Colapso y confusión. La suspensión del servicio ferroviario de cercanías, regionales y media distancia tras el accidente mortal de Gelida y el corte de la AP-7 en dirección sur ante el riesgo de hundimiento propiciaron un miércoles caótico en Cataluña.
Las infraestructuras ferroviarias se aguantan con pinzas. Se acumulan las incidencias, los retrasos, las aglomeraciones. En horas punta los ciudadanos viajan como sardinas o ganado. El servicio se distingue por su incomodidad y falta de fiabilidad. El traspaso de Rodalies, tal cual está, es un regalo envenado, un marrón descomunal. Es como una casa en ruinas que más vale derruir para construir una nueva.
No va a ser el caso. La Generalitat de Salvador Illa tiene ante sí el mayúsculo reto de hacer que los trenes funcionen, que lleguen a su hora, que sean suficientes para tratar a los viajeros como personas y no como piaras. Eso va a ser más complicado que articular una agencia tributaria.
El personal de Renfe en Cataluña está tan enfadado y agotado como los usuarios. Miran a los políticos con un escepticismo abisal. El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, está muy tocado. Se postulaba para sucesor de Pedro Sánchez, pero todas sus opciones se han perdido después de las tragedias de Adamuz y Gelida.
El hombre ya no tuitea. Se enfrenta a una crisis reputacional ingente. La alta velocidad española ha pasado de ser el pasmo del mundo y el símbolo de la modernización de España a una atracción de feria desgastada y con graves problemas de mantenimiento.
Los maquinistas anuncian huelga entre el 9 y el 11 de febrero, pero habrá que ver cómo se reanuda el servicio en Cataluña y cuántos de los cuatrocientos mil usuarios siguen fiando su movilidad a los trenes.
De momento y a las siete menos cuarto de la mañana, los medios reportan que no circula ningún tren por segundo día consecutivo.
"El accidente de Gelida pone a prueba el traspaso de Rodalies en Cataluña", señala un titular de Crónica Global.
El texto viene con la firma de David Expósito J. y arranca así: "El desaguisado que ha provocado en Rodalies el derrumbe de un muro y el consiguiente accidente mortal de Gelida (Barcelona) supone el primer gran examen al traspaso del servicio a la autonomía, que empieza a tomar forma".
"El descarrilamiento ha tenido lugar tan solo cuatro días después de la constitución de la empresa que culminará con el traspaso a la Generalitat. El Ejecutivo catalán negocia con Renfe y Adif cómo acometer la esperada transferencia".
"En Palau y Moncloa fían a la "proximidad" la resurrección de una red de la que dependen 400.000 catalanes y que, no obstante, se encuentra sumida en los retrasos y las cancelaciones sistemáticas".
""Rodalies necesita mejorar, y mucho", dijo en su día el ministro de Transportes, Óscar Puente, en Barcelona junto al president Salvador Illa, prometiendo cumplir con las inversiones previstas".
"A pesar de los importantes avances escenificados la semana pasada tras más de un año de conversaciones, en la práctica, el modelo de gestión aún no ha variado un milímetro".
"Renfe y Adif siguen siendo las titulares de trenes, vías, catenarias y sistemas de señalización, y deciden sobre inversiones; mientras que sobre la Generalitat recae la gestión diaria, como frecuencias, horarios y suspensiones de la circulación".
"Esto cambiará a lo largo del año, cuando Cataluña asuma el inventario de todos los trenes y de algunas infraestructuras, como la R1, la línea de la costa del Maresme, en proceso de negociación. Se reservará todo el año, asimismo, para la obtención de las licencias ferroviarias y de los certificados de seguridad".
"De esta manera, la puesta en marcha del servicio completo a cargo de Rodalies de Catalunya SME no se producirá hasta 2027".
Sigue la información: "La configuración del Centro de Coordinación Operativa de Cataluña, reunido ayer miércoles en dos ocasiones, arroja pistas sobre el momento vital del sistema ferroviario en Cataluña. Han compartido mesa los principales responsables del traspaso, a quienes la tarea les obliga a entenderse, también en estas circunstancias extremas".
"Los consellers Albert Dalmau, Sílvia Paneque --presidenta de la nueva compañía-- y Núria Parlon han convocado, además de a los cuerpos de emergencias, a Òscar Playà".
"El exdirector del Metro de Barcelona se ha estrenado al frente de la empresa mixta con mayoría catalana participando de la respuesta a la crisis provocada por el siniestro. Elegido por el Govern como consejero delegado para pilotar el traspaso, ha constatado ya la complejidad de su nuevo cargo".
"Al otro lado de la mesa, Josep Enric García Alemany. El director de operaciones de Renfe en Cataluña sigue siendo el máximo responsable de la actividad de Rodalies, de la que da cuenta ante los medios el histórico portavoz Antonio Carmona, sentado junto a él".
"La sintonía expresada entre las partes hasta sentar las bases del traspaso, no obstante, está ahora a prueba por cuestiones como la titularidad del muro de contención de la AP-7 que colapsó instantes antes del paso del convoy accidentado con un fallecido y 37 heridos".
"Si bien el ministro de Transportes, Óscar Puente, ha asegurado en rueda de prensa que "no está clara", el comisionado de la Generalitat por el traspaso de Rodalies, Pere Macias, ha explicado en Catalunya Ràdio que ésta recae sobre el Estado central al no ser "infraestructura ferroviaria", aunque la última palabra la tendrán la comisión de investigación y el juez".
Y: "Se trata de una cuestión fundamental para determinar responsabilidades en torno a la revisión y mantenimiento del talud, que cedió a pesar de que las lluvias intensas se encontraban en Girona, y no al oeste de Barcelona. Dalmau y Paneque se han remitido a la investigación en marcha para declinar responder".
Más historias sobre el accidente de Gelida y sus consecuencias. Según El Confidencial, "El miedo a una gran crisis política deja sin servicio ferroviario a 400.000 catalanes".
En el sumario se afirma que "En 2020, con el temporal Gloria, el tren funcionó en Cataluña. Este miércoles, pese a unas condiciones climáticas mucho mejores, los políticos cortaron el servicio".
Escribe Marcos Lamelas: "El pánico a una crisis política dejó sin servicio ferroviario a más de 400.000 catalanes este miércoles. Ni Cercanías ni trenes de media distancia al servicio de la población para realizar una revisión a fondo de toda la red ferroviaria. Una decisión que no ha tomado la Generalitat, sino Renfe, para apaciguar la indignación del sindicato de maquinistas Semaf, muy afectados por la muerte el martes de un maquinista en prácticas en el accidente en Gelida. Pero ni la situación climática ni la de la red justificaban una decisión tan drástica, según han valorado diversos expertos".
"El temporal Gloria en 2020 azotó Cataluña a lo largo de tres días. Durante ese período nunca se suspendió el servicio de trenes en Cataluña. Que se haya hecho durante la jornada del miércoles, con lluvias leves, parece carecer de sentido. Aunque la consellera de Territori, Silvia Paneque, haya comparecido ante los medios asegurando que priorizan "preservar la seguridad de los usuarios y de los maquinistas y trabajadores de Renfe", lo cierto es que el riesgo cero no existe y que el accidente del desprendimiento del muro de contención en Gelida no era ni previsible ni es generalizable para toda la red catalana, que volverá este jueves "escalonadamente" a la normalidad".
"La Generalitat ha asumido la responsabilidad de esta decisión de Renfe con entusiasmo por el contexto político, no por razones de gestión. Pasado el mediodía, los calanes seguían sin saber si al día siguiente habría trenes. El Govern de Salvador Illa llegó al poder con el compromiso de mejorar la gestión pública, pero este miércoles no pasará a la Historia por ello. Desde la plataforma 'Perquè no ens fotin el tren' han responsabilizado a la Generalitat de que Cataluña se haya quedado sin trenes, reconociendo que la decisión la habían tomado en realidad Renfe y Adif".
Continúa Lamelas: "El PSC necesita a ERC para aprobar los presupuestos, y los republicanos son los principales defensores de que la Generalitat asuma la gestión del Cercanías, una mala idea a la que se aferra el independentismo tras el fracaso de 2017. El PSC la adopta por interés, o sea, porque necesita a los de Oriol Junqueras para aprobar los Presupuestos de la Generalitat".
"Junqueras ha acudido a los medios este miércoles para aprovechar el caso y llevar el agua a su molino. "El traspaso es la solución sobre la mesa, que avanza en la dirección de mejorar unas infraestructuras y un servicio clave para la vida de los catalanes", aseguró el presidente de ERC".
Y: "Mientras, la crisis política en ciernes se sigue incubando. Las conselleras Silvia Paneque (Territori) y Núria Parlón (Interior) ya han pedido comparecer ante el Parlament. Se han adelantado a un Junts que, falto de temas para hacer oposición a Salvador Illa, se ha agarrado a la crisis ferroviaria como un clavo ardiendo. El debate político se centrará en la falta de inversión y en echarle la culpa a Madrid, obviando que en los últimos tres años esto último se ha corregido de manera importante. El diputado de Junts, Salvador Vergés, ya ha "pedido responsabilidades", tanto al ministro de Transportes, Óscar Puente, como a la consellera de Territori, Silvia Paneque".
Y por donde enreda Junqueras también anda Puigdemont, que no pierde ocasión de sacar partido político de los desastres. Puigdemont y Junqueras, los dos personajes más capacitados de Cataluña para dar lecciones sobre trenes y repúblicas. Anda que no.
"Puigdemont alerta que Catalunya va 'hacia el bloqueo' y exige el traspaso íntegro de Rodalies", apunta un titular de El Nacional.
El texto es de Vicenç Pagès: "El descarrilamiento de un tren de Rodalies en Gelida, que ha dejado un muerto y una treintena de heridos, ha vuelto a poner en evidencia el colapso crónico del sistema ferroviario catalán. Un caos que, según el president en el exilio (sic) y líder de Junts, Carles Puigdemont, no es fruto de la casualidad, sino la consecuencia directa de años de desinversión y dejadez por parte del Estado español".
"“Lo que vivimos con Rodalies no es una anomalía: es la nueva normalidad”, ha advertido. Puigdemont sitúa el problema mucho más allá de un incidente puntual. En un tuit, alerta que Catalunya “camina directamente hacia el bloqueo” porque se están erosionando las vigas maestras del país. Durante la campaña electoral, recuerda, ya puso sobre la mesa que se estaba “tocando el tuétano” en todas las grandes carpetas: un ascensor social averiado, un sistema educativo que hace aguas, un acceso a la vivienda imposible, una sanidad colapsada, una burocracia y una normativa asfixiantes, unos impuestos excesivos y una movilidad impracticable".
Sí, sí, problemas todos ellos que durante el gobierno del señor Puigdemont se abordaron con especial énfasis. ¿Ah, que no? Que el tema era la república a tocar.
Sigue el texto de Pagès: "El caso de Rodalies es, según Puigdemont, la expresión más visible de este deterioro estructural. Un sistema “deficiente, inseguro e imprevisible” que se ha convertido en “un infierno diario” para miles de ciudadanos, que pierden horas, salud y dinero, y que supone a la vez “una sangría económica constante” para las empresas".
"Ante esta situación, rechaza soluciones parciales o cosméticas: “No se soluciona creando un nuevo organismo donde siga mandando Renfe”, criticando el acuerdo de traspaso entre el PSOE y ERC. Para el líder de Junts, la única salida real pasa por un traspaso íntegro de todo el sistema ferroviario a Catalunya".
Y: "“La alternativa es perpetuar el actual sistema, que ha demostrado sobradamente que no funciona”, afirma. Y señala directamente la responsabilidad de los gobiernos del Estado español, “indistintamente del color político”, en la situación actual".
No obstante, hay algo de cierto en lo que denuncia Puigdemont, cuyo desempeño al frente del Govern no se distinguió por prestarle atención a los trenes salvo para ciscarse en España porque estaba a huevo imputarle a la "nación vecina" los problemas de Cataluña.
En La Vanguardia abren su edición así: "Adif reabre Rodalies tras una jornada de caos por el accidente de Gelida". Sin embargo, los trenes no circulan.
Informa David Guerrero: "La caída de un muro justo cuando pasaba un tren de Rodalies por Gelida la noche del martes ha sido la gota que colma el vaso. Los maquinistas han dicho basta, hartos de salir con miedo a trabajar después de ver como en 48 horas han fallecido un compañero en Catalunya y otro en Córdoba, en servicios tan diferentes como Rodalies y la alta velocidad".
"El malestar es transversal y la frustración y el enfado por el estado de las infraestructuras corre como la pólvora por los grupos de Whatsapp de los maquinistas. En la línea de alta velocidad Barcelona-Madrid han circulado todos los trenes pero con la velocidad limitada a 160 km/h en un larguísimo tramo, lo que alargaba el tiempo de viaje habitual una media hora y ha provocado retrasos de más de dos horas al final de la jornada".
"En Rodalies, en cambio, no se ha movido ni un solo tren con pasajeros en todo el día. El servicio quedó completamente paralizado tras el accidente y a la mañana siguiente los viajeros han llegado a las estaciones y se han encontrado sin ninguna información ni informadores que explicaran lo que pasaba".
"Miles de usuarios se han visto obligados a buscar alternativas o quedarse en casa sin poder ir a trabajar o estudiar. Para más inri, la AP-7 se ha tenido que cortar en sentido sur por riesgo de inestabilidad del puente que se apoyaba en el talud cuya caída provocó el accidente mortal en el Penedès".
"El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) suspendió la circulación hasta que se pudiese dar por garantizada la seguridad. Los únicos trenes que han recorrido las vías en todo el día han sido unidades exploratorias con técnicos del gestor de infraestructuras para valorar el estado de las vías, especialmente todos aquellos puntos considerados críticos en los que hay constancia de quejas o está vigente alguna limitación de velocidad, que se suelen imponer precisamente cuando alguna cosa no funciona como debería".
Sigue la nota: "Con pasajeros no se movió ni un solo convoy, aunque Adif ha dado por inspeccionadas todas las vías con técnicos de mantenimiento a las cinco de la tarde y ha comunicado a la Generalitat que podía recuperarse la circulación en todas las líneas de Rodalies excepto la R4 entre Sant Sadurní y Martorell (donde hubo el accidente mortal) y una vía de la R11 entre Caldes y Girona por el descarrilamiento sin heridos que hubo poco antes. Se lo ha trasladado a la Generalitat con unas escuetas líneas, sin ninguna documentación complementaria ni reunión en persona que apoyase las explicaciones".
Guerrero explica también que a las dificultades técnicas hay que añadir que los maquinistas están en pie de guerra: "El llamamiento de los maquinistas a plantarse y no trabajar es generalizado, más allá de un sindicato u otro. El grueso del personal no está dispuesto a volver a mover trenes hasta que no se les certifique detalladamente que se puede circular con seguridad".
"El sindicato de maquinistas SEMAF ha convocado una huelga del sector en toda España entre el 9 y el 11 de febrero, tanto en Rodalies como en el resto de núcleos de Cercanías, media distancia y alta velocidad. Aún así, en Rodalies la muerte del joven estudiante en prácticas tiene efectos más inmediatos".
Y: "“No se puede trabajar con esta incerteza”, resume el representante de UGT en Renfe, Francisco Cárdenas, que habla de “incidencias reiteradas y problemas continuados”. Basta con repasar el listado de problemas –unos menores, otros no tanto–que hubo antes del accidente mortal de Gelida, con una decena de incidentes menores en diversos puntos de la red. Y este miércoles, sin trenes circulando, una vagoneta de explotación descarriló entre Lleida y Calaf, en la línea del Maresme se produjo un socavón y en los accesos a la terminal del Morrot hubo el desprendimiento de una piedra sobre las vías".
De El País destacan estos titulares: "La gota malaya de las incidencias en Rodalies" y "Los fallos en los últimos tres años suman más de 291 días perdidos y 2,4 millones de viajeros afectados".
Escriben Camilo S. Baquero y Lorraine Delorenzo: "Tres sentimientos fueron transversales este miércoles en las estaciones cerradas de las Cercanías catalanas -Rodalies- y las de autobús, colapsadas, que asumieron la carga de la suspensión repentina del sistema ferroviario. Los usuarios -más de 400.000 cada día- no ocultaban su enfado por el caos, aparte de la consternación por el accidente mortal en Gelida (Barcelona)".
"Pero, al mismo tiempo, nadie se mostraba sorprendido. La tragedia es una gota más en la cabeza de unos usuarios cada vez más torturados e impotentes ante el estado de un servicio cuyos fallos en los últimos tres años suman más de 291 días perdidos y 2,4 millones de viajeros afectados".
"“Esto solo es una novedad para quien no usa el tren todos los días. Los retrasos son la normalidad, siempre es un caos”, explicó Stephany Díaz, trabajadora del hogar que ayer tenía previsto desplazarse desde Barcelona hasta Gavà y que se encontró en Sants con que no había servicio, pese a que en las pantallas se anunciaban los trenes".
"“Cada día es una sorpresa distinta. A veces llego a la estación cinco minutos antes y actualizan la aplicación diciendo que el tren va con 40 minutos de retraso”, agregó Anderson, un trabajador de la construcción, que perdió ayer la jornada al no poder llegar a Cubelles".
"La falta de sorpresa, incluso en un día excepcional, se explica por el largo descontento acumulado por la ciudadanía catalana hacia el servicio ferroviario. En 2007, los problemas en el servicio generados por la obra de conexión del AVE con Madrid en L’Hospitalet de Llobregat derivó en unas considerables protestas ciudadanas que el movimiento independentista hábilmente rentabilizó".
"“Somos una nación y decimos basta. Tenemos derecho a decidir sobre nuestras infraestructuras”, fue el lema de una manifestación que, el 1 de diciembre de ese año, congregó a 200.000 personas según la cifra de la policía".
"Los socialistas, entonces también en la presidencia de la Generalitat, se quedaron solos defendiendo las obras derivadas de la llegada de la alta velocidad y el reordenamiento de las vías en el acceso a Sants. Sus socios del tripartito, ERC e Iniciativa, se hicieron al lado de la ahora extinta Convergència i Unió en la protesta. Casi 20 años después, el nivel de la pugna política sobre quién es el responsable de la falta de inversión ferroviaria en Cataluña (se han construido nuevos kilómetros de AVE pero no de vías de Cercanías) y la responsabilidad de la falta de inversión sigue siendo la misma: el tú más (o menos)".
Líneas después siguen los testimonios personales: "Pese al componente trágico de la incidencia de ayer, para el usuario de las Cercanías catalanas, se trata de un fallo más en la lista. “Desde hace tiempo me despierto una hora antes de lo que debería por miedo a llegar tarde al trabajo. Mis jefes saben que es un problema, pero ya no aceptan más esa excusa”, explicó César P., otro usuario afectado que ayer deambulaba por Sants".
Y: "Entre 2022 y 2024, los trenes de Rodalies y Regionales catalanes sufrieron en ese periodo un total de 693 incidencias (1,5 por día de media), que afectaron a un total de 2,4 millones de pasajeros. Estos datos, obtenidos mediante la Ley de Transparencia, muestran que los minutos perdidos acumulados por los parones en el servicio ascienden a 420.421, el equivalente a 291 días".
22 de enero. Tal día como hoy está libre en el calendario de días mundiales e internacionales. Santoral: Vicente mártir, Barnardo, Gaudencio, Domingo abad, Anastasio monje y mártir, Vicente Palloti, Valerio obispo, Francisco Gil de Frederic y Mateo Alonso de Leciana.
