La isla de Buda

La isla de Buda WIKIPEDIA

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Así es la isla más grande de Cataluña: más de cinco kilómetros de longitud y hogar del arroz bomba

Situada en el sur de la comunidad autónoma, se trata del humedal mejor conservado de la región y de todo el Mediterráneo peninsular

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Hay un punto en el sur de Cataluña donde el paisaje cambia por completo y se vuelve totalmente plano. Es una zona de tierra formada por el paso del río, repleta de campos de cultivo y lagunas que transforman su color según la época del año. Un entorno tranquilo donde el agua dulce y la salada conviven a pocos metros de distancia, creando una barrera natural frente al mar.

Este espacio se mantiene lejos de las rutas turísticas habituales y del acceso masivo. Al ser un ecosistema muy delicado, cuenta con una protección especial que limita la entrada de visitantes para no alterar la vida salvaje. Se trata de una pieza clave para el medio ambiente, situada justo en el final del recorrido del río Ebro, que exige ser observada con cuidado y respeto.

Tesoro fluvial

Se trata de la Isla de Buda, la isla más grande de toda Cataluña. Ubicada en el extremo oriental del Delta del Ebro, dentro de la comarca del Montsià, este gigante de sedimentos abarca más de 1.000 hectáreas de superficie y tiene una longitud de unos cinco kilómetros. Pertenece al municipio de Sant Jaume d'Enveja y su silueta triangular divide el curso del río Ebro en dos brazos antes de su desembocadura: la gola principal de Levante, al norte, y la gola de Migjorn, al sur.

Su interior es un mosaico de ambientes naturales que la convierten en el humedal mejor conservado del Mediterráneo peninsular. En ella conviven lagunas de agua dulce y salobre, conocidas localmente como "calaixos" —el Calaix Gran y el Calaix de Mar—, con extensos carrizales y franjas de arena virgen. Es el hogar de caballos salvajes de la Camarga, que pastan en libertad, y de una inmensa variedad de aves acuáticas, desde flamencos hasta garzas imperiales, que encuentran aquí refugio para la nidificación.

Grano selecto

Más allá de su valor ecológico, la isla funciona como un motor agrícola de primer orden gracias al cultivo del arroz. Aproximadamente, unas 250 hectáreas de su superficie están dedicadas a este cereal, aprovechando la riqueza mineral del suelo deltaico. Es aquí donde se produce una de las variedades más apreciadas por la gastronomía: el arroz bomba, cuya calidad se beneficia de las condiciones únicas de salinidad y humedad que ofrece este entorno aislado del continente.

Parte de la isla de Buda

Parte de la isla de Buda GOOGLE MAPS

La historia humana de la isla está marcada por la masía que lleva su nombre, construida a finales del siglo XIX, y por la melancólica historia de sus faros. El antiguo faro de hierro, que en su día iluminó la costa llegando a medir 50 metros, acabó cediendo ante el avance imparable del mar y hoy yace sumergido, símbolo de la regresión que sufre el Delta. La isla es un testimonio vivo de la lucha contra el cambio climático y la subida del nivel del mar.

Visita restringida

Para conocer este enclave, el viajero debe saber que el acceso al interior de la isla está muy limitado. Al ser una propiedad privada y contar con la máxima protección del Parque Natural del Delta del Ebro, no se permite la entrada libre de vehículos ni peatones, salvo autorización expresa o mediante las actividades de turismo rural gestionadas por la propiedad. Sin embargo, esto no impide disfrutar de su majestuosidad desde sus límites perimetrales.

La forma más popular y espectacular de acercarse es a través de los cruceros fluviales que parten desde Deltebre o Sant Jaume d'Enveja y navegan por la desembocadura, bordeando la isla. Otra opción terrestre es llegar hasta el mirador del Zigurat, una estructura de madera elevada frente a la isla, desde donde se obtienen las mejores panorámicas de este gigante verde, permitiendo al visitante entender la inmensidad y la fragilidad del tesoro natural más grande de Cataluña.