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Primeras planas

Bronca en el PSOE por Bildu y Trapero el restituido

Moncloa trata de apagar el malestar en el PSOE por el acuerdo presupuestario con Bildu. Sàmper dice que Trapero iba de farol en lo de detener a Puigdemont. Santiago Sierra, el artista sin escrúpulos

18 min

El Gobierno de coalición asume servidumbres complejas para sacar adelante leyes y números. El presidente, Pedro Sánchez, se escuda en un segundo plano mientras el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, hiperventila en el centro de la pista y exhibe acuerdos con Bildu y ERC que complican sobremanera la digestión al socialismo clásico. El precio a pagar por la legislatura es tragar unos sapos que puedan pasar más o menos desapercibidos ante una ciudadanía más preocupada por la pandemia que ocupada en la naturaleza de los pactos del Gobierno.

Que Bildu forme parte de la gobernabilidad es una señal de que los tiempos son como mínimo muy confusos. La corriente principal en el puente de mando del Ejecutivo es que da igual el color del gato mientras cace ratones, según expone Fernando Garea en El Confidencial: "En la doctrina de Moncloa se distingue entre la señal y el ruido. La señal en este caso viene a ser el haber sacado adelante la votación para la admisión de los Presupuestos con 198 votos, la mayoría más grande de la historia constitucional en un trámite como este. El ruido, según esta explicación, es la polvareda levantada por la incorporación de Bildu a esa mayoría y el consiguiente enfrentamiento de esos partidos que respaldan al Gobierno con Ciudadanos. La señal, siempre según Moncloa, es también el haber ampliado en 31 diputados el bloque que votó a favor de la investidura y poder abordar la tramitación y la intensa negociación de los Presupuestos con todos esos votos a favor".

Sigue Garea: "Es una gran victoria para Sánchez, momentánea porque queda mucho por negociar, pero una victoria al fin, porque desde mediados de 2018 no se superaba este trámite con un proyecto de Presupuestos Generales del Estado. Y eso que nunca ha habido un Gobierno de coalición, ni un primer partido con mayoría tan exigua. Por eso es un paso que se celebra en Moncloa con la visión táctica de otra prueba superada y otra semana estable que termina. Sin embargo, para algunos ministros, es muy molesto e incómodo el ruido provocado por el vicepresidente, Pablo Iglesias, con el acuerdo con Bildu, confirmado por Arnaldo Otegi justo en el inicio del debate".

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Portada de 'El Mundo' del viernes 13 de noviembre

Moncloa confía en que ocurra como siempre, que el sector del partido soliviantado se tranquilice poco a poco, a medida que las aristas desaparezcan del primer plano informativo. En El Mundo se dice que "Pedro Sánchez trata de cerrar las grietas en el PSOE por el pacto con Bildu para los Presupuestos" y que la línea oficial del partido es "normalizar" la interlocución con todo el mundo. Escriben Marisol Hernández y Marisa Cruz: "La dirección del PSOE se descubrió este jueves sin pudor para mostrar públicamente el daño que ha provocado la censura del presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, al respaldo de Bildu a los Presupuestos Generales del Estado de 2021. Tres tuits de repulsa en los que expresó su "dolorosa" sensación porque el Estado que combatió el terrorismo se apoye ahora en el grupo político que lo amparó, su recuerdo a "la memoria de las víctimas de ETA que no se merece que sean relevantes en nuestras vidas" y su convicción de que hacerlos ahora "importantes" es un "fracaso colectivo"".

Continúa la pieza: "En Ferraz y en el Gobierno dolió, molestó. Se contuvieron el miércoles, cuando sucedió, pero ya ese día hubo pruebas de la incomodidad con este barón. Por lo que dijo y por quién es. Un dirigente del lado de Pedro Sánchez, un valioso aliado de Ferraz, valorado y reconocido en el PSOE, que preside el Consejo de Política Federal y no se caracteriza por sus críticas. La Ejecutiva socialista está más acostumbrada a los reproches de Emiliano García-Page o de Javier Lambán, que esta misma semana reprobaban la concesión de ERC por eliminar la mención al castellano como lengua vehicular en la nueva ley de educación y pedían un alianza con Ciudadanos en las cuentas de 2021, en detrimento del independentismo catalán".

Y: "El Gobierno y el partido se vieron obligados a explicarse. El miércoles comenzaron las justificaciones, este jueves fue una tromba para intentar taponar la grieta. Básicamente son dos los argumentos: que la democracia española pasó años pidiendo que los etarras se integraran en la vía política y cuando lo han hecho también se critica, y que el Ejecutivo no ha tenido más remedio ante el "no" del PP a negociar".

Todavía colea el acuerdo con ERC sobre la ley educativa y la pérdida de la condición de vehicular para el castellano en la escuela. En La Razón ponen el foco en el argumentario socialista para afrontar las críticas. La nota es de Mateo González Alonso: "Según el documento, la ley es «absolutamente respetuosa con la Constitución, que no habla de lenguas vehiculares de la enseñanza» y pide «especial respeto y protección» para las lenguas cooficiales. Una afirmación, que el Gobierno de Sánchez interpreta de forma distinta la pretendida protección del castellano en Cataluña de la «ley Wert» y que, según los socialistas, ha generado importantes «problemas judiciales». Ahora bien, el argumentario destaca que «el castellano tendrá presencia en todas las aulas y centros del territorio nacional con lengua cooficial» y consideran que la ley «garantiza el pleno y equivalente dominio del castellano y de la lengua cooficial» junto con un idioma extranjero".

Y se añade líneas después que "el trasfondo que se quiere vender con este guiño a los nacionalistas es que el «Gobierno socialista defiende la realidad plurilingüe de España» al destacar que «el 40% de la población vive en comunidades con presencia de lenguas distintas al castellano». «Nuestra voluntad es que la lengua no sea motivo de conflicto ni de separación entre la ciudadanía», ratifican".

Portada de 'El País' del viernes 13 de noviembre
Portada de 'El País' del viernes 13 de noviembre

En cuanto a la gestión del coronavirus, el Gobierno asume daños colaterales. Según apunta El País, "Transparencia denuncia la opacidad de Sanidad durante la pandemia". La información es de Elena G. Sevillano: "El Consejo de Transparencia y Buen Gobierno (CTBG), el organismo oficial que vela por el cumplimiento de la ley de transparencia, ha reprochado al Ministerio de Sanidad su opacidad en torno a la gestión de la pandemia. Este departamento está “dificultando la adecuada protección y garantía del derecho constitucional a acceder a la información pública”, asegura el Consejo. Sanidad no solo ignora la mayoría de peticiones de información que hace la ciudadanía, sino que no responde a requerimientos del propio CTBG. De 17 resoluciones emitidas por el Consejo desde marzo a octubre, 15 tuvieron como respuesta el silencio administrativo. Entre las preguntas ignoradas figuran cuestiones sobre las reuniones que han mantenido el ministro, Salvador Illa, y el director de Emergencias, Fernando Simón; compras de material sanitario, actas de reuniones de comités e información estadística de la pandemia. El Consejo de Transparencia y Buen Gobierno (CTBG), el órgano oficial que vela por el cumplimiento de la ley de transparencia, está dejando por escrito en sus resoluciones una crítica nada velada al Ministerio de Sanidad, máxima autoridad durante los meses del estado de alarma y responsable por tanto de la gestión de la crisis ocasionada por la pandemia. El Consejo, creado en 2015, afea a Sanidad que esté “dificultando la adecuada protección y garantía del derecho constitucional a acceder a la información pública”".

Cataluña. Los medios del proceso reparan en la restitución del "major" Trapero, operación que bendicen con entusiasmo. Se da por descontado que cuando el de nuevo jefe de los Mossos dijo que estaba dispuesto a detener a Puigdemont iba de farol, que se trataba de una añagaza para confundir a los jueces del Tribunal Supremo y de la Audiencia Nacional. Así lo ha expresado el mismo consejero de Interior, según cuenta el e-notícies: "El conseller de Interior, Miquel Sàmper, ha concedido una entrevista en el Telenotícies de TV3 tras la restitución del Major Josep Lluís Trapero y ha vinculado su declaración en la Audiencia Nacional sobre la predisposición a detener Carles Puigdemont a una "táctica de defensa". Preguntado sobre si esa declaración ha pesado a la hora de la restitución, Samper ha dicho que "yo tengo la circunstancia personal de ser abogado; de conocer, por tanto, lo que son las tácticas de defensa que usamos los abogados". También ha destacado que la sentencia "deja muy claro el papel modélico de los Mossos durante el 1-O y de forma especial la figura del Major Trapero"".

Qué listos Sàmper y Trapero. Se la jugaron a los magistrados con una "táctica de defensa". Lo más divertido de muchos independentistas es la manera tan ufana y soberbia que tienen de explicar cómo engañan al Estado malayo.

El Govern decidió ayer prorrogar diez días las restricciones para afrontar la pandemia. En esto el genio de Interior, Sàmper, también puso su guinda al decir que el toque de queda, en cambio, durará meses. Es decir, que ya pueden ir preparándose los bares y restaurantes, los teatros, cines y discotecas que ese pedazo de consejero de las "tácticas de defensa" pretende prolongar el toque de queda nocturno hasta que le salga del níspero. Lo dicho, es un listo de cuidado. 

Quien no está de acuerdo con cómo lo está haciendo la Generalitat es Oriol Mitjà, quien además tiene palabras de elogio para la presidenta de la Comunidad de Madrid Isabel Díaz Ayuso. Herejía, anatema, pecado mortal. Núria Casas se ocupa del diabólico Mitjà en El Nacional: "El epidemiólogo del Hospital Germans Trias i Pujol, Oriol Mitjà, siempre dice lo que piensa. Dejando de lado las polémicas que su discurso directo pueda provocar, continúa en la línea de defender aquello que cree en todo momento. Ahora alaba la tarea de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y sostiene que allí la situación está mejor. Mitjà, en TV3, ha declarado: "Defiendo que lo está haciendo bien, ha lanzado una estrategia de testeo masivo y le está dando resultado sin tener que cerrar la economía. Compró cinco millones de unidades, a 4 euros y medio. 22 millones, se gastó, y ha hecho medio millón de cribados. Empezó con los barrios más afectados, ha controlado estos barrios y ahora donde hay un poco de Covid es en los barrios más pijos, más acomodados, y ahora esta semana también está haciendo el testeo"".

Sigue la pieza: "Además, considera que "la Comunidad de Madrid hace mejor las cosas" cuando se ha comparado la gestión de esta región con Catalunya. Y ha dado algunos motivos: "El Departament de Salut pone todo tipo de pegas, que yo llamo burocráticas, y hacen unas argumentaciones que se tendrían que superar". A modo de ejemplo, se pregunta por qué el Govern no se deja ayudar por el sector privado: "En Madrid lo han permitido, estoy satisfecho con lo que han hecho y deseando que lo pongan en marcha en Catalunya"".

Epílogo. Hay quien quiere forrarse con la pandemia. Es el caso del artista Santiago Sierra, autor de la obra "Presos políticos", las fotos de los condenados por el 1-O que compró Tatxo Benet por cien mil euros, y del ninot a tamaño gigante de Felipe VI que salió al mercado por doscientos mil euros pero no encontró comprador. Cuenta Peio H. Riaño en El País que este fenómeno ha grabado un vídeo sobre las colas del hambre que pretende colocar por noventa mil napos: "Desprotección, necesidad, miedo y, ahora también, arte. Las colas del hambre madrileñas protagonizan la nueva creación del artista Santiago Sierra (Madrid, 1966), que durante los meses de mayo y junio salió a la calle a grabar con su cámara el desastre económico que la crisis de la covid-19 ha causado en las clases más vulnerables. El resultado es un vídeo de una hora de duración, titulado La gran fila, que se podrá ver en la galería Helga de Alvear, en Lavapiés, desde el próximo jueves 19, proyectado sobre tres pantallas en una sala oscura. Y se vende a un precio de 90.000 euros por las tres copias de esta edición".

Párrafos después sigue así la crónica: "Entonces, ¿es arte para que sea consumido y pagado por el mercado? “Su pregunta deja traslucir que en el fondo la monetización de mi obra es inmerecida o cuanto menos reveladora de lo inmoral de su tasación. Cuando se habla de Mario Vargas Llosa o se lo entrevista nunca leo referencias a su caché. Por mi parte lo considero una manera de intentar denostar mi trabajo como simple máquina de hacer dinero obviando así la reflexión sobre las temáticas que mi obra plantea”, aclara el artista".

Sí majo, claro que sí, los escrúpulos para quien los tenga.

13 de noviembre, santoral: Leandro, Diego de Alcalá, Estanislao de Kostka y Nicolás.