El pueblo costero de Barcelona donde vive Carla Simón, Masnou

El pueblo costero de Barcelona donde vive Carla Simón, Masnou CRÓNICA GLOBAL

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El pueblo costero de Barcelona donde vive Carla Simón, nominada a seis premios Goya: “Una identidad propia, marcada por el mar”

En este rincón del litoral catalán se formaron generaciones de marinos mercantes

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Barcelona ya no es la ciudad donde vivir. Es la capital de Cataluña, donde se concentra gran parte de la actividad económica y cultural, pero el turismo, el bullicio y el alto precio de la vivienda han hecho que muchos de sus vecinos se marchen fuera, anónimos y famosos.

Se cuentan ya por decenas los personajes célebres que han dejado la ciudad condal en busca de un lugar más tranquilo y amable para vivir. Carla Simón es una de esas personas.

La directora de Romería, nominada a ocho premios Goya, no siempre ha sido de Barcelona, pero sí ha decidido establecerse fuera de la ciudad, a poco más de media hora. Allí se encuentra El Masnou, un pueblo costero con mucha más tranquilidad. 

A primera vista, el municipio puede parecer una localidad más del litoral metropolitano: bien comunicado por tren, atravesado por la N-II y abierto al mar. De hecho, durante años fue visto como un lugar de paso.

Un puerto marinero

Sin embargo, su historia urbana y social plantea otra realidad. Otra mirada, como la del cine de Carla Simón, permite ver y entender una identidad propia, marcada de forma decisiva por el mar.

Durante siglos, El Masnou fue un pueblo marinero. Su desarrollo estuvo estrechamente vinculado a la navegación, la pesca y, especialmente, al comercio marítimo.

Lugar de marineros

Su dedicación fue tal que, a partir del siglo XVIII y a lo largo del XIX, el municipio se convirtió en uno de los enclaves más activos de la costa catalana en relación con el tráfico ultramarino.

Desde aquí zarparon marineros, pilotos y capitanes que hicieron del océano su principal medio de vida. Un pasado que se tradujo en una intensa actividad económica y en una estructura social muy ligada al mar.

Casas de El Masnou

Casas de El Masnou WIKIPEDIA

Eso llevó también a que el municipio destacara como centro de formación náutica. Se creó la Escuela de Náutica de El Masnou, que fue una de las más importantes de Cataluña.

Aquí se formaron generaciones de marinos mercantes, consolidando la reputación del pueblo como enclave naval.

Pasado en América

La riqueza no solo vino del mar, también de ultramar. El comercio con América dejó una huella visible en el paisaje urbano. Muchos de sus vecinos hicieron fortuna en Cuba, Puerto Rico o Filipinas.

Estos indianos regresaron y se construyeron grandes mansiones y viviendas amplias al estilo colonial. Unas construcciones que aún hoy se conservan.

Colonos indianos

Estas casas, repartidas por distintas zonas del municipio, se caracterizan por fachadas trabajadas, balcones, jardines interiores y elementos decorativos que reflejan el gusto de la burguesía del siglo XIX.

Así, en el pueblo, hoy convertido en ciudad, conviven estas mansiones indianas con construcciones más humildes, propias del pasado marinero, y otras más modernas, configurando un paisaje urbano lleno de contrastes.

El casco antiguo, sin ir más lejos, conserva el trazado de un núcleo que creció de espaldas a la montaña y mirando al mar. En esta zona se concentraba buena parte de la vida cotidiana ligada a la pesca y a los oficios marítimos.

De aquella época quedan viviendas sencillas que se erigen en calles estrechas y con desniveles propios del pueblo original. Un sello de identidad que recuerda su pasado marinero.

El puerto

El puerto de El Masnou es hoy otro de los elementos centrales del municipio. Su función actual es principalmente deportiva y recreativa, pero su presencia se entiende como la continuidad de una larga relación con el mar.

El puerto ordena el frente marítimo y actúa como punto de conexión entre el casco urbano y la costa. A su alrededor se concentran servicios vinculados a la actividad náutica, así como numerosos restaurantes y locales de restauración.

Las playas

Y si hay puerto y hay mar, tampoco pueden faltar las playas. El litoral de El Masnou está formado por largas playas urbanas, abiertas y de fácil acceso, separadas por espigones y adaptadas a la costa del Maresme.

Se encuentran al otro lado de la vía del tren, una infraestructura que también ha condicionado el municipio. Aunque actúa como barrera física con el mar, ha facilitado las comunicaciones con Barcelona y otros puntos del Maresme, atrayendo a nuevos vecinos. También a Carla Simón. Tal vez sea por esa relación con el mar de su familia gallega, como cuenta en Romería.