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Primeras planas

Debate nulo e histórico discurso del Rey

Los medios coinciden en subrayar que el debate de los candidatos aboca al bloqueo. Felipe VI avisa de que la violencia y la intolerancia no tienen cabida en Cataluña

05.11.2019 09:38 h.
13 min

Consenso generalizado, bloqueo es la palabra, bloqueados, el estado. El debate a cinco de los candidatos a la presidencia del Gobierno fue como esas peleas masivas de lucha libre para el público infantil, pero con la diferencia de que los mamporros eran de verdad. La ceremonia de la confusión faculta que los medios coincidan en que a estas alturas no se atisba pacto o apaño que desate el nudo de la gobernabilidad de España. 

En cuanto a la prensa de papel, Sánchez busca el centro en un debate sin salidas al bloqueo titula El País. La Razón y el ABC coinciden en titular Bloqueados. En El Mundo apuntan que Sánchez finge dureza pero no reniega de los independentistas. La Vanguardia, en cambio, otorga su titular principal a Felipe VI: El Rey advierte que la violencia y la intolerancia no caben en Cataluña. El Periódico, por su parte, repara en el debate: Sánchez endurece el tono con el independentismo.

La prensa digital también se centra en el debate. Así, El Confidencial asegura que Sánchez se aleja de Iglesias, Casado y Rivera se enzarzan y Abascal se crece sin oposición. En El Español también es sujeto el presidente en funciones: Sánchez gira al centro en economía pero no descarta pactos con los separatistas. El Independiente afirma que Sánchez no consigue convertir el debate en su definitivo trampolín electoral. Libertad Digital da como ganador al candidato de Vox con el siguiente titular: Abascal se lleva el debate derribando en solitario los mitos de la izquierda. En Ok Diario se sostiene que Solo un Casado presidencial y un sereno Abascal hicieron frente a un Sánchez que salió vivo.

El ganador es un asunto controvertido y sesgado. Sánchez fue objeto de la mayoría de los ataques, de los que salió indemne. Según la crítica, Iglesias y Rivera ya están muy vistos, Casado cumplió y Abascal, la novedad, habría estado a la altura de los contendientes a pesar de que se temía que sólo supiera decir "España".

Sea como fuere, es harto dudoso que el pestiño vaya a modificar la intención de voto de nadie. De ahí lo del bloqueo. En El Confidencial abordó el enfrentamiento Rafael Méndez, cuya crónica presenta reminiscencias ciclistas: "El debate electoral decisivo, el único puerto de montaña en una brevísima campaña electoral, no permitió atisbar una salida al bloqueo que no sea algún tipo de gran coalición. Pedro Sánchez asumió abiertamente propuestas de PP y Ciudadanos --considerar delito la convocatoria de referéndums, una asignatura contra el adoctrinamiento y evitar la manipulación en TV3-- para alejarse de Pablo Iglesias, al que esta vez sí criticó. Al otro lado del abismo que separa a la derecha de la izquierda, Pablo Casado y Albert Rivera se enzarzaron en varias ocasiones con dureza. El voto de Ciudadanos era el objetivo de Sánchez y de Casado. Con ese panorama, Santiago Abascal, el debutante, tuvo buena parte del debate un altavoz para su discurso extremista sin apenas réplica. Si hubo ganadores, fueron los extremos".

el pais

En El País es Carlos E. Cué quien se ocupa de la crítica del debate y escribe: "Solo han pasado seis meses, pero la política española no se parece a la de abril. Ya no hay dos bloques que luchan por ganar las elecciones. El debate decisivo dibujó este lunes un nuevo escenario. Pedro Sánchez se salió del eje de la izquierda para recrudecer la batalla en el centro, a la búsqueda del voto huérfano de Ciudadanos. Y para lograrlo se animó a competir en dureza con el PP y Ciudadanos y proponer reformas legales severas como recuperar el delito de convocatoria de referéndos ilegales, algo que implantó el PP en la época del plan Ibarretxe y eliminó precisamente el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero".

El bloqueo también es el sustrato de la crónica de Marisa Cruz en El Mundo: "Saldado el gran acto de campaña, el debate electoral entre los candidatos de los cinco partidos nacionales, las posibilidades de empezar 2020 con un Gobierno estable son pocas. El cara a cara entre los líderes fue un rifirrafe de reproches y acusaciones que apenas dejan un resquicio a la esperanza de acuerdo. Ni siquiera después de que Pablo Iglesias tendiera la mano a Pedro Sánchez para poner en marcha un «proyecto de país» y un «Gobierno progresista»".

De pactos imposibles y negados va la nota de Ana I. Sánchez en ABC: "Los líderes de PP, Cs, Vox y Podemos coincidieron en exigir reiteradamente al jefe del Ejecutivo qué aclare cuáles serán sus pactos tras el 10 de noviembre y, en concreto, si buscará un nuevo acuerdo con el independentismo. Pero no obtuvieron respuesta. Pedro Sánchez eludió el debate una y otra vez refugiándose en la necesidad de poner en marcha un nuevo gobierno, pero descargando la responsabilidad en el resto de los líderes. Su gran solución para poner fin al desbloqueo fue que se permita gobernar a la lista más votada -todas las encuestas apuntan a la socialista- en caso de que tampoco esta vez se fragüe un acuerdo de investidura".

En La Razón y según Paco Marhuenda, el gran perdedor fue Sánchez. Y en La Vanguardia y según Enric Juliana, Pablo Iglesias estuvo regio, el "mejor polemista" en su opinión. Por la parte frívola, la prensa subraya que María Casado, la presentadora de televisión, lució palmito, brazos al aire, vestido corto negro, en su recibimiento a los candidatos, a pesar de que la temperatura en la Casa de Campo era de diez grados.

lavanguardia

El debate ensombreció la presencia de la Familia Real en Barcelona y el comprometido discurso del Rey en la entrega de los premios de la Fundación Princesa de Girona, que sólo abre, como ya se ha dicho, La Vanguardia. La frase clave fue que "ni la violencia, ni la intolerancia ni el menosprecio por los derechos y las libertades de los demás no pueden tener cabida en la realidad de Cataluña". Mientras tanto y fuera del Palacio de Congresos ardía Troya en una nueva exhibición de civismo a la manera independentista. Agresiones, empujones, escupitajos y un despliegue de maneras pasivo agresivas con algunos de los invitados que pretendían acceder a pie al Palacio de Congresos. Feas imágenes para una compilación de la "revolta dels somriures".

En Público, María Rubio lo ve diferente y asegura que fueron los invitados quienes trataron de pasar por las bravas: "Hombres y mujeres de corbata y traje se han encontrado con los gritos de “fuera”, manos al aire, silbatos y una masa de gente que les impedía el paso y que, a pesar de los intentos para derribarlos, les han acabado frustrando el camino. Algunos de estos bloqueos han generado los momentos más tensos de la tarde, sobre todo por la insistencia de los fieles a la Fundación Princesa de Girona, a pesar de la evidente diferencia numérica". Y Sigue Rubio: "“Parece el juego de la araña”, le dice un joven encapuchado a otro mientras se desplaza para vallar el paso a uno de los asistentes. Y es que también se han visto en la Diagonal los pañuelos en la cara de manifestantes, un nuevo invitado al dress code independentista. “Es autodefensa”, sentencia una de las jóvenes que solo deja entrever los ojos con una capucha y que prefiere no dar su nombre para protegerse de represalias, citando las últimas detenciones a manifestantes".

Claro, claro, dress code y nada de salivazos a los invitados. Tampoco habla de eso Quico Sallés en El Món, que arranca así su crónica: "La Zarzuela ha fet de CDR. Així es podria interpretar el que ha passat aquesta tarda a la Diagonal de Barcelona. La presència de la familia reial espanyola per lliurar els premis Princesa de Girona, --sí, es lliuren a la capital catalana perquè a Girona no són grats-- havia generat convocatòries de protestes de CDR i organitzacions independentistes. Les unitats antiavalots de Mossos i CNP han tallat la circulació des de pràticament les quatre de la tarda fins ben entrada la nit a la zona sud de l’avinguda. S’ha establert un perímetre encapsulat al voltant del Palau de Congressos de Catalunya on se celebrava la cerimònia. La protesta ha reunit milers de persones en el seu punt més àlgid. Ha estat reivindicativa i, sobretot sorollosa. Ara bé, s’han viscut moments de tensió quan algun dels convidats han intentat passar la línia de manifestants. La jornada ha acabat sense cap incident remarcable i amb els Bombers apagant una foguera".

Así pues, entusiasmo generalizado en la prensa afecta a la causa republicana a pesar de la imagen de los zarandeos, los gritos a la oreja y la hiperventilación de una parte de la grey indepe, tan cívica y pacífica que daba miedo.

Se juzga en Zaragoza a Rodrigo Lanza, el joven chileno nieto de un preboste de la dictadura de Pinochet al que se acusa del asesinato de Víctor Laínez. El tipo, que ya fue condenado por dejar tetrapléjico a un guardia urbano en Barcelona, ha cambiado de look. Fuera rastas, aros y piercings. Ahora va de normal. De la nota de El Periódico de Aragón: "Para evitar ser acusado de un delito de asesinato con la agravante de odio, explicó que no vio los tirantes (con los colores de la bandera de España), «que Laínez llevaba una chaqueta negra» y que «no pensaba que había causado lesiones graves y mucho menos la muerte. Le quería aturdir». Se enteró del fallecimiento, según afirmó, en los calabozos de la Policía. Recordó que él estaba junto a tres amigos --dos de ellas mujeres-- en el interior del bar, cuando uno de ellos le comentó que el hombre de la barra «era un conocido fascista del barrio. Yo me quedé extrañado e incómodo, pero no le di más importancia». Sin embargo, en un momento dado «el hombre me miró, hizo un gesto con la cabeza y yo fui a hablar con él, lo hice como para hacerme el chulo con las chicas, una niñatada, pero no hubo ni amenazas, aunque sí fue tensa»".

5 de noviembre, santoral: Ángela de la Cruz, Isabel y Zacarías