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España: el eslabón más débil de la OTAN, dice Newsweek

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Contra las bravatas de Donald Trump, alias “el presidente Zoquete”, nuestro presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (al que no le pondré alias, otros ya le han puesto muchos, y le llaman de todo salvo “bonito”) responde con declaraciones y desplantes cuidadosamente calculados para no crispar su narcisismo (el de Zoquete), pero también con gestos ejecutivos, como la prohibición del uso de las bases de la OTAN en España para ir a bombardear Irán, o las visitas reiteradas a China, o el aquelarre de líderes comunistoides suramericanos en Barcelona.

Aquí no le damos mucha importancia a estas cosas, pero en Estados Unidos no pasan desapercibidas, como confirma el artículo de la prestigiosa revista Newsweek, de talante conservador, pero que publica artículos para todos los gustos y colores.

No es baladí que en su último número publicase una columna de Ilan Berman, vicepresidente sénior del influyente American Foreign Policy Council, en el que sostiene que “España es el eslabón débil de la OTAN”, que tiene interés como muestra de lo que piensan de nuestro país y de nuestro presidente en la capital del imperio. Lo traduzco a continuación:

Pedro Sánchez en el Global Progressive Mobilisation en Barcelona

Pedro Sánchez en el Global Progressive Mobilisation en Barcelona Quique García EFE

“Durante años, el Gobierno de Recep Tayyip Erdogan en Turquía ha sido motivo de seria preocupación en Washington. No se trata solo de que, durante más de dos décadas de liderazgo autoritario de Erdogan, Turquía haya emergido como un importante centro de evasión de sanciones para el régimen iraní, desafiando la presión de Estados Unidos y de la comunidad internacional. Tampoco es únicamente que el país se haya vuelto excesivamente cercano en los últimos años a grupos islamistas radicales como Hamás y la Hermandad Musulmana, brindándoles cobertura política, canales financieros y apoyo ideológico contra Occidente.

“El problema más profundo es que Turquía hace todo eso mientras ocupa simultáneamente un papel crítico dentro de la OTAN. Sirve como ancla de la Alianza en Oriente Medio, cuenta con el segundo Ejército más grande (después de EEUU), controla los estratégicos pasos del Bósforo y los Dardanelos, y participa activamente en casi todas las operaciones de la OTAN (desde los Balcanes hasta Afganistán y más allá).

“Esa doble naturaleza ha hecho durante mucho tiempo de Turquía el miembro más complicado de la Alianza y, posiblemente, su eslabón más débil. Sin embargo, cada vez más tiene una seria competencia por ese título.

“En los últimos años, el primer ministro izquierdista de España, Pedro Sánchez, se ha ganado la reputación de ser el líder más abiertamente antiestadounidense de Europa. Aunque Madrid está desempeñando un papel constructivo en la ayuda a Ucrania, se ha convertido en un obstáculo para la parte más importante de la asociación dentro de la OTAN: el vínculo que ancla a Estados Unidos en la Alianza. El año pasado, por ejemplo, España se negó rotundamente a asumir una mayor responsabilidad en la seguridad europea aumentando su gasto en defensa hasta el 5 % del PIB, una exigencia clave de la administración Trump que otros miembros de la OTAN han aceptado con relativa facilidad. Desde entonces, Sánchez ha intensificado aún más su oposición.

“Desde el inicio de la ofensiva militar estadounidense-israelí contra Irán a finales de febrero, Sánchez ha criticado públicamente lo que ha calificado como una guerra 'ilegal', ha retomado el antiguo lema de 'no a la guerra' de la campaña española contra la guerra de Irak hace unas dos décadas, y ha rechazado las solicitudes de Washington para utilizar bases militares conjuntas en apoyo de la Operación Epic Fury.

“Simultáneamente, Sánchez ha intensificado el acercamiento de su gobierno a China. Hace dos semanas, realizó un viaje de alto perfil al país —el cuarto en tres años— en el que se reunió con el presidente chino Xi Jinping, e instó a Pekín a asumir un papel más importante en los asuntos mundiales. Con ello, debilitó lo que se había convertido en un creciente consenso europeo sobre los riesgos de vincular demasiado estrechamente al Continente con la República Popular China.

“Y hace poco más de una semana, Sánchez copresidió un encuentro de alto nivel de líderes de izquierda global en Barcelona junto al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. El evento se presentó explícitamente como un contrapeso a las fuerzas de 'extrema derecha', término que, en este contexto, alude a la actual Administración estadounidense y sus aliados.

Pedro Sánchez y Lula Da Silva, en Barcelona

Pedro Sánchez y Lula Da Silva, en Barcelona

“Es cierto que este tipo de activismo por parte de un Gobierno socialista en Madrid podría considerarse normal en tiempos ordinarios. Pero estos no son tiempos ordinarios. Durante el último año y cuarto, las relaciones entre Estados Unidos y Europa se han visto profundamente sacudidas por una serie de cuestiones, entre ellas el impulso agresivo del presidente Donald Trump para lograr un mayor control estratégico sobre Groenlandia —algo que la Casa Blanca insiste en que es necesario por razones de seguridad hemisférica—. También han influido frustraciones más amplias y justificadas de Estados Unidos por la insuficiente contribución europea a la defensa colectiva. En este contexto, la pasividad de la OTAN ante las solicitudes de apoyo de Estados Unidos para su campaña contra Irán solo ha contribuido a empeorar aún más la percepción estadounidense.

“Sin duda, los profesionales del bloque están haciendo lo posible por disimular estas diferencias. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, viajó a Washington a principios de abril para reunirse con el presidente (y soportar su enojo). Por su parte, ha instado a los países europeos a aumentar su gasto en defensa y ha subrayado la necesidad de una alianza más activa y comprometida. Pero, como el propio Rutte ha reconocido, los resultados han sido dispares.

“Esto resulta profundamente preocupante, porque la misión de la OTAN es, posiblemente, más importante que nunca. La defensa colectiva que ofrece es un respaldo crucial en una era de revanchismo ruso, asertividad china y aventurerismo iraní.

“Sin embargo, las últimas semanas han dejado claro que la alianza no solo tiene un problema con Turquía. También tiene uno con España, y este último probablemente se convierta en un verdadero dolor de cabeza para las relaciones entre Estados Unidos y la OTAN cuando finalmente se disipe el conflicto actual con Irán.”

Esta última frase suena un poco amenazadora. Algo sabrá Mr. Berman. Por suerte, Zoquete tiene todo su tiempo ocupado en concluir cuanto antes su “Furia Épica” y salir de Irán, decorosamente o no. Por ahora no puede perder un minuto en ajustarnos las cuentas. Y, como se suele decir en catalán, qui dia passa, any empeny. No traduzco el refrán para no dar pistas a la CIA.