen importantes aguaceros que afectaron al puente en los años 1315, 1321, 1421, 1433, 1669, 1771 y 1790.
Daños importantes
Las crecidas del Fluvià provocaron daños recurrentes que obligaron a sucesivas reparaciones. De allí que haya piedras de diferentes épocas e incluso la sospecha de que el trazado tuvo que ser modificado.
Pero las lluvias no fueron las únicas causas que obligaron a reparar el puente. En 1880, la torre y el portal de acceso ya fueron derribados para permitir el paso de la maquinaria industrial local.
A punto de ser demolido
Más tarde, en 1939, durante la Guerra Civil, un par de arcos fueron volados. Y suerte que solo fueron dos. Se conoce que las tropas republicanas estuvieron a punto de derribarlo en el fragor de la batalla.
Por suerte, las cargas fallaron y el puente se salvó de acabar totalmente destruido. Solo quedó afectación en dos arcos, que fueron reconstruidos hace menos de un siglo, entre los años 50 y 60 del siglo XX.
Puente de Besalú
Eso no quita valor al puente, que ha sobrevivido gracias a múltiples intervenciones a lo largo de la historia. Su majestuosidad es absolutamente innegable.
El puente de Besalú es un auténtico superviviente y un tesoro arquitectónico de gran valor, y no solo por ser la puerta de entrada a uno de los pueblos más bonitos de España.
La Generalitat ha catalogado al viaducto como Bien Cultural de Interés Nacional, pero ya antes, en 1954, fue declarado Monumento Histórico-Artístico por la dictadura franquista. Desde entonces tiene el estatus de Bien de Interés Cultural Nacional.
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