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Los castillos acostumbran a ser imponentes construcciones, elevadas para nobles hace siglos. Su imponente estructura acostumbra a nacer tras unos estructurados planos. A día de hoy, se pueden visitar y recorrer sus largos pasillos, normalmente a cambio de un precio de entrada.

No obstante, las tradiciones no siempre tienen que seguirse. Es el caso del protagonista de estas líneas. Se trata de una fortaleza que no tiene nada que ver con el resto. Fue construida por unos albañiles que trabajaron en este proyecto sin planos de por medio y en su tiempo de ocio. 

Un deseo especial

El Castillo de Les Fonts, en Terrassa, es el que rompe la tendencia habitual. Pese a estar situado a media hora larga de Barcelona, no está diseñado por Antoni Gaudí ni por Josep Maria Jujol. De hecho, no había ni planos. Fue una idea de Jacinto García Mas, mayormente conocido como 'el Cinto'. 

Detalle del Castillo de Les Fonts FLICKR

El creador era un comerciante de vino que, movido por su pasión por las antigüedades, decidió construir esta fortaleza sin esquema definido. Comenzó siendo una casa modesta pero, piedra a piedra y sin planos, tomó forma de castillo medieval salpicado de piezas modernistas.

Arte moderno

Una fortaleza de la Edad Media con arte modernista por dentro. Fusión de estilos. Este edificio le sirvió al Cinto como almacén artístico. En él se rumorea que descansan esculturas barrocas, vitrinas de los condes de Urgell y hasta piezas originales atribuidas a Gaudí, como estatuas de Sant Ramon y Sant Domènec procedentes de La Pedrera.

El Castillo de Les Fonts desde una vista lateral Turispain

Esta singular fortaleza comenzó a gestarse a finales de la década de los 60 en el núcleo de Les Fonts, ubicado al sur de Terrassa. Con el apoyo de albañiles que colaboraban en su tiempo libre, se fue erigiendo una estructura laberíntica caracterizada por sus escaleras sin destino y múltiples espacios que nunca llegaron a completarse. De hecho, el edificio solo dispone de una única estancia habitable.

Esta particular visión creativa llevó a su autor a bautizar la propiedad como el 'castillo de los recuerdos'.

Acusaciones

La trayectoria de esta edificación no ha estado exenta de sombras y polémica. En el año 1983, su creador fue detenido por la presunta posesión de diversas obras de arte de procedencia ilícita localizadas en una masía de Cervià de Ter.

A pesar de que Jacinto García defendió su inocencia, alegando que adquirió el lote de buena fe por 150.000 pesetas, pasó seis días en prisión. Tras pagar la fianza, recuperó la libertad mientras se aclaraba el origen de las piezas halladas.

Apertura y logística

Tras años de ser un enigma visible solo desde la calle, la viuda del propietario ha decidido abrir las puertas del recinto. Natividad busca compartir el patrimonio acumulado y facilitar la venta de algunas de las antigüedades que pueblan sus salas.

La visita permite adentrarse en un espacio surrealista donde el visitante puede adquirir objetos con décadas de historia. La experiencia combina el romanticismo decadente con el caos de una construcción que nunca se ajustó a las normas vigentes.

El castillo cuenta con un calendario de apertura específico los sábados y domingos en horario matutino, de nueve a dos. El viaje desde Barcelona dura unos 30 minutos por la autopista C-58 o 40 minutos en tren hasta la parada de Les Fonts.

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